Bienvenido
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Npc's Kumogakure no Sato
Miér Sep 20, 2017 5:49 pm por Emiya Ichiro

» Npc's Fallecidos/Desaparecidos
Vie Sep 15, 2017 2:33 am por Emiya Ichiro

» Npc's Otogakure no Sato.
Vie Sep 15, 2017 2:27 am por Emiya Ichiro

» Solicitudes Extraordinarias
Jue Sep 14, 2017 9:38 am por Master Rises

» Peticiones de Reward
Jue Sep 14, 2017 9:36 am por Master Rises

» Solicitudes de Propiedad & Comercio
Jue Sep 14, 2017 9:34 am por Master Rises

» Solicitudes de Habilidad Única
Jue Sep 14, 2017 9:32 am por Master Rises

» Solicitudes de Actualización de Perfil
Jue Sep 14, 2017 9:30 am por Master Rises

» Peticiones de Moderación
Jue Sep 14, 2017 9:27 am por Master Rises

Conectados
¿Quién está en línea?
En total hay 11 usuarios en línea: 3 Registrados, 0 Ocultos y 8 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Emiya Ichiro, Jirall, Sans Fortesque

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 63 el Dom Mar 19, 2017 6:35 pm.
Estaciones

País del

Agua

Invierno
País del

Rayo

Primavera
País del

Fuego

Verano
País del

Viento

Otoño
Región de

Iseki

Verano
Oto

Primavera

Staff NR

En proceso
¡Conoce a los ninjas más influyentes!












Créditos
Este foro de rol está basado en el mundo del manga y anime del mangaka Masashi Kishimoto, es decir, Naruto y Naruto Shippuden. La trama y ambientación del foro, si bien se basan en el mundo del mencionado autor, fueron pensadas por Emiya Ichiro y Seijuro Akagami.
Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
Las imágenes y gráficos del foro fueron editados por Dragón, que usó las imágenes que se encuentran en las diversas páginas web como Deviantart y Zerochan.
El skin y las tablillas fueron elaborados por Touka que ha recurrido al Foro de Asistencia y a los tutoriales de Source Code, The Captain Know Best, Glintz y Serenditipy.



Shinobi Awards 2.017
Hall de la Fama Naruto Rises
Afiliados hermanos
Afiliados élite
 photo untitled45.png Academia Legacy Bálderook University Crear foro Project Fear.less
Shinobi Awards 2.017
Hall de la Fama Naruto Rises





Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Narrador Rises el Vie Ene 20, 2017 12:14 pm


El sonido de la traición.

La música de Navidad te hace Ilusionar

Finalmente los invitados habían llegado, al parecer no hubo mayores problemas a la hora de ser revisados minusiociamente, ni tampoco en que les implantaran el sello, al parecer todo estaba siguiendo el curso según lo planeado por Kitsunebi, quien se encontraba en sus aposentos observándose en un espejo y asegurándose de que todo en él estuviera en orden, era un hombre de elegante porte, facciones muy definidas, alto, de cuerpo esculpido, sus ojos son de un tono suavemente rojizo con un tono miel, es una mezcla de tonalidad que la hace verse cobre, habían unos rasgos muy particulares en esos ojos, su mirada que penetraba todo tu cuerpo e incluso tu alma, te hacía sentir que con ella estaba poseyendo tu alma y succionando la vida, sentías como la muerte susurraba en tu oído, la otra particularidad estaba debajo de su mirada izquierda como sosteniéndose de su ojo la mitad de una mariposa dibujada en tono carmín, esta le recordaba lo ingenuo que había sido alguna vez en su vida, y la desconfianza que debía tener en todo aquel que representara un líder en un país o aldea, de cabello rojizo, lo tiene corto, en el lado izquierdo está casi al ras de la cabeza o al menos eso es la visión que da debido a como se lo peina haciendo que el lado derecho se note un corte en capas, en un aire de un peinado peculiar. Su oreja izquierda tiene tres zarcillos de clavo delgado y dos aros siendo de plata cada uno de ellos, por otro lado su traje estaba hecho de fina tela estampada, chales de cuello alto y botas largas de cuero, entre otros accesorios, destacando su extravagante hombrera ornamental de lana sobre la que reposa una reliquia familiar en forma de escorpión. (Esta descripción es para que tengan una idea de cómo es Kitsunebi). Con todo listo en él se sienta a esperar la señal que le permitiría ir al gran salón, para comenzar con la hermosa y peculiar velada.
Los invitados todos estaban estratégicamente acomodados en sus mesas, de manera que hubiesen representantes de dos aldeas diferentes en cada una, incluso en algunas habían hasta tres representantes, ¿por qué? Simplemente querían que se produjera un intercambio cultural, quizás poner a prueba la lealtad de los ninjas hacia su aldea, uno nunca sabe cuándo alguien puede entregar información relevante mientras comparte algo de alcohol.  
Narrado el desenvolvimiento de personajes ilustres del actual mundo ninja en el mero comienzo de la nochebuena dentro del clima ¿festivo acaso? Cabe destacar que ellos no son todos, pues la mansión recibe también a las sombras que se caracterizan por no dejarse ver a menudo,  asimismo esta noche el ombligo del mundo se encuentra en la República de la Tierra y aparentemente los representantes mayores de cada aldea no están dispuestos a perderse el engalanado evento que se suscitó allí.
Como todos los individuos que acudieron a la fiesta, vistieron impecablemente y se pusieron sus propias máscaras, las silueta de los tres hombres y dos mujeres, líderes, e íconos algunos de ellos, ubicados en la parte más alta de la sala robando las miradas, y por ende la atención de todo mundo, junto a los señores feudales, no tan llamativos como los Kages por supuesto. Para una de las sombras, aquello resultó contraproducente, o sencillamente molesto — Mis estimados colegas, se habrán dado cuenta de que somos los únicos cuyas identidades pueden ser reveladas fácilmente, pues estamos siendo exhibidos como animales de circo, a la vista de todos… — Siempre frontal, y sin temor a decir lo que piensa, esa sin dudas es la Raikage, su máscara simulaba un ave mitológica relacionada a las tierras del rayo. El tuerto, que tan sólo llevaba media máscara puesta y el resto era… vendas, intervino sacando a relucir la ironía que tanto profesa — Tienes un punto. Nosotros los Kages, en vez de dar la cara al mundo, deberíamos ocultarnos. Actuar en la oscuridad y ser maquinadores a ojos de nuestro pueblo. — Un simple intercambio de palabras que no hacía más que sacar a la luz diferencias actuales entre una villa y otra.

Hoy se trata sobre celebrar, dentro de una semana o dos, si queréis organizad una maldita cumbre y pelead cuanto quieran. Hoy beberemos y nos hermanaremos. ¿Seremos hipócritas? Claro que sí. — La tensión salía a la superficie, no obstante fue aplacada casi en su totalidad por aquella joven mujer de tierno aspecto que se atrevió a hacer tal comentario atípico que sacó de foco al quinteto, la líder de la villa oculta del sonido, de emergente poder en el ajedrez shinobi, ella era. Sirvió tragos para todos, ipso facto el pelirrojo personaje que sin ser Kazekage se presentó en nombre de la arena, cuya máscara era la de un dragón y ojos de color esmeralda sonrió complacido por el manifiesto de su colega, Tyrell también hizo una mueca pero más fría, distante, mientras que Freu degustaba el trago que le fue servido. El Emperador de Plata, Kazuma Hyuuga, caracterizado como un lobo, se limitaba a observar inexpresivo, sin decir una sola palabra, como si fuese portador de la amargura colectiva gestada en Konohagakure no Sato por el fin desastroso de la última guerra, extraño, y tal vez estúpido se le hacía convivir con sus enemigos en ese sitio… pero todo tiene un motivo, una razón de ser.(By Seijuro)

El rumor de cientos de viajeros entró por la sala con una alborotada y aleatoria formación, la fiesta ofrecía algo más que una invitación a figuras humildes, entre ellas, adoquinadas sus mesas se levantaban los grandes líderes, sus sonrisas turbias calmaron el ambiente de cuantos lograban reconocerlos. La escolta de la mansión permanecía cerca de ellos, como seguro preventivo contra la intención de los invitados, quienes no debían hacer contacto con tan ilustres figuras.

Mumura Tennou, señora de las montañas, caló de su pipa, torciendo sus atractivos labios al observar la desfachatez que hacían presenciar. Su figura atractiva se velaba tras una prenda simple de estilo tradicional, lo suficiente vistosa para atraer miradas, sin dejar de resultar cortés para la fiesta. — Sin un recibimiento apropiado... insultante. — Exhaló una pequeña nube de humo, que golpeó a Tenjin Bashou, señor de las arenas. Éste hizo una mueca, desagradado por el olor del humo, parecía más un maleante que un aristócrata en su potencia. — Si tanto te disgusta, Mumura, lárgate. Así no tenemos que soportar tus quejas. — Golpea la pesa con una mano, amenazante. Es entonces cuando interviene Kanesada, gobernante de las aguas, con cierto rencor en su voz. — Calma, Bashou-san. Es descortés hablarle así a una mujer. — Bashou aparta la mano de Kanesada y se deja caer de nuevo en su asiento, molesto. Un viejo anciano observaba todo ello, en silencio. Era Shishin Hatsukaze, el señor de la hoja. Reposando con un bastón en sus temblorosas manos, miró a cada uno de los presentes con desprecio. — Miraros, tan estúpidos. Parecéis niños jugando con barro. Aprendan a callar y no enturbien la fiesta de nuestro anfitrión... — Pronunció con gravedad. Ninguno de ellos respondió. Simplemente se callaron, guardando palabras atroces que son mejor no decir...

La fiesta había comenzado, y las tragedias que la continuarían serían recordadas desde aquel día.(By Izanagi)

Todos sentados en sus respectivas mesas, la música comenzó a sonar, y los meseros dieron inicio al servicio de comida y bebidas para todos, después de todo ¿qué era una velada sin comida y alcohol? Absolutamente nada, o una muy aburrida e infantil. La música y el inicio del servicio, marcaron la entrada del ansiado anfitrión. Su presencia en el salón había provocado el silencio por parte de todos los invitados, se le veía como el ser misterioso que era, su aura era tan oscura como la mismísima noche, y daba la sensación de que detrás de él había una especie de sombría figura, rodeándolo y manipulándolo a través de unos hilos, y no hablemos de la máscara que ocultaba el rostro, era la representación física de la muerte misma lo que lo hacía aun un poco más tétrico.

Se aceró lentamente y con gracia hacia lo alto en dónde se encontraban las mesas con los ilustres invitados, a su derecha los Kages y a su izquierda los Señores Feudales. La música acompañaba la velada, una muy suave y encantadora, de alguna forma daba la sensación de que esta entraba por tus oídos y penetraba tu mente, y eso la hacía la música perfecta para poder dar un discurso de bienvenida. –Sean todos bienvenidos a mi humilde mansión. –Dejó el espacio para que sus invitados rieran si el comentario les había parecido gracioso – Espero que el viaje no haya sido demasiado agotador para ustedes. Sé que algunos vienen de tierras muy, muy lejanas, pero déjense agasajar, con comida y bebidas, pero sobre todo relájense con la música y disfruten –Comenta mientras detrás de su máscara una sonrisa complaciente si dibujaba en su rostro a la vez que le ordenaba a los músicos cambiar el ritmo de la melodía y a los meseros comenzar a servir la apetitosa comida. – Me pone muy feliz la presencia de todos esta noche, y sobre todo que hayan aceptado sin reclamos el que se les colocara un sello, cuya función principal es restringir el uso de chakra en ustedes… –Los murmullos de reclamos se hicieron presentes en todo el salón – Deben de entender que ha sido la única forma que encontré, para que esta velada fuera lo más pacífica posible, y sólo así podía controlar las cosas. – Rápidamente los músicos cambiaron nuevamente el ritmo de la música, era uno muy especial, uno que se introducía en tu mente y te hacia imaginar, a veces recordar cosas especiales. La velada siguió su curso, se sirvieron los aperitivos y entremeses, una segunda, tercera y en algunas mesas, cuarta ronda bebidas, la música proseguía y cambiaba de ritmos con más frecuencia, Kistunebi comenzó a compartir con los ilustres que compartían su mesa, escuchaba sus amenazas, sus bromas, sus intentos de conseguir la estabilidad mediante la guerra, y se decepcionaba de muchos comentarios, pero una nota musical lo salvo de propinarle unos cuantos golpes de palabras a sus insignes invitados , pues le indicaba que  era el momento perfecto para explicarles que sucedería a partir de ahora. Una carcajada “diabólica” resonó en todo el gran salón – Disfruten con tranquilidad de mi música especial, pues esta los introducirá en un genjutsu, en donde enfrentaran su peor pesadilla, su pasado más oscuro y doloroso. Jajajajaja… Recibirán una dosis de su propia medicina, sufrirán lo que las víctimas de sus guerras y des su asquerosos actos sufren. La música comenzó a producir un efecto muy especial tanto en los Kages y Señores Feudales como en los invitados, pero antes de caer completamente en aquel genjutsu Kitsunebi hizo un último comentario – La traición siempre duele, pero.. ¿qué significa para ustedes ser traicionados por sus propios líderes? –Tras ese último comentario dejo que el genjutsu se apoderará de cada uno de los invitados, mientras tanto el disfrutaba del espectáculo antes de tener que “desaparecer” y dejar un “representante” de él.
Reglas
◘Tienes exactamente 24 horas para responder + 24 horas extras en caso de una emergencia. Si no das aviso y pasan las 24 horas tu turno se saltará y se asumirá que esas de acuerdo con lo ocurrido.
◘Sin Hoja Ninja, no puedes continuar en la trama
◘Obligatoriamente no tienen derecho a usar el chakra.
◘Tienen exactamente dos turnos para describir el genjutsu y averiguar como salir de él.
◘Pasado los dos turnos quedarán en libertad de actuar como la psicología de su personaje le permita.
◘No tendran acceso a los npcs hasta que el Narrador lo indique.
◘Las misiones que se le entregarán comenzarán una vez terminado los 2 turnos obligatorios
◘Tienen permiso de pasar a otras mesas, pero recuerden que no saben de la identidad de absolutamente nadie, excepto del anfitrión.




avatar
Kage
Mensajes :
146

Fecha de inscripción :
05/02/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Ranpo Edogawa el Vie Ene 20, 2017 4:56 pm

Una antes y un después, una pauta en medio dio inicio a la festividad que se suponía traería alegría a los presentes, pero las caras largas, las miradas esquivas, acusadoras, inquisidoras, rebuscadas y perdidas hablaban por sí solas. Las expresiones delataban una increíble sensación de que no era el lugar ideal, quizá para ninguno de los presentes cuyo poder político se reducía a un cargo militar o público de algún poderoso gobierno. Era incómodo incluso observar como los opulentos líderes de grandes naciones agachaban la mirada con desdén y desagrado para con quienes tenían una responsabilidad y no un derecho de gobernar. Justo en ese preciso momento, los planes corrían desganados, las ideas lloraban sangre y las expectativas generaban tímidamente unas de otras gotas de sudor que se mezclaban con las ropas pero no dejaban entrever la causa de tal anomalía que, desgraciadamente, no podía ser climática ni por mera excusa ya que el ambiente estaba fresco como el algodón egipcio, la humedad nula casi inexistente a pesar del trópico ambiente que delimitaba el área de la fiesta, o quizá gracias a él se respiraba un aire limpio, sin rastro alguno de impurezas. Encantador, pensó.

Ranpo no podía de dar una mirada al salón, de arriba abajo, de abajo a arriba y detonaba cada elemento individual y su relación en la colectividad, su acabado o el resultado de la finalidad que expresaba la posición en el espacio que abarcaba con latentes colores opacos, de esos que casi absorben cualquier rastro de luz que pueda hacer efecto negativo en la sensibilidad visual del ser humano. Sabía que en cualquier momento el lugar estaría repleto, nadie reusaría a entrar después de tan ostentosa invitación, tan delicada seguridad y tan desastroso recibimiento como lo que sucedió con los sellos. Era evidente que si alguien estaba cómodo con ello es porque le importaba menos que menos el hecho de que le coadyuvaran su capacidad innata del libre albedrío. Lo que si era bastante curioso es que la banda musical no era un grupo muy dinámico, su vestimenta no cohesionaba con su actitud, parecían mezquinos, como si nunca hubiesen hecho participes anteriormente de una gala similar. Su concentración no duró mucho, Chojuro se había unido a él en la misma mesa, le alegraba un poco de compañía mientras disfrutaba ya de varios tragos. Quizá tardó demasiado. Asímismo se unieron a la compañía tres personajes más, un hombre y dos damas muy bien vestidas, bellas, le parecía, quizá lo hizo ver así con una expresión facial fatídica, no era muy bueno criticando la estética femenina.

El anfitrión se hizo dar a esperar. Era una persona muy egocéntrica, al parecer. Los minutos pasaban y los vasos en la mesa iban en crecento. ¿Cuándo aparecería? Se preguntó segundos antes de que este diera la cara como el típico millonario pseudo-filantrópico que ofrecía una fiesta, quizá por beneficencia. Cliché, y era una idea que daba vueltas a la cabeza del pelinegro, sin dejarlo ver ante sus acompañantes, obviamente. A pesar de su excentricismo,  había cierto nivel de recato en su accionar, como una leve alarma que sonaba en su cabeza cada vez que las palabras querían brotar de su boca sin antes ser fiscalizadas por la mente. El sujeto era alto, singularmente fornido y de un elegante porte que seguramente tardó observando narcisistamente en el espejo. ¿Para qué los habría invitado? Pensó antes de que empezara un elocuente pero ridículo discurso, igualmente cliché de anfitrión. —Así que para eso era, que tonto de mi parte —dijo lo suficientemente alto para que incluso otras mesas escucharan el comentario. ¿Genjutsu? ¿Qué acaba de…

Código:
—Ranpo, ¿estás bien? —la cabellera de Alice caía sobre sus hombros y cubría sus pechos. Su tierna mirada de preocupación consternaba la mente y estremecía el cuerpo. Las hormonas violenta e instintivamente respondían ante tales estímulos a pesar del apoteósico momento vívido momentos atrás. —Sí, algo perdido en ti, la verdad —respondió, quizá muy seco para su gusto, pero su cabeza daba vueltas, por alguna extraña razón no se sentía bien anímicamente.

Estaban de misión. Una sencilla misión de reconocimiento, de simple y llano espionaje que no debía ser nada más. Se suponía que no. Dos días atrás habían salido de la capital con la información otorgada por los mismos altos del consejo que un grupo de shinobies del país del viento circulaban por el sur de la región de Kiri con total libertad. A pesar de que la capital era el epicentro del país cuya tecnología incluso superaba con creces a las del resto del mundo, las ciudades aledañas mantenían una relación estrecha con esta realidad citadina y ofrecían similaridades que para los turistas, era más que increíble. Sin embargo, militares de otras naciones en misiones activas no se les tenía permitido acceder al área por la misma razón evidente que supondría una traición poco conveniente para el estado. Era sutil, pero los intereses por mantener los ‘chistes’ internos donde pertenecen, asaces y con una efectividad inigualable, podían incluso despertar el miedo en quienes conocen la maldad a profundidad.

Para efectos dé, ambos se alojaron en una posada, en la misma población dónde supuestamente se encontraban los sujetos que debían rastrear y de ser posible, sugestionar de que abandonasen la nación mientras estuvieran activos públicamente en el gobierno ajeno. Sin embargo, el amor de Ranpo y Alice había crecido fervientemente hacía los últimos meses y cómo no, aprovechar el momento para disfrutar que la compañía apremiaba. —Los vecinos de abajo dijeron haber visto a dos hombres con esas características esta mañana por el balneario. Deberíamos buscar allí apenas salga el sol, quizá forme parte de su rutina. La pelinegra como él, era sumamente afectiva y a pesar de enfocar su mente con gran facilidad en el trabajo, no podía dejar a un lado la felicidad que significaba tener a su lado al hombre que quizá, y sólo quizá para Ranpo significaba lo mismo, era el más importante en su vida. —Me parece bien, espero que todo esto pueda prolongarse un poco más, no quisiera…

Así como el día se acaba, el sol se oculta y la penumbra de la noche asecha, la crueldad humana latía incluso en el corazón más bondadoso, pues una orden era una orden y nadie podía saber qué estaban allí, qué hacían y cuál era su verdadera misión. El objetivo, robar información de valor para un grupo poderoso. ¿El daño colateral? Aunque reducirlo al mínimo, matar a quien trate de averiguar más de la cuenta. A Ranpo le dolía en el alma, aún, a pesar de los años, el hecho de que no hubiese sido él, quien hiciera las averiguaciones correspondientes, de no ser lo suficientemente carismático como para obtener datos concretos, y que ese trabajo recayera en las dulces y delicadas manos de la persona que en ese preciso momento, yacía en la cama a su lado con una espada que atravesaba su órgano vital e irrumpía abruptamente su funcionalidad motora. —Ran… po —alcanzó a decir en sus últimos momentos, el último para el pelinegro. A pesar de no saber nada, sabía todo. Era obvio, asumir quién había ocasionado tal sufrimiento en su alma, tal arrebato tan crudo y siniestro como la respuesta que una y otra vez en vívida experiencia recibía del alto consejo. “El error fue de ella, nosotros no podemos empezar una guerra por una insignificante persona” la gota que rebosó el vaso, la tensión que creciente en el tiempo había generado la constante fricción entre la lealtad al gobierno o a sus compañeros.


¿Genjutsu? La voz en su cabeza sonaba con eco, daba vueltas, iba y venía, subía y bajaba. La habitación no lucía igual y la indigestión en su estómago le ocasionaba dolores eventuales, así como el reflujo intentaba salir por su boca de manera incontenible. Había bebido demasiado pero eso no le impidió repensar las palabras del sujeto que aprovechaba el momento para desaparecer. Así que todo eso era su plan, hay un intento de genocidio en este lugar. Su estado de intoxicación era bastante malo, y aunque tenía una plena consciencia de sí, su cuerpo no respondía a todas sus peticiones con exactitud. Imaginó que así como él, la música que seguía cambiando constantemente de tonalidad era la causante del asunto. —Un genjutsu poderoso, jamás había estado en nada igual… —dijo casi en susurro mientras le tomaba del brazo a su compañero, y al ver que este no reaccionaba, con la mayor precisión que pudo le asestó con todas sus fuerzas un golpe en la cara que lo haría casi tropezar de la silla, pero con una agilidad increíblemente anormal para un borracho, volvió a su posición, aunque no para bien, pues ligeramente vomitó justo a un lado del sujeto con apariencia de arlequín.


Última edición por Ranpo Edogawa el Vie Ene 20, 2017 5:18 pm, editado 2 veces (Razón : Edito los colores para no dañar vistas, disculpen.)

avatar
Jönin
Kirigakure

Fuuton


Mensajes :
165

Fecha de inscripción :
03/04/2016

Edad :
22

Localización :
En tu corazón.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Chojuro el Sáb Ene 21, 2017 7:35 am

Sentado, consiente de la situación, el peliblanco observaba de izquierda a derecha las mesas y a quienes las ocupaban, podía ver algunos trajes y vestidos galantes dignos del salón, en aquel sitio solo se encontraban él y quien esperaba fuese su compañero y amigo, Ranpo, incluso a través de esa máscara a medio término aún podía notar el ligero tono "verdoso" del ojo descubierto, quizá aquella era la única pista que tenía acerca de él, pues en la penumbra de la noche. había olvidado el atuendo que el mismo portaba. No pronunció palabra alguna durante un rato, pues esperaba paciente el encuentro con aquel que se hacía llamar anfitrión, del cual, aún no había ni un pequeño rastro. Tras un tiempo de analizar al resto, tres personas más se aproximaron a la mesa asignada, dos damas con apariencia llamativa, una con un vestido delgado y preciso, la otra con un Kimono justo y acertado; acompañadas por quien tenía apariencia de bufón, mago quizá, tomaron asiento sin aparentemente cruzar miradas con aquel par, eran cinco extraños en una fiesta igual o más extraña, en ese momento un sin fin de colores llenaron el lugar casi al borde del mareo, ya se encontraban en posición todos listos para que el ser principal hiciera su aparición, incluso las sombras de cada reino, quienes claramente eran reconocidos a pesar de su buen vestir. Desde su asiento, parecían discutir de esas filantrópicas ideas que habían sumergido al planeta entero en una eterna rivalidad, en guerras pasadas, o desdichada historia llena de caos y melancolía, por un momento quiso recordar su pasado, luego un par de palabras envolvieron el entorno cortando su inspiración, y acompañadas por una música apacible pudo notar al grupo principal, violines, violonchelos y otros tantos atuendos con apariencia peculiar, lo que se podría llamar, "impropias" para un evento de tal magnitud. El Senju habiendo visto ésto, codeó un poco el brazo de su compañero y señaló con disimulo a la orquesta, aún a sabiendas que probablemente el pelinegro ya lo había notado incluso mucho antes que él.


Un vestir cortés, un tono amigable disimulando al probable sociópata que llevaba dentro, se presentó como lo habría echo cualquier otro millonario/filántropo absurdo, ¿agradecía la presencia de los invitados? Mal comentario, él seguro a penas y los conocía por no decir que le daba totalmente lo mismo si la fiesta hubiese estado a reventar o semi-vacía, solo le importaba que aquellos líderes se encontrasen reunidas en un solo sitio. Su voz parecía burlona casi como si tramase algo ... Y efectivamente lo hacía con disimulo, aquel sello que desde unos momentos atrás le incomodaba al espadachín era básicamente una restricción a toda habilidad para la mayoría, era grotesco el sentido del humor de aquel hombre y si lo que quería era jugar una broma lo estaba haciendo absurdamente mal. Lentamente, su vista comenzó a perder el sentir, borrosa y a penas visible aún podía notar la figura lejana del anfitrión, sus manos sobre la mesa se paralizaron, intentaba moverlas al menos lo suficiente como para alcanzar a su amigo, más estas no respondían. - ¿Algo en la bebida? - Pensó, se había distraído lo suficiente a tal punto de bajar la guardia y quería saber si era él único en aquella posición o incluso su compañero se encontraría en tal dilema. La música y las palabras de aquel hombre entraban por un oído y salían incesantes por el otro. ¿Genjutsu? Vaya tontería, todos habían caído, estaba seguro. Aún inconsciente con la mirada fija un fuego incandescente envolvió el entorno, las cortinas envueltas en llamas, los pilares tomaban forma de grandes árboles y las luces de los candelabros en el techo tomaban la apariencia de las estrellas lejanas. - Maldito. - Pensó por última vez antes de que se perdiera en sus recuerdos.

Código:
Su aliento agitado soltaba una pequeña bruma al entorno, el frío había pasado a segundo plano mientras escuchaba el llanto y gritos a lo lejos ... No, era su misma voz la que alcanzaba a apreciar, aquel niño albino quien lleno de dolor y rencor corría por su vida sin dirección alguna mientras sus lágrimas nublaban sus ojos, explosiones lo envolvían, el ardor naranja y amarillo quemaba aquellas plantas en las que alguna vez jugó y entrenó, que hizo crecer, atrás dejaba todo su pasado mientras una serpiente de enormes proporciones arrasaba con todo muy cerca de su posición, una batalla entre dos naciones había costado la vida de sus amigos, de sus compañeros, de su madre, padre y de su tan amado hermano gemelo. No perdonaba su cobardía, su falta de fuerza, inmerso en la soledad escuchaba su pisar fuertemente a través de la destrucción. Paró un segundo, giró su vista y observó el horizonte, todo reducido a cenizas, toda su tierra muerta, no supo cuanto tiempo estuvo ahí, pero inmediatamente supo que fue el suficiente cuando a su costado una esfera de fuego de gran tamaño lo lanzó varios metros a su izquierda, perdió toda audición mientras un zumbido le envolvía, casi al instante intentó recobrar su paso pero un fuerte dolor en su pierna le detuvo, fijó la mirada hacia la posición y notó un tono escarlata salir de entre su pantalón, una astilla incrustada en su carne le paralizó, su faro derecho se enrojeció, la sangre escurría desde su cabeza pasando por su ojo y terminando en su barbilla, gritó con angustia y dolor, más nunca pudo escuchar su propia voz; en ese momento, cayó al suelo rendido y cansado, perdió todo conocimiento, perdió todo aquello que alguna vez llamó vida ...

Una calidez envolvió su mano, sus cabellos finos recorrieron el pecho del hombre sintiendo el recargar de una pequeña cabeza contra su corazón, las yemas de los dedos jugaron un poco con sus labios mientras un beso en la mejilla le hizo soltar una ligera sonrisa, abrió los ojos lentamente mientras el fino rosa envolvió su vista, se tomó su tiempo para admirar tan escultural belleza, para hacer de aquel su recuerdo más preciado, para poseerla en sus memorias eternamente y nunca dejarla morir aún de viejos. Llevó la mano libre hasta sus sonrojadas mejillas y le acarició con delicadeza, le observó un poco más, si aquel era un sueño no deseaba despertar nunca. Cruzó la mirada con aquel par de estelas rosadas que a su vista eran tan incandescentes como el mismo fuego que ella amaba con tanto fervor, suspiró tan solo un poco y callado aún, posó sus labios contra los contrarios, durando un par de segundos, seguido a ello, le tomó por el brazo y le jaló hasta él una vez más, abrazándola con fuerza cerró sus ojos mientras sentía los mismos humedecer, luego reaccionó, volvió en sí y abrió los mismos una vez más, bajó la mirada y recostada contra sus piernas la notó fría, ausente, sus brazos rodeaban su torso, ella cubierta por una mancha escarlata, las gotas de su llanto caían contra el rostro pálido de su amada, y mientras el albino se aferraba a aquel cuerpo inerte se preguntaba si Dios existía y de hacerlo, por qué le castigaba de esa forma. Gritó con fuerza, desesperado, triste, con la furia de mil volcanes en erupción, luego se percató que no importaba lo que hiciera o dijera, a ese punto ya nada la regresaría hasta sus brazos, los momentos que pasaron, sus recuerdos alegres o miserables se quemaron como la foto vieja en medio de las llamas. La soltó, la dejó contra el suelo, ahí, posicionó sus manos en sellos varias veces y colocó con brusquedad la palma contra el suelo, una grieta se abrió frente a sus ojos mientras observaba como aquel cuerpo caía con rapidez a la honda y oscura eternidad que con tanto fervor anhelo en alguna ocasión. Perdió todo, una parte de su alma se hundió con ella mientras la bruma le rodeaba, ahí solo, cayó en la agonía, en silencio musitó las palabras que nunca dijo y quedó a deber, mientras ella, se unía con su familia. Lloró sin cesar.

Un agudo dolor en medio de sus fosas nasales lo tumbaron de su asiento aún a pesar del objeto que le cubría, el eco por toda la habitación se expandió, quedó recostado contra el suelo un par de segundos mientras observaba el techo. "No es real, no es real, no es real" se repetía una y otra vez, más sabía que si lo era, una sola lágrima bajó por su rostro hasta terminar en el borde de su máscara, confuso aún se tomó un minuto para reincorporarse. Una vez de pie olvidó todo a su al rededor, simplemente dirigió su vista hasta aquel que le había despertado, Ranpo, quien a causa probable de aquella ilusión vomitó a su costado, el peliblanco llevó la palma de su mano hasta la espalda del mismo y le acarició repetidas veces en señal de auxilio. - ¿Te encuentras mejor? - Preguntó mientras aspiraba consecutivamente aire por su nariz, soltó una fuerte bocanada de aire y se sentó contra la silla nuevamente tratando de reincorporarse por completo a la situación. - Por cierto ... Gracias, Ranpo. - Aún su mente divagaba y sabía que debía retirarse aquel sello cuanto antes, aunque eso significara arrancarse el brazo. - Ayúdame a quitarme esta mierda para que pueda derrumbarle su maldita casa en ese estúpido peinado. - Comentó con molestia una vez más mientras postraba con fuerza el brazo izquierdo contra la mesa.

avatar
Jönin
Kirigakure

Suiton


Mensajes :
276

Fecha de inscripción :
02/02/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Jirall el Lun Ene 23, 2017 2:39 am

Al parecer la entrada a la mansión no se tomaría tan a la ligera, los revisaron bien, además de que les implantaron un sello, ¿qué era? ¿qué hacía? ¿tan importante era? No interesaba saberlo por ahora, de seguro algo se traían entre manos, no lo harían simplemente porque sí. De todos modos se mantendría pasivo, no realizaría ningún movimiento extraño hasta tener claro cuál sería su objetivo. ¿Quién recibiría al jóker? Se posicionó en una mesa junto a cuatro personas más, ¿y cuál era la sorpresa? Touka estaba en la misma mesa. Dudaba en si revelar o no su identidad, dependería del tipo de reacción que pudiera tener la fémina, y no era una persona muy predecible. Un temperamento fuerte, el cual sería mejor se mantuviera oculto.

Al parecer la apertura de todo estaba por comenzar. Las personas más importantes estaban a la vista de todos, al parecer los líderes de las aldeas no pasarían desapercibidos. ¿Podría intentar matarlos? Esa idea lo excitaba, por lo que se relamía con insistencia los labios, teniendo una cara bastante... rara. Lo sano es que nadie más lo vería debido a que la máscara lo cubría. Benditos el resto de las personas. Se esforzaría en quedarse tranquilo. Ignoraba prácticamente todas las palabras que decía aquel Feudal. A Jirall solamente le interesaba ver donde estaba, si hablaba bonito o no le restaba toda importancia. Inclusive, jugaba con sus cartas, barajándolas todo el tiempo. No tenía nada mejor que hacer. Tampoco tenía la intención de dirigirle la palabra a las personas que compartían mesa con él. Tal vez después le interesaría saber un poco ellos. Uno nunca sabe cuando se puede encontrar una deliciosa fruta la cual devorar.  La música era lo que salvaba, era agradable, al menos para relajar sus ansias.

El ritmo fue cambiando, y la desesperante voz del desconocido Feudal volvió a sonar para molestarle a sus oídos. Una sonrisa apareció en su rostro al escuchar sus palabras. No podían usar su chakra, además de que los meterían dentro de un genjutsu. ¿Acaso la situación no podía tornarse más divertida? Eso le podía dar la rienda suelta para armar algún tipo de caos. De seguro a nadie le iba a agradar ser atrapado en un engañosos Genjutsu. Pronto aquel hermoso lugar podía convertirse en un campo de guerra y sangre, que hermoso. Miró a Touka quien estaba a su lado, no le diría su identidad, pero una pequeña advertencia nunca estaba de más. - Será mejor que te prepares, Tou-chan. -  Tomó una de sus cartas, el jóker y se quedó mirándola con una sonrisa en el rostro. De pronto, la vida cambió.

Caminando tranquilamente bajo los árboles, una figura pequeña, no era más que un infante que apenas comenzaba a conocer la vida. Lo que más resaltaba era el rojo cabello de su cabeza. Estaba acostumbrado a pasear en solitario por las mañanas, nunca le pasaba nada. En aquel lugar nunca rondaba un alma. ¿Qué podía pasar de diferente a los otros días? Todo, ese día, la sonrisa inocente (la cual muy rara ocasión se mostraba en sí en su templante normalmente serio) de un niño se convertía en la de un psicópata, en alguien cuya felicidad se encontraba en el dolor y en el sufrimiento, ya sea propio o ajeno.

Una especie de caravana se acercaba a gran velocidad como si tuvieran mucha prisa. Jirall se hizo a un lado, obviamente no se quedaría en medio del camino. Todo era normal, lo malo, es que los caballos se descontrolaron y fueron a chocar directamente al niño, quien no tenía los reflejos ni la velocidad necesaria para reaccionar y apartarse. Cayó fuertemente al piso, quedando aturdido. Quien más resultó dañado, fue quien guiaba a los caballos, ya que salió volando y su cabeza se reventó en el tronco de un grueso árbol. Eso debió doler un montón el mero segundo antes de pasar al más allá. Una gran cantidad de personas bajaron de las carrozas y observaron con algo de desagrado la muerte de aquel hombre. No era pena, incluso era odio. Un circo, y uno famoso al parecer, el cual viajaba por todas las tierras dando a conocer los talentos de todos sus integrantes. Si una sola persona del show se retiraba, cambiaría todo el programa, y eso les molestaba, ya que solo les faltaba unos dos días para llegar a su destino, y no alcanzarían a modificar todo. No era solo un detalle al parecer, una persona era muy importante para ellos, claro, en lo que se refiere a ganar fama y dinero.  Una persona corpulenta y con sobre peso, quien al parecer era el manda más, observó al pequeño inconsciente. Se meterían en problemas si alguien los pillaba después de haberlo atropellado, aunque, con esas ideas descabelladas que le llega a la gente de malos pensamientos, tomó a Jirall y lo subió a la caravana, llevándoselo.

El camino al lugar en donde se asentarían terminó. ¿Por qué se llevaron a Jirall? Lo harían un experto con las cartas, ¿pero si no faltaba casi nada para el show? Hay trucos que un viejo conoce y que pueden servir a veces, claro, siempre y cuando la persona elegida para aprender no muera en el proceso. El pequeño abrió los ojos, estaba encadenado mientras solo miraba hacia delante, todo estaba oscuro. ¿Y la luz del hermoso sol que había momentos antes de cerrar los ojos? Todo se había ido, ya no quedaba nada. De la nada, un enorme grito de dolor salió el pequeño, mientras pudo distinguir la silueta de alguien y un tremendo dolor en el brazo, como si le hubieran enterrado algo. - ¿Q-qué pasa?  - Lloraba del dolor, pues solo era un niño. Cartas enterradas en su cuerpo, a cada momento. Él no entendía el por qué, solamente perdió nuevamente el conocimiento, deseando que todo fuera solamente una pesadilla. Pero despertó, y todo era igual. Sentía su cuerpo vendado, como si hubieran curado sus heridas, aunque nuevamente comenzó a sentir el dolor y su sangre caer hacia el piso. - Ama las cartas, úsalas. Son tuyas, ellas te muestran el dolor y el sufrimiento. Ódialas, pero serán tus mejores amigas. - Eran las únicas palabras que retumbaban en su mente. - No quiero, duelen... - Su tierna e infantil voz mientras sus lagrimas inundaban todo su rostro, estaba sufriendo, solo quería ir a casa. - ¿Duelen? Pues úsalas para dar dolor. - Las cosas que le decía eran traumantes, él solo tenía seis años, no tenía idea de la vida.

Alrededor de treinta horas tuvo que soportar palabras fuertes de aquel, dolor y sufrimiento. Llegó el momento en que parecía haberse vuelto loco, y fue justo después de que las cadenas lo dejaron libre. Una sonrisa extraña, como si estuviera loco de remate, ¿qué le había pasado? ¿Qué había pasado durante todo ese tiempo? Nadie lo sabría, tal vez él nunca lo recordaba. Sacó una carta que estaba incrustada en su brazo, y luego de lamer la sangre que estaba en ella, la usó para cortarle la cabeza a aquel hombre. - Es estúpido que me quieran engañar así. Amo la sangre y el dolor. ¿Creen que el mejor recuerdo de mi vida me ahogaría en él? - Una leve sonrisa apareció en su rostro mientras  ejecutaba él mismo un corte en su brazo, para luego pasar a lamer su propia sangre y saborearla. Ya todo comenzaba a cambiar,

Sus ojos ya vieron nuevamente el salón en el cual todos se encontraban. Había vuelto a la fiesta. Un olor fétido llegó a su nariz, y volteando hacia el lado pudo ver todo ese ¿vomito? en el piso, al parecer a alguien le cayó mal el desayuno de hoy. Dos de los hombres habían despertado ya, al parecer no era un genjutsu muy fuerte. Él no era muy resistente, pero si lo sumían solamente en sus recuerdos, no sería nada peligroso, ama sufrir de todos modos. El haber sufrido en el pasado le abrió los ojos hacia lo que de verdad es bello en el mundo. Había realizado un corte en la manga de su traje, aunque fue necesario para aplicarse el dolor necesario. Vio a Touka a su lado, y le clavó la misma carta que había usado él, en el brazo. No se contuvo, le debía doler, así que esperaba que la contraria le entendiera después. - Tou-chan, no eres tan débil como para rendirte ante esto. - Ahora estaba algo emocionado, le habían traído a su mente el recuerdo de cuando aprendió lo hermoso que era matar y ver la sangre salir del cuerpo. Quería hacer algo, aunque aún no, esperaría a que fuera "legal" matarse entre sí para ejecutar su movimiento. Claro está, su objetivo no sería cualquiera, debía ser alguien que le excitara. Su mirada se posó hacia el sitio en donde aquel molesto hombre dirigió las palabras hace, ¿cuánto tiempo había pasado?

avatar
Jönin
Otogakure

Katon


Mensajes :
380

Fecha de inscripción :
30/01/2016

Localización :
Donde tú más piensas es donde no estaré ~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Touka el Lun Ene 23, 2017 3:08 am

El comienzo de la velada estaba dando inicio. El baile de máscaras organizado por el señor Kitsunebi había convocado a ninjas de todas las regiones del globo. Caras cubiertas se veían por todas partes. Era imposible saber quién era quien sino lo conocías de antes. Incluso si no hubiesen compartido en las últimas horas sería difícil reconocer las identidades de los presentes.

Una vez Touka había bajado de la carroza ya se encontraba en la recepción de la mansión. Con ella había llegado el acompañante silencioso de la carroza. Aquella era aún más ostentosa que la carroza. La joven se quedó mirándola unos instantes hasta que al final tuvo que acercarse a la entrada. Allí le desagradó completamente el hecho de que la revisaran para verificar si tenía un arma. Pero más le desagradó que tuviera que acceder a la colocación de un sello. Fue su primer enojo de la noche y pese a insistir con saber para qué era tuvo que acceder si quería ingresar a la mansión y ser partícipe de lo que aspiraba ser una noche de ensueño. No tuvo otra opción que dejar colocaran el sello en su muñeca. Frustrada y molesta entró finalmente a la inmensa y ostentosa mansión en la cual debería dirigirse al gran salón.

Le había sido asignada una mesa que ya estaba siendo ocupada por dos cabellos desconocidos y con máscaras como todos en esa fiesta. La joven se había dado cuenta que en la mesa también se sentaría aquel pelirrojo con el que había viajado en la carroza. Touka se empezaba a preguntar si había hecho bien en aceptar la invitación al baile. Si le había parecido absurdo asistir a cierta Cumbre de los siete Soles, le parecía aún más tedioso asistir a esa fiesta hipócrita como aquella. Pero la invitación encerraba misterios, era difícil rechazarla aun cuando le diera mala espina. Era difícil era rechazar una invitación así.

Touka se sentó al lado del pelirrojo con el que había viajado y también junto a la muchacha vestida con un kimono que llegaría a continuación. No sería Touka la que comenzaría conversación con desconocidos. Pero sí prestaba atención a lo que hacían y a las demás mesas. Tal como el nombre lo decía, eso era un baile de máscaras. ¡Como costaría identificar las identidades de las personas allí presentes! La muchacha apenas tocó la comida y la bebida. No le gustaba nada ese lugar, ni la comida, ni la bebida. Ni la música ni la gente presente. Sentía que había hecho muy mal en asistir a la velada. Creía que había sido muy mala idea. ¿Cómo podían estar todos tan tranquilos y comiendo en un mismo salón cuando las guerras devastaban el mundo? Se sentía fuera de lugar y no entendía cómo podía ser tan fácil esto para mucha gente. Era una fiesta demasiado cínica a ojos de la joven que para nada se sentía cómoda allí.

Con el pasar de los minutos, el anfitrión al fin hizo su aparición. Era un hombre altísimo y pelirrojo. Aquel era el señor feudal de la República de la Tierra. Él era la persona que los había citado a todos en esa sala. Había sido la persona que había tirado la caña de pescar, y como muchos otros, Touka había picado el anzuelo. No sin motivos, por supuesto. Quería ver a aquella persona que se había tomado la molestia de enviar esa invitación. Lo que le escuchó decir no eran más que las palabras que los anfitriones solían dar a sus invitados. Touka lo escuchó con atención y al igual que mucha gente se molestó al saber para qué era ese sello. Pero ya no podía hacer nada. Y luego escuchó que aquel mencionaba que la música era especial y que serían sumidos en un genjutsu. ¿Era acaso que tal como decía quería hacerlos sufrir por tantas guerras de las que habían sido partícipes? Antes de caer ese genjutsu también escuchó hablar al silencioso hombre con el que había viajado en la carroza, se le hacía familiar e incluso conocía su identidad.

Fue como si se hubiese quedado dormida de a poco. La melodía entraba por sus oídos y lo que era el salón de a poco convertía en un lugar familiar. Fue como si se hubiese despertado. Como si de la nada ahora estuviese viviendo otra realidad. Era un día nublado y lluvioso. Hasta los truenos retumbaban en el cielo. Estaba otra vez en su infancia. Aquella que había quedado atrás y que había deseado enterrar cuando se había mudado de su lluviosa tierra natal. Pero de alguna forma estaba feliz en esos instantes. Seguía faltando alguien pero todavía su madre estaba viva y su hermano mayor seguía allí aunque en ocasiones como aquella se encontraba en sus misiones. Por lo que ese día, Touka estaba sola con su madre. Se encontraban en las afueras del poblado siendo que habían ido a recolectar algunas frutas riquísimas que ellas se encargaban de cuidar. Ese momento era todo felicidad. Touka estaba junto a su madre realizando una tarea de lo más normal hasta que en determinado momento las habían atacado. De espaldas al parecer. Pues de un momento a otro, la pequeña de 10 años había volteado cuando había escuchado un grito de su madre. —¡Mamá! —Gritaría e iría corriendo para intentar ayudarla. Como si fuese que ella podía hacer algo en esa situación. Pero fue interceptada por uno de esos malvivientes. —Esta niña debe tener lo que buscamos al igual que esta mujer, ¿verdad? —Touka no lo sabía pero aquellas personas buscaban su extraño Kekei Genkai. Hace tiempo las venían observando y sólo esperaban una oportunidad para atacar a la familia. Y ese había sido el día elegido. Era tan sólo una niña, ¿cómo se suponía que podría ayudar a su madre? Algo sabía de manejar las armas pero no las tenía a mano. Y desde hace años había aprendido a usar el elemento Katon gracias a su madre pero nunca había estado en una situación como aquella. Se sentía completamente paralizada, quería ir ya mismo al lado de su madre y llevarla a un lugar seguro en donde la atendiesen. Pero no podía, unas tres personas se lo estaban impidiendo. —¡Quiero ir a verla! —Les exigiría con todo el valor que había conseguido juntar. —Hija… ¡vete! ¡No la toquen! —Gritaba la mujer mientras intentaba incorporarse. ¿Acaso deseaba sacar ya mismo de allí a su hija? Eso mismo era, quería usar las fuerzas que le quedaban para ayudarla a huir y así protegerla. Aquellas personas desconocidas se burlaron de ella aunque la madre de Touka había logrado incorporarse. Tenía unas 5 shurikens clavadas en la espalda y sus ojos claros ya no eran los de siempre sino que habían cambiado. Touka tenía una idea de lo que era  pero nunca lo había visto. Pues nunca había sido requerido. Pero en esa ocasión era distinto. Esta madre estaba cuidando de su hija, persona por la cual hasta daría su propia vida. —¡Vete ya! —La niña todavía estaba aturdida y paralizada por el miedo. Miedo por su madre. —No, mamá. Te voy a ayudar. —Pronunciaba la niña mientras temía por su madre. Las lágrimas ni llegaban a su rostro pues casi nunca lloraba. Ni esa vez. Pero se puso muy confuso. Todo pasó tan rápido. La muchacha había visto morir a su madre delante de sus ojos. Había sido muy doloroso y desde entonces temía ver morir a sus seres queridos. Y de pronto ese dolor se transformó en otro tipo dolor. Sentía una puntada en el brazo, como si le hubiesen enterrado algo afilado en el brazo. De a poco empezaría a alejarse de esa realidad.


De a poco estaría volviendo otra vez en sí. ¿Dónde estaba? O sí… cierto. Ese estúpido y raro baile. Miró su brazo y un hilo de sangre salía del mismo. ¿Había sido herida mientras “dormía”? O sí, ahora lo recordaba. Recordó esa voz que había pronunciado su nombre con tanta familiaridad. No había sido ella quien había salido del genjutsu por sus propios medios. Y otra vez escuchó que le hablaba. —¿Quién demonios eres…? — “¿para qué me hables con tanta familiaridad?” pudo haber terminado la frase. Aquel estaba escondido tras una máscara al igual ella pero ella no sabía de quién se trataba. Y luego recordó al anfitrión. Miró hacia el sitio donde este se encontraba. —Era una trampa… lo sabía… — Murmuraría la joven percatándose que no sólo ella se había visto atrapada en el genjutsu. Muchos estaban despertando, incluso con los que compartía la mesa. No tardó en sentir cierto olor que provenía de la dirección en que se encontraba el enmascarado que parecía conocerla.

• . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • .





Firma bella :3:

Awards 2017:

avatar
Chünin
Renegado

Katon


Mensajes :
656

Fecha de inscripción :
31/01/2016

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t784-touka-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Narrador Rises el Mar Ene 24, 2017 12:21 am


El sonido de la traición.

Indicios de un entramado aún mayor

¿Treta? Engañoso, no sorpresivo para muchos ¿por lo visto? el desenlace que materializara las sospechas que viciaban el aire pese a su festividad, intrínseco al misterio de las mascaras y disfraces, sería la ilusión, llamada así genjutsu, que junto al pronunciamiento del anfitrión y las cuerdas de la banda se desatara, engullendo en las terroríficas fauces de un pasado común para todos; la tragedia, aquella que plagaba inevitablemente el eje de toda historia, el punto climax del cambio y el desarrollo, la madures y el móvil del conflicto humano. Era aquella la prueba máxima, dada como un abrebocas para quienes ocuparan el papel de invitados ¿ocultando un mensaje quizá más noble de lo esperado? Dolor y prueba, era por lo que sin falta todos habían pasado.

De dudosa moralidad y extravagante forma de actuar. Peligro, era lo que para muchos inducía aquel escenario ¿temor quizá? Arrepentimiento y sin embargo excitación, para aquellos cuyos sentidos estuvieran acostumbrados a la emoción.  Era aquella la naturaleza misma de la confrontación, una emoción que seguramente llegarían a explorar a lo largo de la velada, dentro u fuera de la ilusión; Sembrados todos en sus sillas de un momento a otro, apacible se tornó el escenario, solamente ambientado por la música y la escasa respiración de unos cuantos.

- Inusual…– susurró enmascarada una figura de alto porte, uno ochenta y quizá un par de centímetros más, de cabellos oscuros atados en una larga cola sobre su nuca ¿hombre u mujer? verdaderamente incierto para quien quisiese adivinar. Yacía erguida a pocos metros de la sección designada a los Kages, centinela de estos, justo detrás del líder del Agua. Observaba, como hubiera sido natural, la inusual escena de cuerpos inertes -más curiosamente no muertos-  a través de las ranuras de su mascara con estoicidad ¿extrañado? O más bien meditabunda, paulatinamente más interesada en quien se encontraba frente a sí. Familiar de algún modo la escena que presenciaba traía a su mente eventos de un pasado compartido ¿uno pese a todo menos oscuro?
        Como el bramido de una bestia en lo profundo de su madriguera, la genesis del gruñido de un canino, pasados los segundos luego de iniciada la alucinación estuvo a punto de pronunciarse ante la incertidumbre de lo sucedido. Cual filo a flor de piel, mientras las mentes conscientes e inconscientes en igual proporción divagaban, estridentes sus sentidos advirtieron una orden en silencio, impidiéndole el habla; frente a él, con medio rostro cubierto por una mascara, y el resto oculto con vendas, se había expresado como solían hacerlo los de su clase, sin hacer ningún movimiento u sonido, sino por medio del puro instinto “Está despierto...” pensó “¿U estuvo siquiera dormido en primer lugar?” contrastando su reacción entre la satisfacción y la duda, sus ojos rasgados pestañearon repetidas veces, hasta que su atención se volcó sobre el líder de cabellera plata, sombra del fuego -lo miraba- se percató ¿dormido un segundo antes? a él y al tuerto de la niebla ¿acaso…? Sin pronunciar una palabra, uno a uno, comenzando por los más capaces fueron despertando.


Al mismo tiempo;
No mucho más lejos de allí.

- Kuwa, Ruth, Mars – advirtió sereno el varón entrado en años, de cabello castaño abundante y barba similar, vistiendo como era propio para la tarea el uniforme de mesero, bajo el cual una armadura tactica se situaba – En la octava mesa, una infracción, invitado 68vo, supresión inmediata – indicó, acto seguido, el trío uniformado de meseros con apariencia inusualmente similar se movilizó desde distintos puntos de la sala, avanzando entre la incomprensible danza de movimientos que paulatino al despertar de los invitados había dado inicio. Difícilmente predecible desde la ignorancia, el primero de ellos -varón- habría de aproximarse al comensal indicado con una bandeja en mano desde un costado, pronunciando su llegada con un ensayado enunciado.
- Lamento la interrupción, señores, he venido para ofrecerles un poco más de licor, esta vez es uno un poco más fuerte, les agradará y les ayudará a atravesar el mal rato – indicó, tomándose el tiempo para servir a cada uno, mientras continuo, en la mesa de al lado el mismo discurso audible incluso hasta allí fuese pronunciado, está vez sin embargo por una voz femenina. Llegaría el momento en que ambos ritmos se volviesen uno, y en tiempos idénticos abandonasen su servidumbre en las mesas ¿decaída? Lo que sucediera pocos segundos luego, desvaneciéndose sobre la mesa el objetivo antes señalado. Todo a tiempo para el arribo del tercero de los meseros, quien apacible retirase el cuerpo ¿inconsciente? Del infractor.


Era ese el método de supresión para aquellos que desprevenidos, habían sido calificados como infractores.


– Sexta, 14vo invitado – pronunció esta vez el hombre de espesa cabellera, redirigiendo el paso de uno de sus hombres; de pulcro traje, melena rubia y ojos cansados, el primero – Delico – pronunció, acotando un segundo luego – y Nikola… ambos, quiero una revisión – ordenó, provocando la movilización de ambos, uno de ellos a plena vista ¿el otro? Oculto en algún lado.
      – Lamento la interrupción, señores, he venido para ofrecerles un poco más de licor, esta vez es uno un poco más fuerte, les agradará y les ayudará a atravesar el mal rato – aproximándose con una leve sonrisa entre labios, el rubio carente de hostilidad se pronunció, deteniéndose esta vez al costado del payaso con cabellos tocados por el fuego.
Reglas
◘Tienes exactamente 24 horas para responder + 24 horas extras en caso de una emergencia. Si no das aviso y pasan las 24 horas tu turno se saltará y se asumirá que esas de acuerdo con lo ocurrido.
◘Sin Hoja Ninja, no puedes continuar en la trama
◘Obligatoriamente no tienen derecho a usar el chakra.
◘Tienen exactamente dos turnos para describir el genjutsu y averiguar como salir de él.
◘Pasado los dos turnos quedarán en libertad de actuar como la psicología de su personaje le permita.
◘No tendran acceso a los npcs hasta que el Narrador lo indique.
◘Las misiones que se le entregarán comenzarán una vez terminado los 2 turnos obligatorios
◘Tienen permiso de pasar a otras mesas, pero recuerden que no saben de la identidad de absolutamente nadie, excepto del anfitrión.




avatar
Kage
Mensajes :
146

Fecha de inscripción :
05/02/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Tamae el Mar Ene 24, 2017 2:55 am

En la entrada tenían una minuciosa inspección, más un sello, que constantemente me recordaba a algo con anterioridad, lo único punzocortante era el molesta peineta que me había dado mi abuela, si no mal recuerdo era un regalo de bodas que le dio mi abuelo. Era demasiada vigilancia, claro destacar que había gente noble y los representantes de cada país, incluso los señores feudales que al fin salieron de sus madrigueras, incluso invitados gratos y no gratos ya criminales y/o renegados….

Que conveniente mascaras para ocultar aquellos rostros, tensión en el aire se podía olfatear, no saber si eran aliados o un maldito demente que te iba acompañar en la mesa, beber contigo e intentar entablar una conversación. Mujeres bien vestidas unas con pronuncian te escote otros un poco más cubiertos, al menos llevaban algo más simple, no como aquel estorboso kimono que había hecho la abuela, al parecer se había emocionado de tal fiestón,  que había apretado de más el obi.

–  Buenas Noches – comento la joven con una voz amoldada para el evento, era suave y dando una ligera reverencia como presentación, aun no se me habían olvidado los modales; estaba acompañada de tres varones y una dama,  el único inconveniente era aquella mascara que llamaba más la atención era de un bufón… era incomoda, solo dio media sonrisa de aquel antifaz a sus nuevos “amigos”. Escuchaba tal vez con atención solo jugando con ciertas ansias su cabello, falsas palabras, dudo que un señor pudiera calmar las aguas con una simple fiesta. Música molesta, más la comida que no estaba acostumbrada en comer, hacían que se mareara más,  no recordaba si había bebido tanto, era absurdo que se sintiera de tal forma, hasta en el momento que aquel hombre dijo y lanzo su.. genjutsu….


Un recuerdo, se escuchaba gritos al redor, mientras abría los ojos con cierta brusquedad la joven, veía humos y llamas rojas alrededor, con su respiración agitada se levantaba del suelo mientras observaba aquella escena donde gente iba y venia tratando de apagar aquel fuego,  – Wirchel – dijo en susurro… ¿dijo? ¿Quién es wirchel? Se decía su subconsciente – ¡Wirchel! ¿Dónde estás ? – comento otra vez ¿Qué? ¡¿Esa no es mi voz?! Corría la joven con paso acelerado, buscando entre la multitud que huía en dirección contraria a donde ella iba, hasta que llego a un claro de una casona con el símbolo de la familia guraiko, quebrándose por el fuego, viendo como muchos cadáveres con el mismo logo y en el fondo de cabellos anaranjados peleaba con alguna sobra o ser espectral que salían mas – Wirchel!! – comento algo aliviada al verlo, volteando aquel hombre y gritando su nombre  –Yuki!¡Atrás!- avisándole que algo se avenía ¿¡Yuki?! ¡¿Abuela?!

La joven de cabellos purpuras se había levantado con cierta brusquedad gritando –¡Wirchel! – estaba sorprendida que no tuvo una visión de algún temor si no un vago recuerdo ¿Pero como? ¿Cómo pudo entrar en aquella mente si no se disponía aquí su misma abuela?; Volteaba a ver a su alrededor, había regresado … había salido de ese genjutsu… al menos sus “aliados” ya estaban despiertos, el payaso al parecer conocía a la joven como a los otros dos hombres, ella en cambio bueno…. Era una solitaria.

avatar
Jönin
Kumogakure

Raiton


Mensajes :
77

Fecha de inscripción :
02/01/2017

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t866-expediente-tamae-guraik

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Jirall el Jue Ene 26, 2017 9:31 pm

¿La situación tomaría algún rumbo interesante? Seguramente todas las personas ahí presentes como invitados han estado lidiando con aquel molesto genjutsu. Tal vez algunos aún no conseguían liberarse de aquella técnica, lo más experimentados o los que han tenido ayuda de otros, sí lo han logrado. Finalmente la Uchiha había despertado del genjutsu, y como era de esperarse, no tuvo la mejor de las reacciones para con el mago. Una simple risa escapó de sus labios, mientras colocaba frente a la chica la carta que había usado para cortarle. - ¿Esto te trae recuerdos? - Obviamente si observaba la carta cerca de su rostro, a su mente llegarían varios recuerdos de su primer encuentro, en el cual, la actitud de Jirall no le fue demasiado agradable a la chica de cabellos violetas. - Será mejor que no estés molesta y mantengas la mente fría, que esto puede ponerse divertido en cualquier momento. - En vez de decir  que se pondría peligroso o tenso, él prefería usar palabras más alegres, ya que ese sito de situaciones lo emocionaban más de la cuenta.

Todo continuó procediendo normal, estuvo atento a la música de alrededor, y de todos los posibles movimientos agresivos que podía llegar a realizar cualquiera de los presentes en aquel salón. No se podía confiar en un lugar lleno de ninjas, esperaba que sucediera algo pronto, o sino todo se tornaría demasiado aburrido, más de lo que ya estaba. Un hombre se acercó, ¿ofrecía bebidas? Nunca estaba de más algo para beber, y menos en un lugar algo cerrado y lleno de gente como aquel. ¿Pero sería la decisión correcta? El beber alcohol fuerte podría provocarle que se deje llevar y causar problemas, los cuales era mejor ahorrar por el momento. Además de que no acostumbraba mucho a beber de ese tipo de bebidas. Cuando recurría a bares, era más que nada para conseguir algún tipo de información, nunca para beber porque se le dio la gana. Él no era ese tipo de personas. Aunque había que admitir que era extraño. ¿Por qué decían que era un mal rato?  Se supone que su jefe fue quien introdujo a todos en el genjutsu, por lo que ellos no deberían tener ese tipo de actitud. Además los meseros normalmente eran enviados en cierto momento a ofrecer bebidas, ir en ese momento podía ser... extraño.

Dejó la carta con sangre en las manos de Touka, intentando de que su movimiento no se notara frente a los ojos del mesero. De entre sus ropas sacó una nueva carta la cual volteó frente a él y es como si hubiera cambiado, no tenía la misma pinta en un lado por el otro. Magia tal vez. - Lo siento, he de admitir que no estoy lo suficientemente controlado. El beber algo de alcohol podría provocarme algo que le disgustaría a los aquí presentes. - Guardó su carta entre las mangas de su saco, para luego proceder a rodear a Touka con su brazo y colocar la mano en el hombro ajeno. - Además, no es bueno beber algo fuerte cuando estás cerca de chicas decentes. Hasta yo conozco ese tipo de educación, cuando desconozco todo tipo de modales. - Apartó su brazo, intentó ser lo más natural posible y negarse a beber. Había escuchado el murmuro anterior de Touka de que había sido una trampa, ¿y si no era la única? Con la actitud que había tomado el feudal para con sus invitados, daba a conocer a todos que no debían fiarse de nada desde ese momento. Razonamientos lógicos que tiene una persona cuando sabe que algo malo podía pasar. Por dentro de la máscara, el payaso se relamía insistentemente los labios, sentía cada vez más ganas de despedazar, y frente a él se veía una presa la cual no le importaría si seguía o no con vida. - ¿Qué tal si me acompañas a un breve juego de cartas? - Bromeaba, quería divertirse él. Es como si fuera un payaso para sí mismo y su propia entretención.

avatar
Jönin
Otogakure

Katon


Mensajes :
380

Fecha de inscripción :
30/01/2016

Localización :
Donde tú más piensas es donde no estaré ~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Ranpo Edogawa el Vie Ene 27, 2017 3:50 pm

Esto se ponía cada vez más interesante. Ilusiones, intentos de asesinato. En esta fiesta era evidente que habría de todo un poco y más; apenas empezaba la noche y los desaparecidos llovían como arroz en el campo. Muchos de los presentes siquiera levantaron sus rostros, algunos seguían dormidos, en sus umbrías pesadillas y sus retorcidos sueños fúnebres, como si la vida fuese un calabozo del que seguro nadie saldría con vida. Oh, cierto, eso exactamente es lo que es. Hay que verle el lado bueno, pensó Ranpo aún en sus delirios de alcohólico. Las ideas se mezclaban unas con otras, su cabeza no estaba del todo recta y su mirada perdida… bueno, estaba más pérdida que de costumbre. Sus pequeños ojos verdes no podían enfocar con claridad, ¿y los sonidos? Apenas si escuchaba a los muertos, no podía entender absolutamente nada de lo que los vivos decían. La música seguía de fondo, pero era un sonido hueco en su cerebro, el eco resbalaba de él como si fuera una cueva en su interior, quizá su mente quedó reducida a escombros después de aquella descarga etílica sobre su diminuto cuerpo.

No obstante, algo de cordura después de desintoxicarse naturalmente apareció misteriosamente. Estaba consciente de que había logrado sacar a su compañero de una terrible pesadilla, o imaginó eso, no logró ver realmente qué acontecía con su cuerpo mientras su mente viajaba por un cosmos maldito de que probablemente no saldría con sus cuatro dedos de frente. Uno, dos, tres… ¿cuatro? —¿Siempre has tenido cuatro dedos de frente? Deberías ser más listo, amigo mío —dijo a la deriva de la coherencia, y sin planes de reconciliarse con su yo, con su consciencia que como una alarma le indicaba que su comportamiento empeoraría con el tiempo. De por sí, el pelinegro es un ser excéntrico de la cabeza a los pies y, muy raras veces piensa lo que dice antes de decirlo, alcoholizado es un espécimen incapaz de prever la reacción ajena ante sus comentarios al azar, que no tienen cabida dentro del contexto que se vive en el momento. Si algún mesero se acercó a ofrecerle bebidas, lo ignoró por completo. Lo más probable es que no haya sido el caso, se veía bastante mal y era evidente que la bebida del lugar no le sentaba bien. ¿Habían meseros? Quién lo diría, sacar a los meseros después de tal acontecimiento. ¡Eres un cínico, Kitsunebi! No sabía si alcanzó a liberar esas palabras de su boca, su yo interno esperaba fervientemente que no.

Dejado de dar vueltas la sala, estaba tan inusualmente inmóvil, una relación habría entre su pesar y quizá un poco de dolor en su cabeza. Aprovechó el agotamiento físico que le generó el dar vueltas sin cesar en su propia silla para dejar caer la frente y golpear la mesa con ella. Fue un estruendo bastante notable, lo suficiente para recordarle que siente dolor, y para hacerle saber a los presentes que no estaba borracho, quizá un poco intoxicado, pero nada más. Se petrificó allí, observando sus zapatos con la vista cansada. En otro plano un poco más serio, observaba desesperadamente el sello y le preocupaba no encontrar una manera adecuada para removerlo sin que lo notasen. Cada cierto tiempo hacía alarde de su condición para llamar la atención con los síntomas del alcoholismo extremo y luego volvía a dejar caer su cuerpo encima de la mesa. Esto le daba breves lapsos de tiempo para pensar qué hacer, cómo reaccionar ante tales acontecimientos. Maquinaba la respuesta a una miserable pregunta que no hacía más que molestar, pues no aportaba ninguna solución hábil; ¿fue buena idea venir? —¿Fue buena idea venir? —preguntó en voz baja a su compañero, no estaba seguro de que el resto de la mesa no lo escuchara. Esta vez, con un poco más de voz, aprovechó el alboroto de los meseros para dirigirse a la mesa entera. Al mover los labios, dilataba los movimientos un tanto más de los necesarios y no articulaba las letras correctamente, sin embargo, se daba a entender; no quería que alguien en la distancia le leyera sus palabras, había visto suficiente vigilancia desde que entró a la sala y sabía que no se andaban con juegos. —¿Qué vamos a hacer a partir de ahora? No podemos actuar por nuestra cuenta —trató de sonar lo más serio posible, no estaba en el mejor de los estados y su popularidad decrecía con cada espectáculo, aunque justo y necesario.



avatar
Jönin
Kirigakure

Fuuton


Mensajes :
165

Fecha de inscripción :
03/04/2016

Edad :
22

Localización :
En tu corazón.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Touka el Sáb Ene 28, 2017 6:08 am

En cuanto había despertado, Touka seguía recordando lo que había visto. Ese era uno delos peores recuerdos que la perseguían en todo momento. Si algo temía que algo así volviese a suceder. Si le pasara algo a ella no sería terrible para nada pero si se trataba de sus seres queridos era otra cosa. Estaba preparada o por lo menos así se mentalizaba. Pero aquel temor se transformó en una duda y en una molestia. En primer lugar, la carcomía la duda sobre la identidad del hombre con el que había compartido la carroza. Y en segundo lugar, esa situación era todo un desafío. El anfitrión se había tomado la molestia de citarlos en esa mansión pero al parecer no tenía buenas intenciones. Y esto último se manifestaba en que no bien había aparecido el anfitrión, este los había sumergido en un genjutsu seguramente con la intención de torturarlos mentalmente con sus peores temores. Más molesto aún era el pensar que en esas condiciones sólo tenían métodos ordinarios para defenderse. Vaya a saber qué más estaba en planes de aquel sujeto siendo que ya había demostrado que era capaz de introducirlos en un genjutsu.

La primera de las intrigas de Touka sería resuelta a los pocos segundos de haber salido del genjutsu. Aquel con el que compartía la mesa no tardaría en revelárselo. La joven prestaría atención, miraría aquel objeto sangrante y su mente viajaría a aquellas tierras frías en las cuales había conocido a aquella peculiar persona. Sí, era él. —Jirall. —Pronunciaría la joven haciendo de cuenta que nada pasaba. No era necesario que le dijese que no se molestase. Touka estaba al tanto de lo delicada que se esa situación se había tornado. Ya la misma invitación le daba mala espina. ¿Cómo podrían shinobis de todas partes del mundo compartir una fiesta como si fueran personas normales? Y el tal Kitsunebi era una persona completamente desconocida para el mundo… A pesar de las dificultades y las dudas no se podría negar que más de uno quería saber de quién se trataba. Este era el caso de la pelimorada. Ahora, estando dentro del gran salón llovían las sorpresas. El genjutsu había sido una de ellas. Había sido algo muy molesto. Pero ahora estaba despierta gracias a aquel viejo conocido. De todas formas, odiaba que se hubiese dado así. Ella era una especialista en genjutsu y se sentía completamente frustrada al no haberse despertado por su cuenta. ¡Estúpido sello! Y estúpida música. —Gracias, supongo. —Finalmente soltaría avergonzada por reconocerlo, pero nada de aquello se notaba en voz y como su rostro estaba cubierto tampoco en sus facciones.

Tomaría aquella carta entre sus manos pero no tendría tiempo de examinarla y en su lugar la guardaría dentro de su bolso de mano donde los meseros no podían verla. Se suponía esos objetos no podían ingresar a la fiesta, pero claro que sólo aparentaba ser una simple carta. Por ende se ensuciaría las manos y el vestido blanco sobre el cual habían caído unas gotas de su propia sangre. Ya sabía quién era esa persona aunque se preguntaba por qué él se había dado cuenta y ella no. Quería preguntarle pero no era el momento y además tal vez era producto de su astucia o de alguna habilidad. Era extraño, habían compartido más de una hora de viaje y aquel nada le había dicho. La mujer llegó a sentir cierta molestia pero no era momento de manifestarle tales sentimientos. Los meseros se acercaban a ofrecer bebida. Si la Uchiha no había bebido ni comido nada con anterioridad menos lo haría en esos instantes y se tentaba por mandar a volar aquella bandeja pero no, no lo haría. Tenía que controlarse en aquellos instantes tan delicados. No muchos habían salido del genjutsu y vaya a saber qué más los estaría aguardando en esa velada.

Si algo la sorprendió fue cuando Jirall osó cubrirla con su brazo. Tenía ganas de mandarlo a volar junto con la bandeja de los mozos. Pero también se contuvo siendo que estaban presentes aquellos meseros. Y por suerte, fue apenas un instante. Se moría de ganas por golpearlo. Maldita fiesta hipócrita. Malditos los meseros. Les negaría con la cabeza a los meseros y les señalaría su copa que todavía se encontraba llena.

La fiesta seguía y en las demás mesas otras cosas sucedían. En esta en particular, aquel que parecía haber tomado de más, intentaba comunicarse con las personas con las que compartía la mesa. La muchacha le prestaría atención. Y se daba cuenta que pese a su complicado estado, tenía razón. Era muy cierto lo que decía. ¿Qué harían ahora? Era el interrogante para todos allí. —En primer lugar tenemos que deshacernos de este maldito sello sin poder usar chakra. —Hablaría en vos baja mientras tomaba delicadamente una copa para disimular pues al mismo tiempo era consciente que si los meseros se habían mostrado tan cínicos hacia un momento, no tardarían en hacer lo mismo. Esa estúpida fiesta estaba llena de gente que trabajaba para el anfitrión. —Como les decía, mi nombre es Touka ¿De qué regiones son ustedes? —Preguntaría ya en voz alta y con total naturalidad fingida como si eso fuera lo que estaban hablando. Después de todo, la invitación decía algo de “intercambio cultural”.

• . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • .





Firma bella :3:

Awards 2017:

avatar
Chünin
Renegado

Katon


Mensajes :
656

Fecha de inscripción :
31/01/2016

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t784-touka-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Sexta Mesa [Ranpo-Chojuro-Jirall-Touka-Tamae]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.