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Este foro de rol está basado en el mundo del manga y anime del mangaka Masashi Kishimoto, es decir, Naruto y Naruto Shippuden. La trama y ambientación del foro, si bien se basan en el mundo del mencionado autor, fueron pensadas por Emiya Ichiro y Seijuro Akagami.
Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
Las imágenes y gráficos del foro fueron editados por Dragón, que usó las imágenes que se encuentran en las diversas páginas web como Deviantart y Zerochan.
El skin y las tablillas fueron elaborados por Astrid que ha recurrido al Foro de Asistencia y a los tutoriales de Source Code, The Captain Know Best, Glintz y Serenditipy.



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Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Narrador Rises el Vie Ene 20, 2017 12:15 pm


El sonido de la traición.

La música de Navidad te hace Ilusionar

Finalmente los invitados habían llegado, al parecer no hubo mayores problemas a la hora de ser revisados minusiociamente, ni tampoco en que les implantaran el sello, al parecer todo estaba siguiendo el curso según lo planeado por Kitsunebi, quien se encontraba en sus aposentos observándose en un espejo y asegurándose de que todo en él estuviera en orden, era un hombre de elegante porte, facciones muy definidas, alto, de cuerpo esculpido, sus ojos son de un tono suavemente rojizo con un tono miel, es una mezcla de tonalidad que la hace verse cobre, habían unos rasgos muy particulares en esos ojos, su mirada que penetraba todo tu cuerpo e incluso tu alma, te hacía sentir que con ella estaba poseyendo tu alma y succionando la vida, sentías como la muerte susurraba en tu oído, la otra particularidad estaba debajo de su mirada izquierda como sosteniéndose de su ojo la mitad de una mariposa dibujada en tono carmín, esta le recordaba lo ingenuo que había sido alguna vez en su vida, y la desconfianza que debía tener en todo aquel que representara un líder en un país o aldea, de cabello rojizo, lo tiene corto, en el lado izquierdo está casi al ras de la cabeza o al menos eso es la visión que da debido a como se lo peina haciendo que el lado derecho se note un corte en capas, en un aire de un peinado peculiar. Su oreja izquierda tiene tres zarcillos de clavo delgado y dos aros siendo de plata cada uno de ellos, por otro lado su traje estaba hecho de fina tela estampada, chales de cuello alto y botas largas de cuero, entre otros accesorios, destacando su extravagante hombrera ornamental de lana sobre la que reposa una reliquia familiar en forma de escorpión. (Esta descripción es para que tengan una idea de cómo es Kitsunebi). Con todo listo en él se sienta a esperar la señal que le permitiría ir al gran salón, para comenzar con la hermosa y peculiar velada.
Los invitados todos estaban estratégicamente acomodados en sus mesas, de manera que hubiesen representantes de dos aldeas diferentes en cada una, incluso en algunas habían hasta tres representantes, ¿por qué? Simplemente querían que se produjera un intercambio cultural, quizás poner a prueba la lealtad de los ninjas hacia su aldea, uno nunca sabe cuándo alguien puede entregar información relevante mientras comparte algo de alcohol.  
Narrado el desenvolvimiento de personajes ilustres del actual mundo ninja en el mero comienzo de la nochebuena dentro del clima ¿festivo acaso? Cabe destacar que ellos no son todos, pues la mansión recibe también a las sombras que se caracterizan por no dejarse ver a menudo,  asimismo esta noche el ombligo del mundo se encuentra en la República de la Tierra y aparentemente los representantes mayores de cada aldea no están dispuestos a perderse el engalanado evento que se suscitó allí.
Como todos los individuos que acudieron a la fiesta, vistieron impecablemente y se pusieron sus propias máscaras, las silueta de los tres hombres y dos mujeres, líderes, e íconos algunos de ellos, ubicados en la parte más alta de la sala robando las miradas, y por ende la atención de todo mundo, junto a los señores feudales, no tan llamativos como los Kages por supuesto. Para una de las sombras, aquello resultó contraproducente, o sencillamente molesto — Mis estimados colegas, se habrán dado cuenta de que somos los únicos cuyas identidades pueden ser reveladas fácilmente, pues estamos siendo exhibidos como animales de circo, a la vista de todos… — Siempre frontal, y sin temor a decir lo que piensa, esa sin dudas es la Raikage, su máscara simulaba un ave mitológica relacionada a las tierras del rayo. El tuerto, que tan sólo llevaba media máscara puesta y el resto era… vendas, intervino sacando a relucir la ironía que tanto profesa — Tienes un punto. Nosotros los Kages, en vez de dar la cara al mundo, deberíamos ocultarnos. Actuar en la oscuridad y ser maquinadores a ojos de nuestro pueblo. — Un simple intercambio de palabras que no hacía más que sacar a la luz diferencias actuales entre una villa y otra.

Hoy se trata sobre celebrar, dentro de una semana o dos, si queréis organizad una maldita cumbre y pelead cuanto quieran. Hoy beberemos y nos hermanaremos. ¿Seremos hipócritas? Claro que sí. — La tensión salía a la superficie, no obstante fue aplacada casi en su totalidad por aquella joven mujer de tierno aspecto que se atrevió a hacer tal comentario atípico que sacó de foco al quinteto, la líder de la villa oculta del sonido, de emergente poder en el ajedrez shinobi, ella era. Sirvió tragos para todos, ipso facto el pelirrojo personaje que sin ser Kazekage se presentó en nombre de la arena, cuya máscara era la de un dragón y ojos de color esmeralda sonrió complacido por el manifiesto de su colega, Tyrell también hizo una mueca pero más fría, distante, mientras que Freu degustaba el trago que le fue servido. El Emperador de Plata, Kazuma Hyuuga, caracterizado como un lobo, se limitaba a observar inexpresivo, sin decir una sola palabra, como si fuese portador de la amargura colectiva gestada en Konohagakure no Sato por el fin desastroso de la última guerra, extraño, y tal vez estúpido se le hacía convivir con sus enemigos en ese sitio… pero todo tiene un motivo, una razón de ser.(By Seijuro)

El rumor de cientos de viajeros entró por la sala con una alborotada y aleatoria formación, la fiesta ofrecía algo más que una invitación a figuras humildes, entre ellas, adoquinadas sus mesas se levantaban los grandes líderes, sus sonrisas turbias calmaron el ambiente de cuantos lograban reconocerlos. La escolta de la mansión permanecía cerca de ellos, como seguro preventivo contra la intención de los invitados, quienes no debían hacer contacto con tan ilustres figuras.

Mumura Tennou, señora de las montañas, caló de su pipa, torciendo sus atractivos labios al observar la desfachatez que hacían presenciar. Su figura atractiva se velaba tras una prenda simple de estilo tradicional, lo suficiente vistosa para atraer miradas, sin dejar de resultar cortés para la fiesta. — Sin un recibimiento apropiado... insultante. — Exhaló una pequeña nube de humo, que golpeó a Tenjin Bashou, señor de las arenas. Éste hizo una mueca, desagradado por el olor del humo, parecía más un maleante que un aristócrata en su potencia. — Si tanto te disgusta, Mumura, lárgate. Así no tenemos que soportar tus quejas. — Golpea la pesa con una mano, amenazante. Es entonces cuando interviene Kanesada, gobernante de las aguas, con cierto rencor en su voz. — Calma, Bashou-san. Es descortés hablarle así a una mujer. — Bashou aparta la mano de Kanesada y se deja caer de nuevo en su asiento, molesto. Un viejo anciano observaba todo ello, en silencio. Era Shishin Hatsukaze, el señor de la hoja. Reposando con un bastón en sus temblorosas manos, miró a cada uno de los presentes con desprecio. — Miraros, tan estúpidos. Parecéis niños jugando con barro. Aprendan a callar y no enturbien la fiesta de nuestro anfitrión... — Pronunció con gravedad. Ninguno de ellos respondió. Simplemente se callaron, guardando palabras atroces que son mejor no decir...

La fiesta había comenzado, y las tragedias que la continuarían serían recordadas desde aquel día.(By Izanagi)

Todos sentados en sus respectivas mesas, la música comenzó a sonar, y los meseros dieron inicio al servicio de comida y bebidas para todos, después de todo ¿qué era una velada sin comida y alcohol? Absolutamente nada, o una muy aburrida e infantil. La música y el inicio del servicio, marcaron la entrada del ansiado anfitrión. Su presencia en el salón había provocado el silencio por parte de todos los invitados, se le veía como el ser misterioso que era, su aura era tan oscura como la mismísima noche, y daba la sensación de que detrás de él había una especie de sombría figura, rodeándolo y manipulándolo a través de unos hilos, y no hablemos de la máscara que ocultaba el rostro, era la representación física de la muerte misma lo que lo hacía aun un poco más tétrico.

Se aceró lentamente y con gracia hacia lo alto en dónde se encontraban las mesas con los ilustres invitados, a su derecha los Kages y a su izquierda los Señores Feudales. La música acompañaba la velada, una muy suave y encantadora, de alguna forma daba la sensación de que esta entraba por tus oídos y penetraba tu mente, y eso la hacía la música perfecta para poder dar un discurso de bienvenida. –Sean todos bienvenidos a mi humilde mansión. –Dejó el espacio para que sus invitados rieran si el comentario les había parecido gracioso – Espero que el viaje no haya sido demasiado agotador para ustedes. Sé que algunos vienen de tierras muy, muy lejanas, pero déjense agasajar, con comida y bebidas, pero sobre todo relájense con la música y disfruten –Comenta mientras detrás de su máscara una sonrisa complaciente si dibujaba en su rostro a la vez que le ordenaba a los músicos cambiar el ritmo de la melodía y a los meseros comenzar a servir la apetitosa comida. – Me pone muy feliz la presencia de todos esta noche, y sobre todo que hayan aceptado sin reclamos el que se les colocara un sello, cuya función principal es restringir el uso de chakra en ustedes… –Los murmullos de reclamos se hicieron presentes en todo el salón – Deben de entender que ha sido la única forma que encontré, para que esta velada fuera lo más pacífica posible, y sólo así podía controlar las cosas. – Rápidamente los músicos cambiaron nuevamente el ritmo de la música, era uno muy especial, uno que se introducía en tu mente y te hacia imaginar, a veces recordar cosas especiales. La velada siguió su curso, se sirvieron los aperitivos y entremeses, una segunda, tercera y en algunas mesas, cuarta ronda bebidas, la música proseguía y cambiaba de ritmos con más frecuencia, Kistunebi comenzó a compartir con los ilustres que compartían su mesa, escuchaba sus amenazas, sus bromas, sus intentos de conseguir la estabilidad mediante la guerra, y se decepcionaba de muchos comentarios, pero una nota musical lo salvo de propinarle unos cuantos golpes de palabras a sus insignes invitados , pues le indicaba que  era el momento perfecto para explicarles que sucedería a partir de ahora. Una carcajada “diabólica” resonó en todo el gran salón – Disfruten con tranquilidad de mi música especial, pues esta los introducirá en un genjutsu, en donde enfrentaran su peor pesadilla, su pasado más oscuro y doloroso. Jajajajaja… Recibirán una dosis de su propia medicina, sufrirán lo que las víctimas de sus guerras y des su asquerosos actos sufren. La música comenzó a producir un efecto muy especial tanto en los Kages y Señores Feudales como en los invitados, pero antes de caer completamente en aquel genjutsu Kitsunebi hizo un último comentario – La traición siempre duele, pero.. ¿qué significa para ustedes ser traicionados por sus propios líderes? –Tras ese último comentario dejo que el genjutsu se apoderará de cada uno de los invitados, mientras tanto el disfrutaba del espectáculo antes de tener que “desaparecer” y dejar un “representante” de él.
Reglas
◘Tienes exactamente 24 horas para responder + 24 horas extras en caso de una emergencia. Si no das aviso y pasan las 24 horas tu turno se saltará y se asumirá que esas de acuerdo con lo ocurrido.
◘Sin Hoja Ninja, no puedes continuar en la trama
◘Obligatoriamente no tienen derecho a usar el chakra.
◘Tienen exactamente dos turnos para describir el genjutsu y averiguar como salir de él.
◘Pasado los dos turnos quedarán en libertad de actuar como la psicología de su personaje le permita.
◘No tendran acceso a los npcs hasta que el Narrador lo indique.
◘Las misiones que se le entregarán comenzarán una vez terminado los 2 turnos obligatorios
◘Tienen permiso de pasar a otras mesas, pero recuerden que no saben de la identidad de absolutamente nadie, excepto del anfitrión.




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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Emiya Ichiro el Dom Ene 22, 2017 6:50 am

The Awake


Tinto, el color del vino que yacía sobre su mesa, y la del resto, aroma fragante que traía a su memoria sensitiva recuerdos no tan distantes ¿cual era su propósito allí? Seguido se encontraba planteándose la misma pregunta, demasiado consciente de sí mismo, avanzaba a través de la prolija estructura haciéndose un camino propio hacia el hall.

Más temprano que tarde se hallaría en su lugar ¿distraído? Habiendo sido re-encaminado al cause de invitados durante el trayecto ¿curioso? Al haber dado un paso en falso hacia una sala continua, guiado por lo que percibían sus ojos, críticos de la estructura y el arte que tapizaba paredes y suelo en medida similar, trabajados con un detalle admirable a la par que estimulante ¿demasiado, quizá?
       Una vez se halló en el hall acompañado de la pelirroja Uzumaki se movió entre las mesas imitando el rito de un vals, calmado pero ansioso, multiplicado por la cantidad de personas en el lugar ¿plagado? En el ir y venir, atisbando las miradas vigías, uno, dos y tres… cinco ¿seis? Con el que se encontrara en su lugar. Una vez se halló en el asiento, bajo su manga un diminuto arsenal - … Cultri… - susurró, tomando asiento en paz, prevenido de lo que pudiese pasar ¿desconfiado? de todo y por poco casi todos en el lugar.

Meditabundo, contemplando el escenario sus orbes buscaron las mesas continuas, examinando ¿reconociendo? aquellas que alojaban a quienes le habían acompañado en su viaje al país, a quienes reconocía como amigos ¿camaradas en armas? ¿cómplices de un crimen? Plagado el vinculo por la arena del desierto, de entre ellos, una figura  familiar oculta bajo mascara y vestido que ante él poco lograban ocultar se develó “Touka...?” pensó, y habría sonreído de ser el caso, en cambio, la voz atrás de su cabeza se hizo oír ¿complacida? Más que neutra; bebió.
      Uno a uno así se irían presentando, de modo tal que la sala se encontrase en su apogeo no mucho más tarde, en un orden milimétrico que aún así parecía festivo, apetecible e incluso placido ¿ironía? Que la regla de oro que dictaba anonimato se rompiese con la presencia de los Kages, líderes y señores Feudales, que ocultos bajo diversas personificaciones y vestidos aún eran reconocibles por su estatus, sobre-protegidos en un espacio apartados de por sí, custodiadas por guardias además ¿Problemático? Llegaría a pensar el pelinegro recordando las palabras de Ashe algunas horas atrás, más allá de ello, hilarante la contradicción que proponía ante la meta inicial de la reunión ¿cínico? de nuevo, bebió.

El tiempo caería sobre sus acciones a nueva cuenta, haciendo las manecillas girar y a la linea de sucesos desarrollarse ¿prematura? Ante sus expectativas, con la llegada de la misteriosa figura ¿anfitrión? un despliegue de sensación, música, mientras sus palabras fluían advertían de una treta mayor a cualquier presentación “¿Genjutsu?” pensó, mientras entre palabras su risa prevalecía, siniestra – Gen… jut...s..- perdiéndose a sí mismo alcanzó a pronunciar ¿indefenso? No, más tomado por sorpresa en efecto, imprevisto, antes de percatarse comenzó a soñar lo supo: eventualmente sería hora de actuar.


Genjutsu:
Niebla había sido su recepción, detenido sobre la dura roca de algún lugar, imperceptible la dirección u el tiempo, sonidos lejanos más similares a una ilusión poco a poco le harían ¿recordar?

- Despierta – exclamó la voz sobria a su lado, desencadenando una sensación de vulnerabilidad que no había sentido en años ¿familiar? Más que aquello, el origen de todo, pensó - ¿P-pa...dre? - sintiéndose indefenso ¿con miedo? Incapaz de hacer más, obtuso, llegó a pronunciar.
      Era la figura de un hombre de avanzada edad, conservado no obstante al punto de no aparentar su mortalidad, revestido en una capa celeste y blanca, bajo ella cubierto por un hakama oriental; largos y trenzados sus cabellos surcaban su hombro izquierdo, mientras apenas visible bajo las hebras de sus cabellos una mirada punzante le examinaba. Era él, el mismo hombre de los mitos, a su vez, aquel que le había dado nombre, y cuyos primeros años había escrito. Apacible e indescifrable como la primera vez, una frase inaudible salió de su boca, y junto estruendo de las zori  corriendo sobre la roca, desvelando espectros de un pasado fatal, el aullido de los sables chocando apareció, lanzando la bruma de la aldea con el mismo nombre hacia un grupo de fantasmas de porte similar. Habría sido aquel el recuerdo de su primera caza entre compañeros lobos, aquella en donde bajo el manto del Shinsengumi hubiera descubierto una nueva realidad.

La colisión traería consigo el desconcierto, saltando del ensordecedor sonido del metal chocando contra metal a un ensordecedor silencio en una época similar.

- ¡Despierta! - gritó la voz, diferente en vez, pero de la misma forma familiar ¿amiga? ¿enemiga? Reconocible al instante, aquella a quien le rendía odio y lealtad en igual medida – Tu… -  des-balanceado sobre un plano negro, cubierto por una oscuridad similar, no le hizo falta ver su rostro para despertar una de las pocas emociones a las cuales en su interior aún encontraba sentido – Tyr… !!! - llegó a pronunciar, un instante solo, antes de que la electricidad recorriera su espalda ¿palpable? No más que como un impulso, dolor era la realidad que recorría su cuerpo al momento, cuando todo se volviera blanco y fuese en cambio la nieve la cual lo recibiese.

- ¿Me harás decirlo de nuevo? - preguntó inexpresivo el pelimorado, por la época en la que aún conservara ambos orbes en sus cuencas. Yacían ambos en un gélido páramo, rodeados por pinos en la misma medida que “lobos” portando el celeste, ambos sobre el llamado circulo de la muerte, en donde estuvieran destinados a resolverse todos los conflictos entre iguales ¿Tyrell? Erguido sobre sus pies, mostrando apenas tres símbolos de la “mordida” del pelinegro ¿Ichiro? Apenas en pié, corrompía con su liquido vital la escarcha sobre la cual se paraba.

Un ultimo salto habría de darse, mientras el rojo se extendía en el blanco, las hojas de un libro cobraban el mismo entrañable carmesí con los años se habría acostumbrado a derramar, y a hacer derramar ¿el lugar? Era ahora el Gran Coliseo ¿la época? Tres años atrás, el festival de los siete soles. Frente a él el caos ¿conflicto? Con las llamas lloviendo desde el cielo, abominable, el humo cubriéndolo todo; llanto, perdida y una sofocante sensación de terror, mientras avanzada en completa desesperación ¿incapacidad? Aquella que aún habiendo previsto el desenlace le inundaba. Era irreversible ahora, el mundo, la guerra, la misma historia, el ciclo que pronto había tomado forma frente a sus ojos, y que aún creyendo poder cambiarlo se repetía.

- Despierta – finalmente habló, esta vez sin embargo no era una ilusión. Lo reconoció, atrás de su cabeza la voz -era él- ¿él? Él mismo desde el principio. Era momento de despertar, pensó.

Infinitamente larga ¿realmente corta? Su ausencia había resultado en una bruma sobre sus pensamientos ¿la música? ¿el genjutsu? ¿Ketsunobi? Bailaban difusos frente a sus ojos, pues ahora se encontraba tirado en el piso, retorciéndose en el ir y venir de una regresión que le atormentaba con los fantasmas de su pasado. Volvía en sí poco a poco, no por producto del colapso u la sobrecarga, lo supo, que aquella ilusión hubiese continuado hasta que su misma consciencia se viese turbada ¿en cambio? Lejos de allí, en el lugar donde a partir de la madera su existencia hubiese empezado, una orden, acción, habría de alterar el curso de la ilusión.
- Patet – pronunció, ronco, apoyando su mano sobre el suelo, advirtiendo cualquier cambio a su alrededor u los invitados “Ciertamente allí he estado…. y ahora me encuentro afuera” pensó en una exhalación, recargándose de la silla y haciendo lo mismo con la mesa hasta encontrarse erguido.

La Uzumaki sería su prioridad entonces, bajo los efectos de la ilusión, el dolor pensó sería lo más indicado ¿para ella? Observándola desde la convalecencia propia, recargado a la mesa se acercó, asegurándose de su estado antes cargar con el dorso de su mano a uno de sus costados - Despierta, niña - llegado el momento, pronunció ¿el objetivo? Causar suficiente dolor sin llegar a hacer daño, una tarea que la diferencia entre ambos haría fácil.


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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Ninian Uzumaki el Lun Ene 23, 2017 12:47 am

"Nunca cuestiones la lealtad..."

La fiesta sin más era formidable, hermosa. Sin más una experiencia inolvidable... Sin más en el sentido literal de la palabra...

Procedo a detallar con suma paciencia y a veces suma desesperación lo ocurrido.

La fiesta se hallaba en total esplendor, los invitados degustaban la comida que era maravillosa al igual que el servicio, las bebidas, deliciosas, vinos de excelente calidad que hasta al más dedicado a esto le maravillaría. La música era muy bella, cautivadora, a mi parecer era una música casi divina.

Al haber llegado a la mesa con mi maestro Senju, este hacia lo que le apetecia hacer, a mi no me correspondia en este caso. Yo quería disfrutar el baile, comida, bebida, lo que fuera, pero sin más algo me decía que no debía hacerlo. ¿Me creeran loca si les digo que algo me decía que debía salir de ahí? Pues era tal cual, no era una voz, sino una sensación de desconfianza me gritaba a cada minuto, a cada bocado, a cada bebida que daba: "Sal de aquí Ninian, esto es una maldita trampa" Pero, dado a que no había disfrutado situaciónes así me dejé llevar como un pirata se deja llevar por el cántico de una sirena. Bello pero destructivo.

La aparición del anfitrión era inminente, lo cual comenzó a hablar. Habia dado lugar a los Kages y Feudales. Esperen, había roto la línea de anonimato. Bueno, aunque estos llevaban seguridad por su parte, no era algo más de normal.
Al haber dado su bienvenida a todos los presentes y su intento fallido -que para mi fue fallido- de hacer un chiste, mi sensación de desconfianza creció. Inclusó me enojé. Mis mejillas se hallaban calidas y rojizas, me mordia la lengua varias veces, mirando con cierto desprecio al anfitrión.

"Imbécil que presume sus lujos" pasó por mi mente.

Mi deseo de huir de ese lugar era tipo Crecendo. Aumentaba más y más...más...más....más.... No podía soportarlo. Sentia que algo malo iba a llegar....y fue así...

La música cambiaba de ritmo de manera sospechosa, y hacia que comenzara a pensar cosas muy raras. Mis padres, amigos, hermanos, maestros, mi vida en el País del Remolino. ¿Qué demonios estaba pasando?
Fue hasta que el anfitrión mencionó la palabra que literal había odiado toda mi vida.

Genjutsu... Fue todo lo necesario para que pudiera caer. Me levanté de mi lugar en un intento vano de huir pero, al final y al cabo, al dar un paso, caí al suelo y al igual caí a esa maldita ilusión.

-No...debí....ve...nir....-solté cayendo a una oscuridad inmensa.


*************((GENJUTSU))************

Abrí los ojos. Me hallaba en un cuarto muy frío, oscuro, todo se hallaba cubierto por sábanas blancas que se había teñido de gris por el polvo, lo olvidado. Traté de buscar, traté de ubicar donde estaba... Era mi casa... Todo abandonado... Mis manos se hallaban cubiertas por un liquido de detestaba el olor con toda mi alma

Sangre

Me levanté caminé hacia las cosas cubiertas. Al destaparles me hallé con algo que me tomó de sorpresa. Mi madre. Dentro de mi espejo. Me miraba con cierto amor, el habitual. Ella posó su mano en este y como respuesta coloqué la mia... No duró tanto el gusto ya que mi madre comenzaba a pudrirse. Sus ojos se derretían como masa en fuego, su piel, su sangre hervían dejando ver ese rojo similar a mi cabellera. Su cuerpo oseo aparecía. Grité aterrada. Corri a destapar lo demás, halle lo mismo sólo que con mi padre, Horus, Ryuu, Kaori, Joi, Makura... Todos a quienes había conocido en toda mi vida...

Una explosión sonó por todo el lugar, tanto que rompió los cristales de mi ventana y espejos. Estos se injertaban en mi piel causando un dolor horrible. Fui hasta la ventana y vi a mi aldea inmersa en llamas. Al salir a buscar una maldita salida había visto una silueta entre el fuego. Una silueta femenina, una niña... Me acerqué pasa ver que esa silueta era yo.... Era mi yo de hace tres años.

-Esto no es real- me soltó y corrió hacia mi para clavarme un kuna bastante afilado en mi costado. Cerré mis ojos por el dolor causado, pero un susurro me llevó a otro lugar...


**************************************************
Abrí los ojos. Me hallaba aun en el salón, cerca de la mesa. Extrañada. La mano de mi maestro se hallaba en mi costado, justo donde había recibido el ataque, le mire extrañada y algo débil por la ilusión, mi mirada pasó a los demás....
-Mierda...- solté

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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Seijuro Akagami el Lun Ene 23, 2017 7:10 am

Nos ubicamos temporalmente en aquellos momentos previos a la entrada de nuestro protagonista y el inicio oficial de la fiesta cuando todavía un gran número de personas faltaba por arribar, múltiples lujosas carrozas se encontraban apostadas alrededor de la gigantesca mansión y una muchedumbre hacía lo posible por entrar, a la expectativa. Sereno, el pelirrojo iba en compañía, entretanto le intuición le daba un par de consejos guardaría una cuchilla de procedencia oriental por debajo del saco y la camisa asegurándose de tener una herramienta bélica en caso de necesidad, asimismo no premeditó el usarla,o mejor dicho, no quería tener la necesidad de hacerlo. Más su determinación de emplearla en caso de deber figura parece incuestionable, examinó el entorno con tranquilidad fijando sus orbes ocultos detrás del Onii en aquellos personajes que como él, se encontraban disfrutando del anonimato que les confirió la mascarada, creyó acertado, también muy peligroso el prospecto de que absolutamente cada persona allí se pudiera resguardar de esa manera. Otorgaba impunidad, pero también equidad, a causa de esa regla los colores de villas o países serían menos importantes, asimismo para los maquinadores posiblemente sería la oportunidad perfecta de cometer un atentado, como aquel que se dio durante la celebración que se efectuó tres años atrás en Kumogakure, la Cumbre de los Siete Soles que selló el prólogo de una guerra, por supuesto, ni Seijuro se atrevería a afirmar un desenlace semejante para la nochebuena... << Pero tiene todos los ingredientes para una conspiración a gran escala >>

La Srita. Piena, acompañada por el susodicho, atrajo y se hizo violentamente con´la atención del susodicho una vez que salió de la carroza dejándose ver de cuerpo completo, este no sabría decir la causa exacta, si acaso fue el movimiento de sus caderas al caminar o la forma en la cual su vestimenta resaltaba los atributos más atractivos de su 'vieja amiga' pero tozudo y escrito como es Akagami no quiso reconocer la creciente atracción de la cual es presa, no se lo podía permitir, pese a ser sumamente franco con respecto a su masculinidad. Quizá en el pasado sin embargo el el peso de la delicada historia que une al par los distanció, y una parte del pelirrojo lo creía mejor así, por ende no hizo más que admirar la silueta seductora de la chica albina, sus facciones más hermosas resaltadas por el maquillaje y guardarse las más conflictivas sensaciones para sí mismo. Después de todo, cumplir cierta tarea es prioridad absoluta.

Caminó y avanzó lentamente tomándose su tiempo, observando minuciosamente la seguridad del gigantesco hogar de Kitsunobi al que le queda corto la definición de 'mansión', más bien es un castillo de este siglo, en ese trance fue repentinamente tomado de la mano por la dama de hielo y contradictoriamente lo que la palma de Akagami percibió fue un calor estremecedor, algo atípico teniendo en cuenta de qua la fémina es del clan Yuki. La parte de Seijuro que gusta del tacto de Nashetania ganó, por lo cual siguieron enlazados hasta que les fue implantado su respectivo sello, para ella en el pecho, para el joven en la palma de la mano. Fueron obligados a separarse durante algunos segundos, de todas llegarían en compañía el uno del otro a la hora de sentarse en aquella mesa, que compartirían con otro par, en apariencia un joven delgado y una damisela.

Se acomodaba en su silla con la intención de degustar la misma bebida que Nashetania, pero él prefirió el de frutillas, observó se soslayo el carmesí en los orbes ajenos no sin antes saludar a los presentes. El demonio oriental pronto cerniría su mirada sobre los célebres personajes ubicados en lo más alto del salón, eran casi una atracción en sí mismos, más temprano que tarde se unió el anfitrión a la fiesta orquestando con su agradable voz una presentación digna de su fama, pero le resultó obvio al señor feudal que su formación no fue ni semejante a la propia, pues la diplomacia y modales de los terratenientes suele ser mucha más elaborada que la corta presentación que dio aquel hombre de mirada cobriza y profunda, inquietante hasta cierto punto. Fue directo al grano. Nada de ello resultó relevante para Akagami, quien aún así mostraba su faceta más analítica, estaba genuinamente intrigado por Kitsunobi... y verlo, escucharlo no hizo más que provocar más preguntas, picó la curiosidad, asimismo la resolución de dichas inquietudes fue pospuesta a causa tonos del violín lo enclaustraron en una prisión mental, que de algún modo buscaría la manera de romper – Nashetania ¿que es...? – la fémina sencillamente desapareció, Seujiro ya no se encontraba en el interior de la mansión.

¿Tristeza o cólera? El escozor en sus mejillas descendía en forma de lágrimas, Seujiro nunca se sintió de esa forma antes, bueno... quizá una, el mismo dolor que padecía y revivió en la actualidad asimismo fue... ¿real? Así se sintió, el pelirrojo retrocedió en el tiempo y se convirtió en adolescente, el gesto siempre sereno, característico en él, se borró y transformó en el de un lobo acorralado, cuando son más peligrosos e intimidantes, el dolor punzante le apretaba el estómago, enfrente se encontraba el cadáver de su cómplice, compañero y viejo amigo, inerte, con su rostro deformado, extremidades mutiladas y una nota inscrita... que Akagami no se atrevió a leer. Sí su sensei, quien pese a todo mantenía la compostura. Hombre de experiencia, tal vez vivió experiencia semejantes, no obstante Seujiro juró que jamás le perdonaría tanta calma, lo culpaba de hecho, también a sí mismo y a la tercer integrante del equipo fracaso.

Era una casa abandonada, rodeada por gruesos y largos árboles de ramas irregulares de múltiples cuervos que se posaban y graznaban sin pausa alguna haciendo del ambiente un verdadero infierno, de repente la sala quedó vacía y la poca iluminación del astro rey que se colaba por las ventanas quebradas se extinguió sumiendo al pelirrojo en las penumbras, entonces escuchó la voz de su viejo amigo penetrar en sus oídos... << ¿Pero cómo? Si está muerto... ¿acaso estoy demente, es todo producto de mi imaginación? >> Dudas y cuestionamientos propios de alguien inestable avasallaron la distorsionada cabeza de Akagami. Su vista comenzaba a acostumbrarse a la obscuridad con el paso de los minutos, asimismo el murmullo del difunto todavía estaba allí no obstante en ese instante percibió como le hablaron al oído y su cuerpo fue presa de un escalofrío. – ¿Haz vuelto a buscarme, Seiji? – consultó irónico como siempre fue aquel chico, llamándolo por el ápodo que él popularizó.

<< No puede ser otra coas que.. un mal sueño ¿Qué intenta hacer? >>

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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Narrador Rises el Dom Feb 05, 2017 1:55 am


El sonido de la traición.

La música de Navidad te hace Ilusionar

El escenario en marcha, las piezas perfectamente acomodadas tal y como solo una mente enferma podría anhelar, todos listos para acontecer aquel evento que pasaría a la historia. La primera vez que tantos invitados de diferentes naciones se reunían y, ¿con qué propósito? ¿únicamente para satisfacer y entretener a un anfitrión que dejaba mucho que desear? ¿acaso solo eran peones en una mesa seguramente mucho más grande de lo que aparentaba ser? ¿acaso habría alguien que realmente se percatara del trasfondo de aquella situación? Aquel quien desde un inicio se mostraba inquietante, peligroso e infame incluso aún detrás de aquella mascarilla de finos modales y etiqueta como cualquier niño rico, la verdadera personalidad, su ego salió a relucir en cuanto pronunció aquellas últimas palabras antes de que todos terminaran en un profundo trance. Hipnotizados todos los incautos bienvenidas sean sus peores pesadillas.

En las mesas más cercanas lentamente las siluetas comenzaban a moverse, comenzaban a despertar algunos de los tantos hombres y mujeres que se acompañaban sin distinción, y aquella mesa, la mesa siete, no era la excepción. El maestro acompañado por su alumna revelaría que la nación de la arena no se andaba con juegos, él mismo tomaría la rienda de aquella situación mostrándose serio, con un porte casi de asesino serial despertaría sin remordimiento alguno a la peliroja quien detrás de una máscara salía a relucir su inexperiencia, su temor, pues aquella pesadilla de la que habían despertado traería consigo los peores sentimientos y resentir de cualquiera. Frente a ellos, inertes, los "amantes", quienes aún inmersos en un sueño eterno percibían con la inconsciencia aquella suave melodía, que dulcemente bañaba todo el entorno de aquel gran salón.

- ¿Me permite rellenar su vaso, caballero? ¿Bella dama? - Pronunció una voz ronca aunque finamente delicada. Al costado de aquel quien sería la primera persona en despertar, una figura se postraba inmutable, un peculiar hombre de edad madura con los cabellos grises bien peinados hacía atrás y una amplia sonrisa casi incomodante, dejaba escapar una fragancia si bien digna de cualquier caballero, bastante fuerte para los sentidos. Arcaico, decrépito, todo un fósil en marcha, aquel veterano bien vestido por un traje grisaseo (pantalón y chaleco perfectamente alineados) sin arruga alguna, un pequeño moño negro resaltante en el centro de su blanca camisa y un par de guantes del mismo color que la ya mencionada, daba la perfecta similitud a un viejo  mayordomo. Sin permitir que respondieran a su pregunta el viejo inclinó con cuidado una brillante y bien pulida jarra de plata cerca de la copa de aquel shinobi de la arena. Mientras tanto, sin que se percatasen de su presencia un joven con la misma vestimenta, irónicamente, casi de la misma edad que la dama de cabellos rojizos, imitaba a la perfección los movimientos de aquel mayordomo en jefe más éste se limitaba únicamente a la imitación, sin pronunciar ninguna palabra se mostraba serio,frío, ausente, ambos incomodaban con solo mirar aquel peculiar contraste "negro-blanco, ying-yang". Ambos una vez habiendo rellenado las copas recuperaron la postura. - Olviden el mal rato y continúen degustando nuestro licor, comida y por su puesto, la bella música. - Comentó el viejo con aquella sonrisa insoportable, más su voz no denotaba burla alguna a pesar de que aquellas palabras francamente lo habían sido.

Ambos se retiraron a un extremo de la mesa esperando que los demás invitados despertaran, o en su lugar, que los ya despiertos volviesen a dormir. La música esta vez comenzaba a tomar un ritmo acelerado, cambiando completamente la melodía que en un principio se mostraba tierna y frágil. Aún la batalla contra aquel conjunto no había terminado. La inmersión a aquel estado podía volver en cualquier segundo, dependía de cada persona presente evitarlo.
Reglas
◘Tienen exactamente 24 horas para responder + 24 horas extras en caso de una emergencia. Si no das aviso y pasan las 24 horas tu turno se saltará y se asumirá que esas de acuerdo con lo ocurrido.
◘Sin Hoja Ninja, no puedes continuar en la trama.
◘Obligatoriamente no tienen derecho a usar el chakra.
◘Aquellos que salieron del Genjutsu se encuentran aún aturdidos, mareados, etc, etc.
◘La música continua sonando, aquellos que se liberaron aún pueden ser introducidos en el Genjutsu.
◘Pasado el siguiente turno quedarán en libertad de actuar como la psicología de su personaje le permita.
◘No tendran acceso a los npcs hasta que el Narrador lo indique.
◘Las misiones que se le entregarán comenzarán una vez terminado los 2 turnos obligatorios.




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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Seijuro Akagami el Mar Feb 07, 2017 4:15 am

El estupor se reflejó de inmediato en el gesto a menudo imperturbable del pelirrojo, la misma delirante sinfonía que través de sus notas manifestó << tristeza >> pudo haber sensibilizado al más impasible de los hombres se atrevió a jugar con la mente del Onii, adentrándose en sus temores y cortando a través de las fibras más intimas del susodicho sin detenerse en aquella cruzada que provocó como bien se dijo en la segunda palabra de este texto: estupor, dicha conmoción tardó el suficiente tiempo como para impedir una reacción inmediata del personaje en cuestión. ¿Qué sucedió entretanto? No lo podía ver, pero aquella celebración se deterioró rápidamente y los intrépidos shinobis invitados, también, maquinaban sus respectivas respuestas  la ofensa que Kitsunobi dirigió a todos aquellos inmersos en la conspiración del sujeto que se ocultó detrás de una máscara de señor feudal << ¿Quien es en realidad? >> Se cuestionó Akagami en cuanto desperto del letargo.

¿Cuanto tardó en hacerlo el personaje proveniente de Kirigakure? Minutos, Los suficientes como para provocar confusión e ira, que los sentimientos no fueran perceptibles en la superficie no significa que no estén allí. Apenas hizo una mueca de disgusto, y miró a su miedo directo a los ojos, lo enfrentó, y acepto la tragedia de antaño junto al ardor del recuerdo revivido. ¿Podía hacer otra cosa? Evidentemente no, estaba negado de su chakra por lo cual las artes del ninja no servirían en una situación tan precaria, tal vez suene como un cliché (y lo sea) sin embargo la única manera de superar los miedos es enfrentarlos. Y aplicaría esa lógica con el mero objetivo de escapar de aquella prisión impalpable. Observó la masacre, escuchó las burlas, y también los reproches, que a pesar de ser ilusorios,   fueron tan severos como reales desde la perspectiva de víctima.

Acto seguido volvió al mundo de la realidad, y entonces la música dejó de sonar en la mente de Seijuro, quien conservó  su máscara, y de manera sigilosa descubrió el metal plateado de la hoja oriental desenvainada desde debajo de sus ropas, pero más temprano que tarde entró en la cuenta de que no, la música no se detuvo, apenas y modificó su ritmo << ¿Asesinar a todos los músicos presentes? No, debe de haber una solución más obvia >> Concluyo y observó a Nashetania, aún inmersa en la ilusión, por supuesto bastó un pinchazo para sacarla de allí, con la katana en mano cortó la tersa piel del muslo ajeno, tan dulce que tuvo que contenerse para no tocarlo de nuevo – Despierta – Susurró en el oído, ipso facto encontró otro uso a el sable en su mano, entretanto el interior de la mansión se volvía más húmedo y nebuloso pues la niebla característica de su aldea natal cubrió orgullosamente el maldito lugar ¿obra de los suyos? Tal vez, o tal vez no, como fuese, Seujiro no dejó pasar la oportunidad.

Cobijado, e invisible para la gran mayoría, Seujiro Akagami, utilizó la mano zurda para aplicar un limpio aunque razonablemente profundo corte en la palma de su mano diestra con el objetivo de arrancar la infección, o sello que portó hasta entonces en esa parte de su cuerpo. Cual carnicero que corta un delgado trozo de carne se cercenó, aquel uso para su sable figuró como un verdadero insulto no obstante reacio a perder tiempo utilizó la herramienta en mano y de la manera más ágil y cuidadosa posible, entonces la extremidad de Seujiro quedó a juego con su cabello y color de ojos: roja. Cual estanque de agua vacío que recibe con jolgorio el agua de lluvia, las reservas de chacras del jonin empezaron a re abastecerse, entretanto cargó a la fémina albina que aún no se recuperaba del todo en su mera espalda. Afortunadamente para él, resultó ser liviana como una pluma, aquel no era momento de estremecerse por lo cual ignoró la cercanía con su vieja conocida. ¿Su cometido? Atravesar el umbral rápidamente, y devolverla a la carroza, lejos del siniestro Y él quedarse fuera de la fiesta, aunque de todos modos participaría de ella... en unos cuantos segundos quedaría clara la forma en que lo haría, dado que el estanque figura lejos de encontrarse lleno.

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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Emiya Ichiro el Vie Feb 10, 2017 6:52 pm

¿Desgaste? Tal vez ¿perturbación? Nauseas, provocadas más por el recuerdo que el poder de la ilusión. Era su rostro, nuevamente, y su único orbe los que se habían colado a su mente; 3 años luego de los cuales la sensación de ardor en su cuello perduraba. Entrangulandole la extremidad ajena, delgados su dedos pero inimaginable su fuerza. Había sido aquel encuentro entre ambos hermanos durante la cumbre el cual habría marcado la notablemente rápida evolución de Ichiro,  que de nómada había pasado a idealista y revolucionario; asesino y conspirador. Motivado por una constante sensación de asfixia, lento y doloroso indicio de la muerte que con desmesura lo impulsaba a la acción.

¿Obtuso? De sí mismo, mas no su alrededor, entre las tinieblas de una embriagues provocada por el sueño de ilusión. Observaba. Latente el impulso se conflicto, observaba recargado a la mesa el despertar de la Uzumaki ¿adolorida? Viciado el aire de desconfianza, un rumor de impaciencia invadió la sala que, a su vez, se veía inmersa en una incomprensible danza de maniquíes clonicos. ¿Contra-medida u seguridad? Pensó.
       Entonces sin que se percatara, nebulosa la realidad de la cual había emergido, se presentó -por delante su voz- la silueta de aquel hombre marcado por los años “¿Vaso…” decía?. Como sacado de un carril oscuro directo a la luz, sus orbes opacos se abrieron de par en par; encontrándose dos donde antes había uno, ambas caras de una misma realidad. Juventud y vejez, intrínsecas a la vida colaboraban en aquella ocasión, dejando su copa llena antes de que pudiera rechazar u aceptar el ofrecimiento. Y de ese modo tan pronto como arribaron se fueron, dejando tras de sí un indicio de suceso que se sumaba a la ya despierta sospecha.

Nuevamente en su asiento, despiertos ya tres de los cuatro en la mesa; “Veneno” pensó, descendiente como por obra de la gravedad sus ojos sobre el liquido tinto con curiosidad. “¿Veneno?” cruzándose por su mente una idea se volvió a preguntar. Así, en curioso blanco su expresión introdujo el meñique izquierdo dentro del liquido, cinco segundos, ante de volverlo a su boca para saborear el dulce cítrico que ya conocía de memoria.
     Actuaba su sentido del gusto cuando un estupor invadió su sentido del oído ¿grito u conmoción? Proveniente de una de las mesas continuas; era el rojo carmesí tan vital que habitaba el interior del ser humano, y cuya cualidad para ser derramada se había explotado hasta la obscenidad desde el principio del todo. Y por su puesto, también frente a sus ojos. Lo dedujo entonces, mientras extraía el dedo de su boca, dejándose invadir por el conocido -anheló entonces por un instante poder saciar su sed con el liquido, sin tener que preocuparse por lo que haría a luego-. Tomo la copa y la ingirió de golpe, entonces, introdujo en su boca la diestra y acarició la úvula con los dedos corazón e indice. No tardaría en activar el reflejo de vomito, regurgitando el liquido rojo aunado a sus líquidos gástricos ¿y con ellos? Más relevante, el pequeño rollo de papiro que se había asegurado de tragar en el camino.

Relamiendo sus labios en el acto, vomitivo el sabor ahora impregnado en sus fauces; envuelto por una tibia capa de baba tomó de entre el desastre -que habría dejado caer hacia un costado, del lado de Seijuro- el rollo. Descubriendo un pliego del cual halar para develar su contenido, desprendido entre hilos de saliva, más aún intacto su interior: era un sello, simple pero sumamente útil.

Aún descentrado se levantó del asiento; retiró con paciencia el abrigo de sus hombros, remangó su camisa en ambos brazos hasta ligeramente por encima del codo y rompiendo el papiro en dos con un llano movimiento, adhirió una mitad a cada uno de sus antebrazos. Bastó entonces solo con rozar su dedo sobre el sello, emergiendo súbitamente un kunai del mismo. Sin remordimiento entonces, con un corte sobre su clavícula izquierda -cuya revelación había tomado la liberación de dos botones en su camisa- la porción de piel en la que se alojaba el sello había sido destajada, a tiempo para dar lugar al esparcimiento de la nueva niebla -ahora literal- a través del salón ¿y hasta su mesa?. - Mantente cerca – intransigente, dirigiendo afilada su mirada a la pelirroja, esbozó.


Al mismo tiempo, en Otro Lugar.
A 1kilometro de la mansión.

Raudo e imponente, bárbaro pero pulido a su vez ¿fino, quizá? Afinado más bien, cual instrumento ¿Orquesta? Conjunción de elementos en suprema armonía. Escuadra, unidad, pelotón.

Avanzaban, numerosos pero sin cesar dirección a la mansión; setenta más uno moviéndose como un solo cuerpo, inspirados por una orden menos que precisa, pero que era afinada por su instinto y olfato. No desconocidos, sino más bien despreciados casi en la misma medida que temidos.

Eran aquellos que durante tempranas etapas de la guerra auspiciada por “El Pelirrojo” habían sido llamados forajidos, criminales y hasta terroristas, aquellos mofados popularmente con el apodo de “perros”, pues seguían a aquel cuya fama le había ganado ese mote en relación al Líder revolucionario ¿ironía? La que acogiesen tal nombre con diversión, pues precisamente se creían “Jauría”, y como tal en ese momento -a través del cada vez más ilustre  bosque- corrían. Sedientos de conflicto, reflejo impaciente el de sus manos sobre los sables envainados; cubiertos por la ya acostumbrada gabardina de impoluto blanco.

Eran, si, la Unidad de Contra-medidas , Supresión y Avanzada de la armada revolucionaria de Suna; aquella misma armada que se había hecho con el control del país persiguiendo los ideales de Ashe Senju.

Eran de entre todas la “Tercera Escuadra”, apodada entre los suyos como “Escuadrón de Emiya”; la banda de criminales y mendigos que el Senju había traído del primero de sus viajes a la región de Kirai; todos ellos, como perros callejeros, hambrientos y en harapos.

Eran la que pronto entre rumores y dichos el gobierno registraría como “Escuadra Zero”, en su desconocimiento. Cuyas apariciones a través de campos de batalla parecían ser perseguidas por la muerte, desolando toda la vida a su paso.

Eran el grupo de hombres y mujeres que bajo el mando del pelinegro se hacían llamar... “Canibus”.

- Parece que las cosas se están tornando movidas ¿finalmente? - exclamó, burlón, el androjino chico de cabellos azabache y mirada turbada. Sus sentidos advertían a la distancia la exaltación y en su mente la voluntad del Senju primaba. El momento de “observar y medir” había terminado, pensó con entusiasmo, era finalmente hora de actuar - ¡Muévanse! - rugió, trotando a la cabeza del grupo – El conflicto llama – sonrió.
Explicación :


Jutsu Ocupado:

Kuchiyose: Raikō Kenka {Invocación: Armas Relámpago} Es una técnica basada en el jutsu de Sellado Genérico que le permite al invocador almacenar una gran cantidad de armas de tilde pequeño, como shuriken, kunais, senbon etc. en un sello colocado sobre una superficie de tela, cuero o algún material parecido, para posteriormente situarla alrededor de una o ambas muñecas, dicho sello se activaría expulsando uno de los objetos tras pasar un dedo sobre este. La velocidad con la que funciona este sello y su potencial versátil es tal que si alguien llega a volverse un experto en su uso sería capaz de desatar una ráfaga de armas arrojadizas en un par de segundos, esto se debe a que ocuparlo durante un ataque omitiría todo el proceso de tomar el arma, posicionarse y luego lanzarla.

Segunda Mitad del post:

Emiya dejó en la frontera del país durante su viaje un clon con el cual se comunicó por el camino, revelándole la ubicación de la mansión. Dicho clon habría de pasar tal información al resto de miembros (npc's) de Canibus, su org/facción, con el propósito de que estuviesen atentos a lo que sucediese en el interior del lugar e interviniesen en caso de peligro.

El grupo está conformado por un total de 71 personas (el máximo + lider de división en una facción nivel 1) lideradas actualmente por Suzuya, npc líder de división. Cabe aclarar que aunque el grupo ignora gran parte de la seguridad en el lugar Suzuya posee especialidad sensora con la cual se las arregla para guiarles y sortear cualquier peligro. Me pareció prudencial colocarlos a 1km de la mansión pensando en que, aún si fuesen detectados antes por la seguridad del lugar, tomaría cierto tiempo para que se aproximasen y se instaurase una lucha -de ser asi-

En caso de que no sean detenidos en este post, el grupo estaría llegando al siguiente a la mansión. Su objetivo no es otro que poner orden -por lo visto-.

> Uniforme (apariencia en general): Click Aquí
> Grupal 1: Click Aquí
> Grupal 2: Click Aquí

Dejo además links a los post's donde di origen al clon y el jutsu de invocación de armas relampago:

> Clon (Click aquí) "Cuando se diera el momento del cambio, a metros apenas de la frontera -y así mismo fuera de vistas indeseadas- en un área prevista para ello se daría el cambio, en donde el Emiya de negro entrase, y saliese el de blanco, trajeado y enmascarad con el fin de tomar partido en el baile" <- se da a entender que hay más de un Emiya (?) -igual hay link en el spoiler-

> Armas relámpago (Click aquí) "Pronunciaba en un ejercicio mental que tenía como objetivo distraer su atención del áspero trago inducido por el papiro" <- tragando el rollo.


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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

Mensaje por Narrador Rises el Sáb Feb 11, 2017 4:43 am


El sonido de la traición.

Conspiracy: The true and False self

Poco más de dos años atras, cuando la guerra entre los países de la Alianza Internacional y el denominado Triple Eje estaba en su auge, Ketsunebi apareció como novedad, casi motivo de risas para cualquiera que escuchase su historia. Un hombre que clamaba ser el ultimo descendiente de un extinto linaje Feudal que antes había ocupado el país de la Tierra, conquistado hacía ya casi medio siglo por el del País del Fuego; irrisoria, era de por si la pretensión de que aquello -bajo la sombra de un país que había socavado cada alzamiento rebelde y vuelto tabú todo lo relacionado al gobierno de antaño- le ganase el apoyo del pueblo que, como figura publica emergente, parecía desear. Y que irónico el destino terminaría dárselo en una especie de fenómeno social.
      Para un país totalitario como el del Fuego, la política no era más que un juego que llevaban a cabo para mantener andando las diludaciones de un pueblo (y mundo) con gran variedad de orígenes, culturas y pensamientos. Siendo su modo de gobierno el de designar por regiones encargados originarios del lugar a ordenes del estado, y su política una a todas luces obediente a los caprichos del imperio. Kitsunebi resultaba entonces una muy extraña variación de político para el país, cuyas pretensiones aunque destinadas al fracaso eran las de cambiar el sistema desde a dentro. Justo y de buena voluntad en apariencia, con un pasado incierto dilapidado en lo que se podía especular sobre su genealogía; comerciante, político, empresario y finalmente filántropo con sangre real, sacó la mejor de las suertes en su baraja cuando el Gobernador designado de a la región de la Tierra, Arima, fuera acusado y sentenciado por la muerte del hermano menor de Iei Uchiha, y más tarde la guerra de los tres años fuese perdida por el Triple Eje.

Como si el mundo estuviese conspirando a su favor, sería aquel Otoño justo antes de que la tregua fuese firmada entre el Agua y el Fuego, que él como nuevo Gobernador de la Región Tierra se aseguraría de ocupar un puesto en la gobernación de uno de los países fracturados; siendo su decisión la de fundar, junto a su partido y más allegados, la así llamada República de la Tierra. Restituyendo así la tradición del país de antaño al tiempo que su Casa y cargo como Señor Feudal. Sería hasta ese punto un milagro político contra toda predicción, aún sin contar el agravado éxito en materia económica que posteriormente experimentaría la nación bajo su tutela. Dando lugar a una serie de acontecimientos que colocarían su aún corta carrera en una especie de pedestal, considerado rápidamente por aliados y enemigos como un genio de la materia; figurando a convertirse en uno de los personajes públicos y políticos más relevantes en el último medio siglo.

¿Pero era solamente ese el motivo por el cual de manera tan anticlimatica todos los gobernantes del mundo -u al menos los que contaban- se habían reunido, sumamente vulnerables, bajo un mismo techo? No. El hecho resultaba aún más inverosímil incluso, pues más allá del contenido de la carta de invitación al evento que pudo haber sido ignorada u tomada como ofensa por cualquiera de los presentes, un artimaña yacía oculta imperceptible a los ojos de todos.

-  Tolles vitulum qui cornibus – espetó, carismatico y encantador aún bajo su mascara, dirigiéndose esta vez hacia los Kages - ¿Saben que significa? - sonrió, complacido en extremo con la situación - “Agarrar al toro por los cuernos” - mofándose soltó una risilla sobre la copa que, elevada a la altura de su sonrisa, meneaba entusiasta en su palma diestra – Todos ustedes aquí presente lo saben, en especial usted, Mr Emperador de Plata – instó señalándose con su copa – Mi fuerte es la información, y es por la habilidad que poseo para conseguirla y usarla a mi favor que el éxito, y juegos como este están al alcance de mi mano – bebió de la copa, bordeando con sus orbes carmesí meditabunda el contenido de la copa medio vacía - Conozco secretos de cada uno de ustedes, de sus mujeres, hijos, hermanos y amigos; padres, madres y abuelos hasta la tercera y cuarta generación en ascenso. Se todo lo que alguien pueda saber acerca de ustedes, lo que han echo para conseguir el poder u mantenerlo; si pueden dormir tranquilos en las noches, si aman realmente a su pareja u hasta en que dirección se limpian el culo cuando van al baño. Si, por eso es que nunca han podido negarse a cumplir mis pedidos ¡Y aún así he sido prudente….! Hasta este momento – sentenció, con ira, golpeando el la copa de cristal que se fracturaría en mil pedazos, atravesando la tela del guante que cubría la mano del Señor Feudal en un sangriento desenlace.
- Oh…. - soltaría, observando la consecuencia de su arrebate – Que descortés de mi, discúlpenme – se interrumpiría, poseído por una perturbadadora calma, para que en un intervalo de apenas minutos uno de los camareros disponibles le sirviese de atención medica de manera no muy distinta a la que lo hacían el resto de aquellos que atendían las mesas, paulatinamente recuperando los invitados su consciencia. Al terminar, Kitsunebi luciría una prolija venda en su mano derecha. - Muy bien, como decía – se dio un momento para aclarar la garganta – En un momento seguramente todos hayan recuperado su chakra, la verdad es que el sello que les dí es tan sencillo de deshacer como interrumpir su patrón al cortar la piel. Estoy seguro de que aquellos que hallan descubierto la forma de salir del genjutsu podrán deducirlo por si mismos. No obstante… - encantadora, pero en un contexto más oscuro, su sonrisa volvió a aparecer – El que les he dado a ustedes, Sombras de cada Villa, es un tanto diferente…. Si para ellos es suficiente el Buey, para ustedes será necesario el Carnero. El método de sellado que se os ha implementado tiene efectos aunque más leves, significativamente más longevos. Pues independientemente de lo que hagan no podrán usar correctamente su Chakra en los próximos tres días, viéndose en cambio limitado el poder de vuestras técnicas a las de un recién graduado de la academia – bufó en ese momento, intentando contener una risa que eventualmente escapó, regocijo pleno ante el éxito de su estratagema - ¡Pero hey! ¡Mirad el lado bueno, si logran sobrevivir a esto estaréis hermanados por un vinculo incluso más fuerte que el de la sangre, dice el mito, y hasta puede que logréis la paz mundial! … - murmuró algo ininteligible, entonces su tono cambió – Pero mi intención no es lograr algo tan idílico por su puesto -impactante la declaración, preludio de una mayor. El temple de los líderes en la mesa, todos menos uno, vaciló por un segundo. Aquel único no se trataba de otro más que Kazuma, el líder Emperador de Plata de la Hoja, que aún estoico y sin pronunciar palabra alguna fulminaba a Ketsunebi con la mirada.

- Tu – no tardó en notar el atisbo de reto, no disimulado, por parte del líder del Fuego – No me olvido de ti, Oh por supuesto. Eres de hecho el más importante de todos ¿no es así? - mofó retirando su mascara y con ambas manos apoyándose sobre la mesa hasta, peligrosamente cerca, observar los ojos malva a través de la mascara plateada de lobo – Eres el que más me da lastima de todos, saber que la causa de todas tus desgracias prospera bajo tus narices y tienta con apuñalarte a diario – no hubo variación en el de cabellos plateados pese al comentario; férrea ardía la voluntad en el interior de sus ojos – Pero hoy es el día en que esa tentación será saciada – condescendiente el Ketsunebi bajo la mirada y se apartó, devolviendo la mascara a su rostro mientras se daba vuelta – No necesita ordenarte, has lo que tengas que hacer – apático y amargo, distinto al tono de voz que hasta ahora había ocupado comentó, provocando que desde un costado -a espaldas de los Kages- una voz le respondiese – Moría si decías una palabras más – solo Kazuma y Tyrell la respondieron. Y mientras el estoicismo del Hokage se rompió en sorpresa, el Mizukage en cambio sonrió – Debiste haberlo predicho, así como todo lo demás. Pero tenías que enfocarte en tu tonto juego de egos… me decepcionas realmente – pronto la voz se materializó en un ente, y debajo de la capa de uno de los guardias emergió una figura enmascarada del anbu, vistiendo el negro con nubes rojas. Al Emperador de Plata apenas le dio tiempo a girar su faz hacia el lado equivocado -de donde de hecho había provenido la voz- y entonces punzando el dolor lo invadió.

- Damas y Caballeros, invitados en mi humilde morada - exclamó enérgico Ketsunobi, pero sin perder la elegancia, ahora en el centro de la sala a unos escasos 5 metros de la mesa de los Kages, quienes súbitamente habían saltado de su sitio -reflejo ante el peligro- esparciéndose por el lugar -  Permitanme el honor de su atención, ya que ciertos asuntos, anuncios que probablemente os sean interesantes, han de ser charlados en esta ocasión - ante el llamado, los meseros que antes recorrían la sala se detuvieron. Desapareciendo de pronto del mismo misterioso modo en el que habían aparecido, volviendo ciertamente hacia los confines inexplorados de la mansión. - Comenzaré por deciros que existen algunos hechos que deberían de ser de vuestro conocimiento, prestigiosos miembros de sus respectivas aldeas, quienes seguramente yacen preocupados por la actual situación del mundo y la forma en la que los gobiernos la enfrentan – exagerado al punto de los burlesco, exclamó, juntando sus manos con el dispositivo de audio entre ellas en señal de preocupación – Déjenme serles entonces el portador de las nuevas, más quizá no tan gratas noticias – sonreiría en cambio - Primero... temo decirles que me encuentro ofendido. Ultrajado debido a ciertas acciones de nuestros líderes, aquí presentes como invitados – ya todos deberían haberlo percibido a ese entonces, viéndolos en el centro del salón ocupando puestos privilegiados, revelando asi que tal distribución no había sido accidental – Haciendo uso de medios que no pretendo revelar, he llegado a enterarme de las disposiciones de los Lores y Ladies aquí presentes para con mi evento, que inicialmente planeado para esparcir las buena voluntad, por ellos ha sido objeto de más conflictos; intentos de infiltración, suborno y extorsión, además de directas agresiones son los males a los que me he debido enfrentar las ultimas semanas durante la planificación de este evento, todo para sufragar los deseos asesinos del poder – pretendiendo enojo, exclamó – Ashe Senju, Yillal Freaue y Darkness Solstice, representantes del Viento, Rayo y Sonido respectivamente, han conspirado incesantemente con la intención de aniquilar al resto de lideres presentes en aras de una alianza oculta entre entre ellos – reveló ¿mentira u verdad? La exhalación demarcaría el ambiente en la sala; era sorpresa, incredulidad – No menos grave, los Feudos y sus Señores en los paises del Agua, Viento y Fuego han intentado por todos los medios posibles conseguir mi apoyo en ciertos objetivos, corruptos y con el objetivo de hacerse con aún más poder, comerciando con información de sus shinobis y aldeas, incluidos todos los aquí presentes – replicas al instante emergieron desde la mesa de opulentos señores Feudales, que ignoró, conteniendo con sarcasmo una risa en cambio – La invitación que os llegó afirmando que poseía conocimientos de cada uno de vosotros no fue un engaño ¿la razón? No pretendía ocultar el hecho, sino al contrario, advertiros del peligro en el que os encontráis en este momento - con molestia inquirió - Pero yo os ofrezco algo más hoy – entonces se hizo el silencio, que coordinó con el descenso de las luces del salón - En el día más débil de aquellos que el mundo considera los “más poderosos”. Justicia, a la par que libertad – exclamó, para un punto en que la conspiración debía de ser clara para todos, importando o no si lo que decía aquel hombre era verdad; la invitación era clara, Ketsunebi deseaba que los líderes fuesen atacados y no dudó en trasmitir su sed de sangre en aquel momento, una que cortando la nada como un cuchillo se percibió como una pesadez en el ambiente, aunada a agujas invisibles que se clavaban en el cuerpo.

Al unisono un estruendo se escuchó en toda la sala y de sus costados, meseros similares a los de antes comenzaron a emerger, esta vez portando “sobres” que habrían de dejar junto a ciertos individuos en la sala, no todos. Su contenido era desconocido y personal para cada uno ¿la intención? Transmitir la voluntad de sus benefactores, Kages o Señores Feudales, ya no importaba.

- Hoy es un día en el que podrán actuar como deseen y defender aquello que creen es correcto. La pregunta que os planteo es ¿Tendrán el valor… y la fuerza para llevar a cabo vuestra voluntad y no la de otro? – sentenció Kitsunebi dejando caer el micrófono, que soltaría un hórrido chillido al chocar contra el suelo. En cambio ahora sin mascara se desharía de parte de su elaborado traje, hasta solo quedar vistiendo pantalón y camisa finos. Raspó ligeramente con su indice el centro de sus ojos, directamente sobre el iris, develando entonces la naturaleza del doujutsu bajo las lentillas de camuflaje: Sharingan, era el mismo.


Reglas




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◘ Narrador posteara exactamente cada 48h's siempre y cuando al menos dos usuarios hayan posteado. Se podrá llegar a postear antes de ese plazo siempre que el narrador lo considere necesario, u si todos los involucrados han posteado.
◘ El evento culminará el día 20 de Febrero, dentro de exactamente Diez Días. Tiempo suficiente para dar conclusión a todos los acontecimientos.
◘ A partir de este turno se ha de abandonar las mesas, pasando a cualquiera de las 2 Nuevas Zonas Disponibles.
◘ A partir de este post las Misiones Extra de la trama serán enviadas a aquellos que las solicitaron por privado. Se aconseja actúen con rapidez para llevarlas a cabo en el periodo estipulado.




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Re: Septima Mesa [Emiya-Ninian-Seijuro-Nashetania]

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