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Este foro de rol está basado en el mundo del manga y anime del mangaka Masashi Kishimoto, es decir, Naruto y Naruto Shippuden. La trama y ambientación del foro, si bien se basan en el mundo del mencionado autor, fueron pensadas por Emiya Ichiro y Seijuro Akagami.
Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
Las imágenes y gráficos del foro fueron editados por Dragón, que usó las imágenes que se encuentran en las diversas páginas web como Deviantart y Zerochan.
El skin y las tablillas fueron elaborados por Touka que ha recurrido al Foro de Asistencia y a los tutoriales de Source Code, The Captain Know Best, Glintz y Serenditipy.



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Segunda Mesa [Kyosuke-Oshino-Madnes-Dragon]

Mensaje por Narrador Rises el Jue Ene 19, 2017 8:29 pm


El sonido de la traición.

La música de Navidad te hace Ilusionar

Finalmente los invitados habían llegado, al parecer no hubo mayores problemas a la hora de ser revisados minusiociamente, ni tampoco en que les implantaran el sello, al parecer todo estaba siguiendo el curso según lo planeado por Kitsunebi, quien se encontraba en sus aposentos observándose en un espejo y asegurándose de que todo en él estuviera en orden, era un hombre de elegante porte, facciones muy definidas, alto, de cuerpo esculpido, sus ojos son de un tono suavemente rojizo con un tono miel, es una mezcla de tonalidad que la hace verse cobre, habían unos rasgos muy particulares en esos ojos, su mirada que penetraba todo tu cuerpo e incluso tu alma, te hacía sentir que con ella estaba poseyendo tu alma y succionando la vida, sentías como la muerte susurraba en tu oído, la otra particularidad estaba debajo de su mirada izquierda como sosteniéndose de su ojo la mitad de una mariposa dibujada en tono carmín, esta le recordaba lo ingenuo que había sido alguna vez en su vida, y la desconfianza que debía tener en todo aquel que representara un líder en un país o aldea, de cabello rojizo, lo tiene corto, en el lado izquierdo está casi al ras de la cabeza o al menos eso es la visión que da debido a como se lo peina haciendo que el lado derecho se note un corte en capas, en un aire de un peinado peculiar. Su oreja izquierda tiene tres zarcillos de clavo delgado y dos aros siendo de plata cada uno de ellos, por otro lado su traje estaba hecho de fina tela estampada, chales de cuello alto y botas largas de cuero, entre otros accesorios, destacando su extravagante hombrera ornamental de lana sobre la que reposa una reliquia familiar en forma de escorpión. (Esta descripción es para que tengan una idea de cómo es Kitsunebi). Con todo listo en él se sienta a esperar la señal que le permitiría ir al gran salón, para comenzar con la hermosa y peculiar velada.
Los invitados todos estaban estratégicamente acomodados en sus mesas, de manera que hubiesen representantes de dos aldeas diferentes en cada una, incluso en algunas habían hasta tres representantes, ¿por qué? Simplemente querían que se produjera un intercambio cultural, quizás poner a prueba la lealtad de los ninjas hacia su aldea, uno nunca sabe cuándo alguien puede entregar información relevante mientras comparte algo de alcohol.  
Narrado el desenvolvimiento de personajes ilustres del actual mundo ninja en el mero comienzo de la nochebuena dentro del clima ¿festivo acaso? Cabe destacar que ellos no son todos, pues la mansión recibe también a las sombras que se caracterizan por no dejarse ver a menudo,  asimismo esta noche el ombligo del mundo se encuentra en la República de la Tierra y aparentemente los representantes mayores de cada aldea no están dispuestos a perderse el engalanado evento que se suscitó allí.
Como todos los individuos que acudieron a la fiesta, vistieron impecablemente y se pusieron sus propias máscaras, las silueta de los tres hombres y dos mujeres, líderes, e íconos algunos de ellos, ubicados en la parte más alta de la sala robando las miradas, y por ende la atención de todo mundo, junto a los señores feudales, no tan llamativos como los Kages por supuesto. Para una de las sombras, aquello resultó contraproducente, o sencillamente molesto — Mis estimados colegas, se habrán dado cuenta de que somos los únicos cuyas identidades pueden ser reveladas fácilmente, pues estamos siendo exhibidos como animales de circo, a la vista de todos… — Siempre frontal, y sin temor a decir lo que piensa, esa sin dudas es la Raikage, su máscara simulaba un ave mitológica relacionada a las tierras del rayo. El tuerto, que tan sólo llevaba media máscara puesta y el resto era… vendas, intervino sacando a relucir la ironía que tanto profesa — Tienes un punto. Nosotros los Kages, en vez de dar la cara al mundo, deberíamos ocultarnos. Actuar en la oscuridad y ser maquinadores a ojos de nuestro pueblo. — Un simple intercambio de palabras que no hacía más que sacar a la luz diferencias actuales entre una villa y otra.

Hoy se trata sobre celebrar, dentro de una semana o dos, si queréis organizad una maldita cumbre y pelead cuanto quieran. Hoy beberemos y nos hermanaremos. ¿Seremos hipócritas? Claro que sí. — La tensión salía a la superficie, no obstante fue aplacada casi en su totalidad por aquella joven mujer de tierno aspecto que se atrevió a hacer tal comentario atípico que sacó de foco al quinteto, la líder de la villa oculta del sonido, de emergente poder en el ajedrez shinobi, ella era. Sirvió tragos para todos, ipso facto el pelirrojo personaje que sin ser Kazekage se presentó en nombre de la arena, cuya máscara era la de un dragón y ojos de color esmeralda sonrió complacido por el manifiesto de su colega, Tyrell también hizo una mueca pero más fría, distante, mientras que Freu degustaba el trago que le fue servido. El Emperador de Plata, Kazuma Hyuuga, caracterizado como un lobo, se limitaba a observar inexpresivo, sin decir una sola palabra, como si fuese portador de la amargura colectiva gestada en Konohagakure no Sato por el fin desastroso de la última guerra, extraño, y tal vez estúpido se le hacía convivir con sus enemigos en ese sitio… pero todo tiene un motivo, una razón de ser.(By Seijuro)

El rumor de cientos de viajeros entró por la sala con una alborotada y aleatoria formación, la fiesta ofrecía algo más que una invitación a figuras humildes, entre ellas, adoquinadas sus mesas se levantaban los grandes líderes, sus sonrisas turbias calmaron el ambiente de cuantos lograban reconocerlos. La escolta de la mansión permanecía cerca de ellos, como seguro preventivo contra la intención de los invitados, quienes no debían hacer contacto con tan ilustres figuras.

Mumura Tennou, señora de las montañas, caló de su pipa, torciendo sus atractivos labios al observar la desfachatez que hacían presenciar. Su figura atractiva se velaba tras una prenda simple de estilo tradicional, lo suficiente vistosa para atraer miradas, sin dejar de resultar cortés para la fiesta. — Sin un recibimiento apropiado... insultante. — Exhaló una pequeña nube de humo, que golpeó a Tenjin Bashou, señor de las arenas. Éste hizo una mueca, desagradado por el olor del humo, parecía más un maleante que un aristócrata en su potencia. — Si tanto te disgusta, Mumura, lárgate. Así no tenemos que soportar tus quejas. — Golpea la pesa con una mano, amenazante. Es entonces cuando interviene Kanesada, gobernante de las aguas, con cierto rencor en su voz. — Calma, Bashou-san. Es descortés hablarle así a una mujer. — Bashou aparta la mano de Kanesada y se deja caer de nuevo en su asiento, molesto. Un viejo anciano observaba todo ello, en silencio. Era Shishin Hatsukaze, el señor de la hoja. Reposando con un bastón en sus temblorosas manos, miró a cada uno de los presentes con desprecio. — Miraros, tan estúpidos. Parecéis niños jugando con barro. Aprendan a callar y no enturbien la fiesta de nuestro anfitrión... — Pronunció con gravedad. Ninguno de ellos respondió. Simplemente se callaron, guardando palabras atroces que son mejor no decir...

La fiesta había comenzado, y las tragedias que la continuarían serían recordadas desde aquel día.(By Izanagi)

Todos sentados en sus respectivas mesas, la música comenzó a sonar, y los meseros dieron inicio al servicio de comida y bebidas para todos, después de todo ¿qué era una velada sin comida y alcohol? Absolutamente nada, o una muy aburrida e infantil. La música y el inicio del servicio, marcaron la entrada del ansiado anfitrión. Su presencia en el salón había provocado el silencio por parte de todos los invitados, se le veía como el ser misterioso que era, su aura era tan oscura como la mismísima noche, y daba la sensación de que detrás de él había una especie de sombría figura, rodeándolo y manipulándolo a través de unos hilos, y no hablemos de la máscara que ocultaba el rostro, era la representación física de la muerte misma lo que lo hacía aun un poco más tétrico.

Se aceró lentamente y con gracia hacia lo alto en dónde se encontraban las mesas con los ilustres invitados, a su derecha los Kages y a su izquierda los Señores Feudales. La música acompañaba la velada, una muy suave y encantadora, de alguna forma daba la sensación de que esta entraba por tus oídos y penetraba tu mente, y eso la hacía la música perfecta para poder dar un discurso de bienvenida. –Sean todos bienvenidos a mi humilde mansión. –Dejó el espacio para que sus invitados rieran si el comentario les había parecido gracioso – Espero que el viaje no haya sido demasiado agotador para ustedes. Sé que algunos vienen de tierras muy, muy lejanas, pero déjense agasajar, con comida y bebidas, pero sobre todo relájense con la música y disfruten –Comenta mientras detrás de su máscara una sonrisa complaciente si dibujaba en su rostro a la vez que le ordenaba a los músicos cambiar el ritmo de la melodía y a los meseros comenzar a servir la apetitosa comida. – Me pone muy feliz la presencia de todos esta noche, y sobre todo que hayan aceptado sin reclamos el que se les colocara un sello, cuya función principal es restringir el uso de chakra en ustedes… –Los murmullos de reclamos se hicieron presentes en todo el salón – Deben de entender que ha sido la única forma que encontré, para que esta velada fuera lo más pacífica posible, y sólo así podía controlar las cosas. – Rápidamente los músicos cambiaron nuevamente el ritmo de la música, era uno muy especial, uno que se introducía en tu mente y te hacia imaginar, a veces recordar cosas especiales. La velada siguió su curso, se sirvieron los aperitivos y entremeses, una segunda, tercera y en algunas mesas, cuarta ronda bebidas, la música proseguía y cambiaba de ritmos con más frecuencia, Kistunebi comenzó a compartir con los ilustres que compartían su mesa, escuchaba sus amenazas, sus bromas, sus intentos de conseguir la estabilidad mediante la guerra, y se decepcionaba de muchos comentarios, pero una nota musical lo salvo de propinarle unos cuantos golpes de palabras a sus insignes invitados , pues le indicaba que  era el momento perfecto para explicarles que sucedería a partir de ahora. Una carcajada “diabólica” resonó en todo el gran salón – Disfruten con tranquilidad de mi música especial, pues esta los introducirá en un genjutsu, en donde enfrentaran su peor pesadilla, su pasado más oscuro y doloroso. Jajajajaja… Recibirán una dosis de su propia medicina, sufrirán lo que las víctimas de sus guerras y des su asquerosos actos sufren. La música comenzó a producir un efecto muy especial tanto en los Kages y Señores Feudales como en los invitados, pero antes de caer completamente en aquel genjutsu Kitsunebi hizo un último comentario – La traición siempre duele, pero.. ¿qué significa para ustedes ser traicionados por sus propios líderes? –Tras ese último comentario dejo que el genjutsu se apoderará de cada uno de los invitados, mientras tanto el disfrutaba del espectáculo antes de tener que “desaparecer” y dejar un “representante” de él.
Reglas
◘Tienes exactamente 24 horas para responder + 24 horas extras en caso de una emergencia. Si no das aviso y pasan las 24 horas tu turno se saltará y se asumirá que esas de acuerdo con lo ocurrido.
◘Sin Hoja Ninja, no puedes continuar en la trama
◘Obligatoriamente no tienen derecho a usar el chakra.
◘Tienen exactamente dos turnos para describir el genjutsu y averiguar como salir de él.
◘Pasado los dos turnos quedarán en libertad de actuar como la psicología de su personaje le permita.
◘No tendran acceso a los npcs hasta que el Narrador lo indique.
◘Las misiones que se le entregarán comenzarán una vez terminado los 2 turnos obligatorios
◘Tienen permiso de pasar a otras mesas, pero recuerden que no saben de la identidad de absolutamente nadie, excepto del anfitrión.




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Re: Segunda Mesa [Kyosuke-Oshino-Madnes-Dragon]

Mensaje por Dragón el Sáb Ene 21, 2017 4:17 am

Era curioso como todos aquel sistema en el que vivíamos cambiaba tan bruscamente simplemente por esa noche, haciendo que todo aquello que pretendíamos que fuese minimamente normal acabara en tan solo una noche o al menos durante ella.  Algo mucho mas curioso era que no apareciese ningún invitado haciendo algún escándalo, o que aún no se hallara alguna especie de cadáver sospechoso o tan solo alguna mínima desconformidad. Todos callaban y trataban de pasar una noche tranquila, aún así estando rodeado de enemigos. A mi realmente no me importaba, había pasado por cosas peores a lo largo de mi vida, aunque tampoco pasaría la noche mirando el techo sin mas, no nada de eso, pues debía aparentar confiado y aún así analizarlo sumamente todo, desde quienes me rodeaban hasta el mas mínimo detalle del decorado de las lustre estructura que nos "protegía".

A  mi lado llevaba conmigo a mi preciosa pareja quien disfrutaba de las deliciosas bebidas que allí servían, yo hacia lo mismo, degustaba aquel exquisito sabor mientras atravesaba desde mis labios hasta la garganta, un alcohol excesivamente caro y delicioso como ese debía de ser gozado con todo el corazón hasta la ultima gota. El único problema era que no debía de hacerlo, no podía caer bajo la tentación de la bebida, al menos por esa noche, era demasiado peligroso. Ademas, un cerdo mareado es una presa fácil ante sus cazadores.   — Debo ir al baño por un instante.. Discúlpame.  — Dije gentilmente a aquella preciosa dama quien tenia a mi lado y marché.. Debía actuar rápido si en verdad deseaba averiguar el sospechoso motivo de la fiesta. Me introduje por los largos pasillos de aquella gigantesca mansión, en momentos parecía estar caminando en círculos de lo grande que era, encerrado dentro de un laberinto infinito.  — ¿Qué está haciendo?  — Una misteriosa voz me distrajo, se trataba de uno de aquellos firmes y oscuros guardias que protegían el hogar del anfitrión.  — Oh disculpe.. Es que necesitaba ir al baño y repentinamente me perdí... ¿Me puede decir dónde está?  — Con un tono algo majadero traté de hacerme el idiota ante aquel muchacho quien parecía, y con toda afirmación sospechar de mí. Quién no sospecharía de uno en aquella situación dentro de aquel burdo escenario. — .. Sigame, pero no vuelva a irse de la sala principal o estará en serios problemas. — Tardó en responder, creí por un instante que no lo había colado,  pero su tono de voz se oía realmente amenazante.. aunque no lo suficiente. Me llevo hasta el, un reluciente baño de cerámicos blancos con ciertos detalles en oro,  y cerró la puerta luego de dejarme dentro. No tenía mucho tiempo, debía de moverme rápido así que lo hice, los sellos fueron rápidos y certeros pero algo sucedía, algo realmente curioso, algo no estaba funcionando del todo bien, mi chakra no fluía con la misma serenidad que siempre, tanto era así que no lograba crear ni un solo clon de sombra. ¿Qué estaba ocurriendo? Me pregunté.. fue allí, en ese preciso momento que comencé a analizar cada parte de mi cuerpo, y sí exactamente era como pensaba pues en su dorsal izquierdo llevaba un peculiar sello. Al parecer era gracias a él que sus jutsus no causaban efectos, es por ese motivo que al llegar los movimientos de los guardias en la entrada parecían algo sospechosos. — Bastardos.. — Murmuré antes de jalar de la cadena y salir del baño con el traje nuevamente en su lugar. Mi plan había fallado, tan solo por un mínimo detalle de mierda.

Una vez dentro de aquel gigantesco salón, distraído por todo aquel asunto, marché hasta mi respectiva mesa. En ella se podían ver, ademas de un precioso decorado, pequeños carteles con los nombres de quienes se ubicarían a mis lados. Realmente no me interesó en lo mas mínimo  de quienes se trataban, en ese instante debía de ver que iba a hacer con respecto al sello y sobre todo con el plan que tenía en mente. Allí me senté, sin dejar de observar a mi alrededor pues a la lejanía se lograba ver aquellas cinco grandes figuras que representaban no solo a las cinco grandes aldeas sino que al poder que estos tenían. Al verlos solo podía imaginar lo mal que estaban llevando este mundo, tan solo lograba rescatar a uno de ellos que ni siquiera llevaba el titulo de Kage oficialmente y eso era algo que me agradaba.. lograba ver tan solo en su mirada un destino muy grande en aquel muchacho. ¿Qué hago ahora? ¿Que debo hacer con este maldito sello? ¿Como me lo quito? ¿Qué tendrá planeado aquel misterioso sujeto? Comenzaba a atarearme de tantas preguntas que se me cruzaban por la cabeza, debía de pensar en algo y pronto pues era muy notorio que aquel sujeto daría su siguiente paso. Era posible que todos estuviésemos en la misma posición, tal vez era el único quien supiese acerca del sello y debía de hacérselos saber.. pero ¿en quién podía confiar? Y si acaso ocasionaba que toda aquella escena se tornara peor, y si en realidad simplemente era algo preventivo, no lo creía. Algo raro estaba sucediendo y en ese preciso instante no podía confiar absolutamente en nadie. De pronto él hizo su majestuosa entrada, como era de esperarse, aquel pequeño niño bonito quien llevaba una mirada bastante misteriosa y oscura. Su voz hacia eco en todo aquel salón, no solo aclarando aquella preciosa sorpresa con la que me había topado en su mugroso baño sino que le sobraba el tiempo como para bromear. — Tsk... Que fastidio.. —  Murmuré cuando de pronto la música comenzó a sonar, una armoniosa melodía que hacia regocijo en mis oídos. Al menos tenia buen gusto el joven.

El tiempo pasó, los deliciosos platillos comenzaron a llegar uno por uno rápidamente dejándonos con las barrigas hinchadas en poco tiempo, la bebida era de lo mas delicioso que había probado en mucho tiempo pues los mugrosos bares donde frecuentaba me habían hecho extrañar aquellos exquisitos placeres. Me hallaba masticando bocado por bocado, cuando me pregunté por mi acompañante pues desde hace un buen rato no la había visto, para no decir que desde su llegada. Mis dudas y planes comenzaron a borrarse, a esfumarse en el viento, la bella música y la comida se llevaron toda mi atención por varios minutos, al menos por el tiempo que duró la cena. Todo parecía ir por el buen camino, todos se divertían y la pasaban bien, aunque ademas de algunas pequeñas discusiones todo marchaba correctamente. Hasta que aquella aterradora voz interrumpió aquel agradable y armonioso clima, una voz oscura y penetrante que pondría los pelos de punta a mas de uno. La voz del Señor Feudal se oyó nuevamente en cada una de las esquinas, esta vez con un tono mas sombrío, amenazando a cada uno de los presentes quienes con horror caían rendidos al suelo luego de un pequeño alboroto. — ¡¿Genjutsu?! —  Fue en ese instante que mi cuerpo dejó de responder como debía, comenzaba a adormecerse, a paralizarse mientras un desagradable escalofrío lo recorría de pies a cabeza, en ese preciso instante supe que tenia que hacer algo antes de caer en él así que con mis ultimas fuerzas tomé aquel refinado cubierto de plata, aquel cuchillo que se hallaba sobre la mesa. Tal vez podría llegar a reaccionar, y sabia que hacer, a lo largo de su vida había salido de varios de ellos, aún así no era una tarea fácil de hacer...

Sabia que aquel bastardo había tramado algo, pero no creía que deseaba eliminarnos a todos.




Inside Genjutsu:
Oscuridad, no era mas lo que lograba ver mientras que un gran dolor en mi pecho se hizo presente, era como si algo lo comprimía con gran fuerza lentamente, hasta tal punto que empezaba a costarme respirar. Soledad y tristeza, no se por qué era lo único que sentía en esos momentos, me sentía perdido, desolado, como si cada pedazo de mí se estuviese desplomando. La oscuridad comenzaba a tragarme, a hacerse parte de mí.. y el dolor rápidamente creció.. sentía como de mi mejilla caía una que otra lagrima sin motivo alguno, solo aquella sensación era la que lentamente me destruía.
Pápa.. Pápa!.. — Una tierna y dulce voz me alzó entre los sueños, lo primero que logre observar era una pequeña mano que sostenía de la mía aún mas vieja, grande y arrugada. Nadie mas que ella me llamaba así. — Pápa... ya es tarde... no deberías dormir a estas horas... ni siquiera has almorzado lo que te preparé.. — Su preciosa voz hacia juego con sus pequeños y hermosos ojos, eran iguales a los de ella.. su madre. — Apple.. cuantas veces debo decirte que es de mala educación despertar a un anciano como yo de su siesta.. — Dije mientras tomaba a aquella pequeña entre mis brazos, no pesaba mas de 60kg.. pues aun no llegaba a tener ni diez años. Sus cabellera revuelta y carmesí, su pequeña sonrisa... aquella pequeña niña si que se parecía a su madre y agradecía tanto que así fuese. De pronto ésta me abrazó con gran fuerza, parecía que no se quería despegar de mí, y yo lo adoraba.  — Vamos pequeña.. vamos a comer algo que muero de hambre.. — La tomé nuevamente luego de un gran abrazo y la bajé al suelo, mientras que me ponía de pié y me sacudía un poco los harapos que llevaba puestos.  — Eso es por que no comiste lo que te dejé. Viejo tonto. — Me dijo con una gran sonrisa al mismo tiempo que me enseñaba la lengua.  Los dos caminamos juntos hasta aquella vieja y sucia cocina, que por las ventanas que había en ella se podía distinguir un hermoso cielo anaranjado. Pero algo me llamó la atención, la puerta trasera, que se ubicaba a un lado de la alacena y justo detrás de la mesa donde comíamos todos los días, se hallaba abierta. — Apple.. cuando salgas al patio recuerda de cerrar la puerta. — La joven ya se encontraba rebuscando algo dentro del enorme refrigerador el cual le llevaba casi cinco cabezas.  — ¿Eh? ¿La puerta trasera? Yo no he ido al patio. —  Fueron las ultimas palabras que se escucharon, seguidas del ruido de aquella puerta al momento de cerrarla, antes de que el clima se inundara de una enorme tensión.

No logré hacer nada antes de que el crujir del suelo de madera advirtiera que no eramos los únicos dentro, y que el mismo atacase de sorpresa. Traté de defendernos pero era inútil, no era uno solo, y no parecían ser simples matones, sabían pelear y bastante bien. Acabaron conmigo en comos minutos, tomándome a mí y a mi hija como prisioneros, sujetándonos de nuestras extremidades con gran fuerza, no podía hacer nada.  — Llegan a hacerle algo y están muertos!! Me oyeron?!.. — Grité con gran potencia y furia.. era lo único que tenia a mi alcancé pero no debía de reflejarlo, seguía luchando para lograr librarme de esa al igual que mi pequeña hija, era una luchadora y no se dejaría dominar tan fácilmente. Al observarlos bien todos llevaban el mismo atuendo y la misma mascara de lana negra, que solo dejaba ver una parte de sus ojos, algunos se reían.. otros tomaban un respiro tras el pequeño enfrentamiento. Fue entonces cuando Apple actuó, mordiendo la mano de aquel que la sostenía intentando inútilmente de escapar pues la tomaría rápidamente otro de ellos.. uno que parecía ser su líder.  — Oye.. oye.. pequeña.. tranquila.. shh.. — Decía el mismo mientras le daba pequeñas caricias en su mejilla, me enfurecí pero logré notar que aquella voz me resultaba muy familiar... fue en ese instante que los observé mas detenidamente, llevaban ese escudo en su uniforme.. La Palma.  — Oh... Ya nos recuerdas... hemos tardado, pero al fin te encontramos. — Dijo el líder mientras se quitaba la mascara.. Shiva... mi hermano pequeño.  — ¿Q-Que demonios? .... — No podía creer lo que estaba observando... mi hermano, no había cambiado nada.  — Eso es Mephis.. he venido a quitártelo todo... Todo. — Llevó su zurda hacia la cintura, mientras que sostenía la cabeza de mi pequeña con la diestra, se podía notar que estaba en serio muy asustada, no sabia que hacer.  — .. Todo va a salir bien, no temas. — La miré directamente hacia sus ojos, debía de tranquilizarla.. no soportaba verla así, pero aquellos malditos no me dejaban hacer mas.  — Hazle caso a papi pequeña.. todo saldrá bien. — Fueron las ultimas palabras de Shiva antes de cortarle la garganta de oreja a oreja a mi pequeña con pura frialdad... mi pequeña a la cual tenia que observar como sus lagrimas pasaban a convertirse en gotas de sangre.
La noche se hacia cada vez mas oscura, y mis gritos mas profundos, el llanto mas intenso y las risas de Shiva mas fuertes. Los subordinados de mi hermano me soltaron y logré arrastrarme hasta mi pequeña mientras ésta intentaba respirar, cruzando por el charco de sangre que se formaba en el suelo. — Shh... Shh.. T-Todo.. ira bien... todo ira bien.. no hables.. no, no hables pequeña.. aquí estoy... — Le susurré en su ultimo aliento de vida.  — ... Duerme... Duerme y sueña.. — Mi llanto se calmó, pero la tristeza aún dolía.. mi alma estaba destrozada. Aquellas pobres palabras que murmuré tratando de consolarme mientras tomaba el cuerpo de Apple y lo dejaba reposar sobre el suelo me hicieron despertar... por un instante lo vi, era el cuchillo de plata sobre la palma de mi mano, que tan solo lo sostuve por un instante. Mi mente me estaba jugando una mala pasada, pues como era posible todo ello... ¿Como había llegado allí primero en principal? No lo recordaba.. Ademas, ¿Por qué su hermano seguía igual de joven? ¿Por qué su hija, la cual ya es un adulto, es una pequeña niña? No comprendía... Era imposible... me repetía una y otra vez. Estaba encerrado en su propio laberinto de sufrimiento y dolor, de tristeza y agonía. Sus llantos cesaron y la paz inundó por un momento su corazón, suficiente tiempo como para recordar y simplemente despertar con un cuchillo enterrado en su pierna.

Mi cuerpo comenzó a reaccionar una vez mas, la cabeza me dolía pero no era nada mas. En sus mejillas sentía aún cierta humedad, las lagrimas, aún allí había llorado.  — Maldito bastardo.... — Murmuré con furia... pues sabía que no era capaz de hacer nada mas, el sello me lo impedía. Ademas todo a mi alrededor daba vueltas y mi cuerpo no reaccionaba como debía.


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Re: Segunda Mesa [Kyosuke-Oshino-Madnes-Dragon]

Mensaje por Oshino el Sáb Ene 21, 2017 12:20 pm

Durante el transcurso de la fiesta en la cual cada vez más las mesas que se encontraban vacías se llenaban de sujetos enmascarados, esto hizo que el ánimo de Oshino disminuyera puesto que solo se sentía uno más del montón –Al final no es una fiesta en mi honor- Murmuro cabizbajo un tanto deprimido pero solo por una tonta ilusión la cual le hacía tener la poca esperanza de que la fiesta era en honor a Oshino por disminuir la cantidad de nidos de hormigas alrededor del mundo, puesto que este pasatiempo lo hacía en todo lugar que visitaba, tomo nuevamente la copa que contenía el líquido azul que antes había despreciado y tomo un pequeño sorbo –Puaj- Hizo una mueca de disgusto la que oculto tras la máscara que portaba –Esto definitivamente tiene un mal sabor- Hizo el mismo comentario que la vez pasada intentando recibir una respuesta del compañero que tenía a su lado izquierdo, pero mientras esperaba a que le respondiesen se intentó balancear en la silla moviendo la cabeza hacia atrás para apreciar el cielo del salón, el lugar sin duda no dejaba de sorprender a Oshino por la posición de las luces y el diseño que tenía.

El muchacho peli-verde sin duda quería seguir conversando, esta vez se iba a dirigir a aquella “pareja” que se encontraban en la misma mesa que el niño y el, pero antes de que pudiese emitir algún sonido una voz se escuchó desde la parte más alta de la sala, tras terminar de hablar los demás sujetos que se encontraban en ese lugar empezaron a discutir hasta que un anciano que poseía un bastón entre sus manos hizo callar a todos –Jajaja niños jugando en el barro- La risa apenas podía contenerla tras escuchar esas palabras zumbar en su cabeza y dando un suave golpe con su codo a la costilla de Kyosuke –Parece que mama gallina se enojó- Le comento liberando algo de su risa lo suficiente como para que los otros compañeros de mesa le escuchasen y tal vez alguno que otro ubicado en las mesas aledañas. Una vez finalizada esa discusión por los sujetos ubicado en la parte alta de la sala donde se efectuaba esta fiesta la música empezó a sonar, la comida no se hizo esperar la cual llego en abundancia para llenar todas las mesas acompañado de llamativas copas las que contenían líquidos con diversos colores en su interior –Probare alguna, solo espero que no contengan alcohol- Pensó puesto que tenía un grave problema con el alcohol, ya que cada vez que se pasaba de copas este terminaba con una actitud arrogante y bastante conflictivo con quien sea que se le cruzara y el montar un show de ese tipo en este lugar no era buena idea para Oshino, al menos no de momento.

Tras un par de minutos pasados desde el inicio de la melodía que alcanzaba todos los rincones de la sala una silueta apareció en la parte superior de la sala donde se encontraban los sujetos que antes habían montado un infantil espectáculo, al escuchar la primera frase de este extraño ser no fue capaz de contener la risa –Jajaja, ¿Humilde? Si yo fuese capaz de poseer un lugar similar a este definitivamente humilde no sería una palabra que lo definiese- Comento a la mesa ya que por el volumen de la música y la distancia de seguro no alcanzaría a escucharle ese sujeto a menos que Oshino se esforzase y llamara la atención de todos los presentes, pero ya fue mucho el show inicial que hizo al presentarse, que ahora solo esperaba el momento adecuado para llamar la atención de todos los presentes y si bien esta era una gran oportunidad solo la dejo pasar ya que continuo hablando el misterioso ser. En algún momento la melodía cambio de ritmo y aquel extraño sujeto les indico a todos que la función del sello que fue puesto al momento de ingresar era restringir el uso de chakra –Jajaja nadie me dice que puedo hacer y que no- Hablo hacia quienes se encontraban en la mesa para preparar una cadena de sellos de mano dispuesto a corroborar que era cierta la función del sello, cuando finalizo solo espero que un clon surgiese pero no pasó nada –En verdad fue capaz de hacer algo como eso- Fue lo que pensó y tras hacer emitir un suspiro resignado no quedo otra de acatar lo dicho y disfrutar de la fiesta.

Pasaban los minutos, la música cambio a una melodía bastante agradable la cual si cerrabas por pocos segundos los ojos te hacia imaginar momentos especiales, los platillos que se encontraban en todas las mesas no disminuyo y es que cada vez que un plato quedaba vacío traían otro repleto, algo similar sucedía con los tragos, para tener un terreno, mansión y ofrecer una fiesta de este calibre lo más probable es que los ingresos del dueño debían de estar por sobre lo que podría llegar a imaginar alguna vez Oshino, este último se encontraba dispuesto a beber un sorbo de un jugo natural de naranja que ubico entre las distintas copas cuando una risa de tono diabólico resonó en todo rincón del salón y acto seguido el anfitrión de la fiesta alzo la voz dando entender a todos que la música que escuchaban en estos momentos de hecho era un método para introducir a todos los presentes en un genjutsu en el cual deberían de enfrentar las peores pesadillas -¿Eso es todo?, ¿Mi peor pesadilla?- Murmuro bostezando por el sueño que le produjo la música –Esto no será nada complicado… ¿Mi peor pesadilla?, es saber que no producirán más golosinas- Pensó algo dudoso ya que no esperaba que otra cosa podría afectarle de manera significativa, pero antes de caer por completo en un profundo sueño aquel desagradable sujeto indico que esto trataba de una traición proveniente de los propios líderes –Demonios… si despierto armare un gran escandalo- Dijo mientras apartaba los platos de la mesa con violencia y recostaba su cabeza siendo ya vencido por el sueño sin otra cosa que poder hacer.

[Atrapado en el genjutsu]
Abrió sus ojos lentamente, despertó en una habitación diferente a la que estaba acostumbrada, esta estaba llena de dibujos animados y adornos como si estuviese en la habitación de un infante de 6 o 7 años -¿Dónde estoy?- Menciono pero tras escuchar su propia voz con ambas manos cubrió su boca y se percató de muchas diferencias -¿Qué sucede conmigo, mi voz, mis manos… mi cuerpo?- Y es que su voz era similar a la que tenía cuando era más pequeño, el cuerpo también había disminuido, todo era diferente a lo que estaba acostumbrado a ver cuándo un sonido proveniente de otra habitación de la casa llamo la atención del peli-verde –Oshino levántate, es hora de desayunar- Fue lo que escucho, una voz femenina para nada familiar al joven le llamaba, cambio su pijama el cual tenía diseño de ositos por una ropa que se encontraba a los pies de la cama, se puso de pie, salió de la habitación y fue hacia el lugar de donde provenía la voz que le llamo -¿Quién eres?- tras decir esto una bofetada dejo una marca roja en el rostro del muchacho sintiendo este un dolor bastante real tanto que lo hizo dudar -¿Cómo que quien soy? ¡Malcriado, soy tu madre!- Dijo aquella mujer la cual por un extraño motivo no podía ver el rostro –Disculpe- dijo con un tono algo extrañado por la situación -¿Madre?... jamás tuve una… podría ser que todo lo que creí vivir fue una pesadilla y esto es mi realidad- Las preguntas inundaban la mente de Oshino pero este no encontraba respuesta alguna, sin embargo, una presión en su pecho le hacía estar intranquilo por la situación que estaba viviendo pero por otra parte una familia, esto era algo nuevo para él y a pesar de la actitud infantil que suele tener esto era una experiencia que en lo más profundo de su corazón alguna vez quiso experimentar.

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Re: Segunda Mesa [Kyosuke-Oshino-Madnes-Dragon]

Mensaje por Narrador Rises el Jue Ene 26, 2017 10:39 pm


El sonido de la traición.

Lo que yace en la mente del Emperador

¿Que tenían en común todos los allí presentes? Uno a uno reunidos desde las distintas esquinas del mundo, grandes y pequeñas naciones por igual, líderes y shinobis congregados sin aparente distinción con el objetivo de celebrar la paz, tan anhelada ahora,  tras una guerra ¿pero era así? “Odio” la respuesta a aquella primera interrogante, que se congregaba junto a la perdida y el sufrimiento por ella engendrada. Paz sin embargo, aún profesada con tratados, no existía realmente… ni existiría mientras “aquellos dos” continuasen luchando.
           No diferente a ninguna época pasada, el mundo que sus antepasados habían dejado atrás estaba plagado de aquél mal, odio, el mismo que en el inicio los hijos del sabio habían engendrado, cuya génesis aún hoy se encontraba mucha más allá de la guerra de los tres años, la de conquista, u  las que vinieron antes de ellas. Una rivalidad que desencadenaría una tormenta tempestuosa, que lo sacudiese todo haciendo girar al mundo sobre un eje del mismo conflicto. Era aquella una visión de un mundo que trascendía al presente, y se extendía hasta las raíces del mismo pasado; la genesis del shinobi, los dioses y la misma humanidad.

¿Oscuro? Fructificando entre los vestigios de un mundo, visceral, el evento que se llevaba acabo congregando a todos en un mismo lugar; distonante, como la nota que falla el músico en su melodía ¿conspiración quizá? ¿Treta política? ¿Trampa quizá? Algo, como entredicho en las lineas de una oración, despertaba una alerta con todo lo que rodeaba a aquel evento y lugar. Ciertamente incierto, contradictorio, misterioso ¿de manera intencional? Tras hacerse presente en un pequeño discurso, el hombre sobre el cual las miradas de todos descansaban inundó el mundo de una inigualable oscuridad, una que evocara aquello que todos tenían en común, más allá de origen lugar: el pesar de un pasado que no fueron capaces de evitar.


Deep in the Leaves
A silver Mind


Dentro de la mente de alguien, en algún lugar ¿conflicto? Desatado por el genjutsu en el que ¿todos? habían sido encerrados.

- Cobarde – solitaria, una voz se hizo presente en el profundo negro, donde inmutable una silueta plateada yacía iluminada por un celeste umbral.
- Has escogido no luchar, y por ello ahora…. morirás – muerte, exhaló ¿muerte? Una voz nueva sonó.
- Tu aldea, el mundo, la historia…. la voluntad que te fue encomendada - malva, sus ojos recorrieron la oscuridad ¿familiar? La voz que encarnara el que se había en su más grande pesar ¿duda? Que hacía sus decisiones tambalear.
- Todas ellas se desvanecerán en las manos de un puñado de niños incapaces de ver más allá de sus propios complejos ¿lo sabes, no es así? Traerán la guerra al mundo, y su conflicto generará más muerte… caos… peso al lado equivocado de la balanza – descendiendo por un halo de furia y decepción, la voz se materializó junto a un estallido de luz al otro extremo de la imaginaria habitación. Su forma hubiera sido reconocida por muchos, pero allí en la oscuridad, solo era presenciada por quien poseía el vinculo más estrecho con él.
- Conoces los peligros de esta decisión… y aún así la dejas al azar ¿en serio tan mal trabajo hice al criarte? Primero Kumo, luego la guerra ¿y ahora esto? - esbozó con voz de reprocho, y los mismos ojos cansados que había tenido durante la segunda mitad de su vida, hasta el día de su fallecimiento.
- Nos estás condenando a todos a caer en manos de ese monstruo… Koj… - interrumpido a mitad de su frase, la figura que pasiva había callado hasta entonces alzó su voz.
- No eres real – exclamó, como si estuviese emitiendo una orden a la alucinación.


Solo entonces todo se esfumó, y volvió a encontrarse sobre la silla, sentado junto al resto de sombras de cada aldea. Advertiría entonces no sin desearlo, la confirmación de una sospecha que desde su oficina había estado cargando, al escuchar a un costado la conversación muda entre dos bestias de un calibre similar al suyo ¿desprevenida? De ellas ¿ellos? Una  ¿uno? fuera cual fuera, cruzó su mirada con él la mirada, y entonces los reconoció -sus ojos- como su estuviesen mirando a través de su existencia, momento un lugar; Los mismo que habían desatado el caos en Kumo, hacía tres años atrás.
       “Entonces así serán las cosas...” pensó, volviendo estoica su mirada a la figura de su anfitrión “Ketsunobi...” pensó, otro peón en el gran tablero del mundo, donde él y su contraparte al otro lado del mar habían estado moviendo fichas sin cesar.


Mesa n.º 2


¿Sin rumbo? El flujo de cuerpos ante el paulatino despertar corría de un lado a otro, misterioso e indescifrable, conformado por siluetas de parecido sobrecogedor. Era una danza ilusoria en la que que nadie podía evitar caer, que nublaba la certidumbre de hacia donde iban u de donde venían. Otra artimaña más, elaborada para evitar develar más de lo que ocultaba la mansión, su seguridad y al mismo anfitrión.

De manera similar a como había sucedido en las demás mesas, guiados por una voz que susurraba ordenes a sus oído por un intercomunicador, dos siluetas -meseros- se aproximaron al lugar, de expresión jovial y poco acorde con lo que sucedía, ofreciendo un servicio en aquella ocasión un tanto particular.
         – Lamento la interrupción, señores, he venido para ofrecerles un poco más de licor, esta vez es uno un poco más fuerte, les agradará y les ayudará a atravesar el mal rato – sería con cordialidad, la forma en la que el primero de ellos se presentase.
             ¿Mientras? El segundo, no mucho más lejos, situándose junto al invitado de mayor edad en la mesa -Dragon- se detendría, inclinadose tan pronto pudo sobre su rodilla, contrario a su par que mantuviese erguido la compostura – Dejeme ocuparme de su herida señor – saltando cualquier introducción, se haría sobre la pierna con sus manos enguantadas, cogiendo hasta entonces una bandeja con artículos quirúrgicos que dejaría descansar a un lado, rompería la tela del pantalón, desinfectando y comenzando a dar puntadas y heridas en el acto, con naturalidad no diferente a la que su par servía las bebidas.

Reglas
◘Tienes exactamente 24 horas para responder + 24 horas extras en caso de una emergencia. Si no das aviso y pasan las 24 horas tu turno se saltará y se asumirá que esas de acuerdo con lo ocurrido.
◘Sin Hoja Ninja, no puedes continuar en la trama
◘Obligatoriamente no tienen derecho a usar el chakra.
◘Tienen exactamente dos turnos para describir el genjutsu y averiguar como salir de él.
◘Pasado los dos turnos quedarán en libertad de actuar como la psicología de su personaje le permita.
◘No tendran acceso a los npcs hasta que el Narrador lo indique.
◘Las misiones que se le entregarán comenzarán una vez terminado los 2 turnos obligatorios
◘Tienen permiso de pasar a otras mesas, pero recuerden que no saben de la identidad de absolutamente nadie, excepto del anfitrión.




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Re: Segunda Mesa [Kyosuke-Oshino-Madnes-Dragon]

Mensaje por Narrador Rises el Sáb Feb 11, 2017 12:44 am


El sonido de la traición.

Conspiracy: The true and False self

Poco más de dos años atras, cuando la guerra entre los países de la Alianza Internacional y el denominado Triple Eje estaba en su auge, Ketsunebi apareció como novedad, casi motivo de risas para cualquiera que escuchase su historia. Un hombre que clamaba ser el ultimo descendiente de un extinto linaje Feudal que antes había ocupado el país de la Tierra, conquistado hacía ya casi medio siglo por el del País del Fuego; irrisoria, era de por si la pretensión de que aquello -bajo la sombra de un país que había socavado cada alzamiento rebelde y vuelto tabú todo lo relacionado al gobierno de antaño- le ganase el apoyo del pueblo que, como figura publica emergente, parecía desear. Y que irónico el destino terminaría dárselo en una especie de fenómeno social.
      Para un país totalitario como el del Fuego, la política no era más que un juego que llevaban a cabo para mantener andando las diludaciones de un pueblo (y mundo) con gran variedad de orígenes, culturas y pensamientos. Siendo su modo de gobierno el de designar por regiones encargados originarios del lugar a ordenes del estado, y su política una a todas luces obediente a los caprichos del imperio. Kitsunebi resultaba entonces una muy extraña variación de político para el país, cuyas pretensiones aunque destinadas al fracaso eran las de cambiar el sistema desde a dentro. Justo y de buena voluntad en apariencia, con un pasado incierto dilapidado en lo que se podía especular sobre su genealogía; comerciante, político, empresario y finalmente filántropo con sangre real, sacó la mejor de las suertes en su baraja cuando el Gobernador designado de a la región de la Tierra, Arima, fuera acusado y sentenciado por la muerte del hermano menor de Iei Uchiha, y más tarde la guerra de los tres años fuese perdida por el Triple Eje.

Como si el mundo estuviese conspirando a su favor, sería aquel Otoño justo antes de que la tregua fuese firmada entre el Agua y el Fuego, que él como nuevo Gobernador de la Región Tierra se aseguraría de ocupar un puesto en la gobernación de uno de los países fracturados; siendo su decisión la de fundar, junto a su partido y más allegados, la así llamada República de la Tierra. Restituyendo así la tradición del país de antaño al tiempo que su Casa y cargo como Señor Feudal. Sería hasta ese punto un milagro político contra toda predicción, aún sin contar el agravado éxito en materia económica que posteriormente experimentaría la nación bajo su tutela. Dando lugar a una serie de acontecimientos que colocarían su aún corta carrera en una especie de pedestal, considerado rápidamente por aliados y enemigos como un genio de la materia; figurando a convertirse en uno de los personajes públicos y políticos más relevantes en el último medio siglo.

¿Pero era solamente ese el motivo por el cual de manera tan anticlimatica todos los gobernantes del mundo -u al menos los que contaban- se habían reunido, sumamente vulnerables, bajo un mismo techo? No. El hecho resultaba aún más inverosímil incluso, pues más allá del contenido de la carta de invitación al evento que pudo haber sido ignorada u tomada como ofensa por cualquiera de los presentes, un artimaña yacía oculta imperceptible a los ojos de todos.

-  Tolles vitulum qui cornibus – espetó, carismatico y encantador aún bajo su mascara, dirigiéndose esta vez hacia los Kages - ¿Saben que significa? - sonrió, complacido en extremo con la situación - “Agarrar al toro por los cuernos” - mofándose soltó una risilla sobre la copa que, elevada a la altura de su sonrisa, meneaba entusiasta en su palma diestra – Todos ustedes aquí presente lo saben, en especial usted, Mr Emperador de Plata – instó señalándose con su copa – Mi fuerte es la información, y es por la habilidad que poseo para conseguirla y usarla a mi favor que el éxito, y juegos como este están al alcance de mi mano – bebió de la copa, bordeando con sus orbes carmesí meditabunda el contenido de la copa medio vacía - Conozco secretos de cada uno de ustedes, de sus mujeres, hijos, hermanos y amigos; padres, madres y abuelos hasta la tercera y cuarta generación en ascenso. Se todo lo que alguien pueda saber acerca de ustedes, lo que han echo para conseguir el poder u mantenerlo; si pueden dormir tranquilos en las noches, si aman realmente a su pareja u hasta en que dirección se limpian el culo cuando van al baño. Si, por eso es que nunca han podido negarse a cumplir mis pedidos ¡Y aún así he sido prudente….! Hasta este momento – sentenció, con ira, golpeando el la copa de cristal que se fracturaría en mil pedazos, atravesando la tela del guante que cubría la mano del Señor Feudal en un sangriento desenlace.
- Oh…. - soltaría, observando la consecuencia de su arrebate – Que descortés de mi, discúlpenme – se interrumpiría, poseído por una perturbadadora calma, para que en un intervalo de apenas minutos uno de los camareros disponibles le sirviese de atención medica de manera no muy distinta a la que lo hacían el resto de aquellos que atendían las mesas, paulatinamente recuperando los invitados su consciencia. Al terminar, Kitsunebi luciría una prolija venda en su mano derecha. - Muy bien, como decía – se dio un momento para aclarar la garganta – En un momento seguramente todos hayan recuperado su chakra, la verdad es que el sello que les dí es tan sencillo de deshacer como interrumpir su patrón al cortar la piel. Estoy seguro de que aquellos que hallan descubierto la forma de salir del genjutsu podrán deducirlo por si mismos. No obstante… - encantadora, pero en un contexto más oscuro, su sonrisa volvió a aparecer – El que les he dado a ustedes, Sombras de cada Villa, es un tanto diferente…. Si para ellos es suficiente el Buey, para ustedes será necesario el Carnero. El método de sellado que se os ha implementado tiene efectos aunque más leves, significativamente más longevos. Pues independientemente de lo que hagan no podrán usar correctamente su Chakra en los próximos tres días, viéndose en cambio limitado el poder de vuestras técnicas a las de un recién graduado de la academia – bufó en ese momento, intentando contener una risa que eventualmente escapó, regocijo pleno ante el éxito de su estratagema - ¡Pero hey! ¡Mirad el lado bueno, si logran sobrevivir a esto estaréis hermanados por un vinculo incluso más fuerte que el de la sangre, dice el mito, y hasta puede que logréis la paz mundial! … - murmuró algo ininteligible, entonces su tono cambió – Pero mi intención no es lograr algo tan idílico por su puesto -impactante la declaración, preludio de una mayor. El temple de los líderes en la mesa, todos menos uno, vaciló por un segundo. Aquel único no se trataba de otro más que Kazuma, el líder Emperador de Plata de la Hoja, que aún estoico y sin pronunciar palabra alguna fulminaba a Ketsunebi con la mirada.

- Tu – no tardó en notar el atisbo de reto, no disimulado, por parte del líder del Fuego – No me olvido de ti, Oh por supuesto. Eres de hecho el más importante de todos ¿no es así? - mofó retirando su mascara y con ambas manos apoyándose sobre la mesa hasta, peligrosamente cerca, observar los ojos malva a través de la mascara plateada de lobo – Eres el que más me da lastima de todos, saber que la causa de todas tus desgracias prospera bajo tus narices y tienta con apuñalarte a diario – no hubo variación en el de cabellos plateados pese al comentario; férrea ardía la voluntad en el interior de sus ojos – Pero hoy es el día en que esa tentación será saciada – condescendiente el Ketsunebi bajo la mirada y se apartó, devolviendo la mascara a su rostro mientras se daba vuelta – No necesita ordenarte, has lo que tengas que hacer – apático y amargo, distinto al tono de voz que hasta ahora había ocupado comentó, provocando que desde un costado -a espaldas de los Kages- una voz le respondiese – Moría si decías una palabras más – solo Kazuma y Tyrell la respondieron. Y mientras el estoicismo del Hokage se rompió en sorpresa, el Mizukage en cambio sonrió – Debiste haberlo predicho, así como todo lo demás. Pero tenías que enfocarte en tu tonto juego de egos… me decepcionas realmente – pronto la voz se materializó en un ente, y debajo de la capa de uno de los guardias emergió una figura enmascarada del anbu, vistiendo el negro con nubes rojas. Al Emperador de Plata apenas le dio tiempo a girar su faz hacia el lado equivocado -de donde de hecho había provenido la voz- y entonces punzando el dolor lo invadió.

- Damas y Caballeros, invitados en mi humilde morada - exclamó enérgico Ketsunobi, pero sin perder la elegancia, ahora en el centro de la sala a unos escasos 5 metros de la mesa de los Kages, quienes súbitamente habían saltado de su sitio -reflejo ante el peligro- esparciéndose por el lugar -  Permitanme el honor de su atención, ya que ciertos asuntos, anuncios que probablemente os sean interesantes, han de ser charlados en esta ocasión - ante el llamado, los meseros que antes recorrían la sala se detuvieron. Desapareciendo de pronto del mismo misterioso modo en el que habían aparecido, volviendo ciertamente hacia los confines inexplorados de la mansión. - Comenzaré por deciros que existen algunos hechos que deberían de ser de vuestro conocimiento, prestigiosos miembros de sus respectivas aldeas, quienes seguramente yacen preocupados por la actual situación del mundo y la forma en la que los gobiernos la enfrentan – exagerado al punto de los burlesco, exclamó, juntando sus manos con el dispositivo de audio entre ellas en señal de preocupación – Déjenme serles entonces el portador de las nuevas, más quizá no tan gratas noticias – sonreiría en cambio - Primero... temo decirles que me encuentro ofendido. Ultrajado debido a ciertas acciones de nuestros líderes, aquí presentes como invitados – ya todos deberían haberlo percibido a ese entonces, viéndolos en el centro del salón ocupando puestos privilegiados, revelando asi que tal distribución no había sido accidental – Haciendo uso de medios que no pretendo revelar, he llegado a enterarme de las disposiciones de los Lores y Ladies aquí presentes para con mi evento, que inicialmente planeado para esparcir las buena voluntad, por ellos ha sido objeto de más conflictos; intentos de infiltración, suborno y extorsión, además de directas agresiones son los males a los que me he debido enfrentar las ultimas semanas durante la planificación de este evento, todo para sufragar los deseos asesinos del poder – pretendiendo enojo, exclamó – Ashe Senju, Yillal Freaue y Darkness Solstice, representantes del Viento, Rayo y Sonido respectivamente, han conspirado incesantemente con la intención de aniquilar al resto de lideres presentes en aras de una alianza oculta entre entre ellos – reveló ¿mentira u verdad? La exhalación demarcaría el ambiente en la sala; era sorpresa, incredulidad – No menos grave, los Feudos y sus Señores en los paises del Agua, Viento y Fuego han intentado por todos los medios posibles conseguir mi apoyo en ciertos objetivos, corruptos y con el objetivo de hacerse con aún más poder, comerciando con información de sus shinobis y aldeas, incluidos todos los aquí presentes – replicas al instante emergieron desde la mesa de opulentos señores Feudales, que ignoró, conteniendo con sarcasmo una risa en cambio – La invitación que os llegó afirmando que poseía conocimientos de cada uno de vosotros no fue un engaño ¿la razón? No pretendía ocultar el hecho, sino al contrario, advertiros del peligro en el que os encontráis en este momento - con molestia inquirió - Pero yo os ofrezco algo más hoy – entonces se hizo el silencio, que coordinó con el descenso de las luces del salón - En el día más débil de aquellos que el mundo considera los “más poderosos”. Justicia, a la par que libertad – exclamó, para un punto en que la conspiración debía de ser clara para todos, importando o no si lo que decía aquel hombre era verdad; la invitación era clara, Ketsunebi deseaba que los líderes fuesen atacados y no dudó en trasmitir su sed de sangre en aquel momento, una que cortando la nada como un cuchillo se percibió como una pesadez en el ambiente, aunada a agujas invisibles que se clavaban en el cuerpo.

Al unisono un estruendo se escuchó en toda la sala y de sus costados, meseros similares a los de antes comenzaron a emerger, esta vez portando “sobres” que habrían de dejar junto a ciertos individuos en la sala, no todos. Su contenido era desconocido y personal para cada uno ¿la intención? Transmitir la voluntad de sus benefactores, Kages o Señores Feudales, ya no importaba.

- Hoy es un día en el que podrán actuar como deseen y defender aquello que creen es correcto. La pregunta que os planteo es ¿Tendrán el valor… y la fuerza para llevar a cabo vuestra voluntad y no la de otro? – sentenció Kitsunebi dejando caer el micrófono, que soltaría un hórrido chillido al chocar contra el suelo. En cambio ahora sin mascara se desharía de parte de su elaborado traje, hasta solo quedar vistiendo pantalón y camisa finos. Raspó ligeramente con su indice el centro de sus ojos, directamente sobre el iris, develando entonces la naturaleza del doujutsu bajo las lentillas de camuflaje: Sharingan, era el mismo.


Reglas




>>>> Nuevas Reglas <<<<



◘ Narrador posteara exactamente cada 48h's siempre y cuando al menos dos usuarios hayan posteado. Se podrá llegar a postear antes de ese plazo siempre que el narrador lo considere necesario, u si todos los involucrados han posteado.
◘ El evento culminará el día 20 de Febrero, dentro de exactamente Diez Días. Tiempo suficiente para dar conclusión a todos los acontecimientos.
◘ A partir de este turno se ha de abandonar las mesas, pasando a cualquiera de las 2 Nuevas Zonas Disponibles.
◘ A partir de este post las Misiones Extra de la trama serán enviadas a aquellos que las solicitaron por privado. Se aconseja actúen con rapidez para llevarlas a cabo en el periodo estipulado.




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