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Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
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Un paraje en los ríos {Pasado; Priv. Jirall}

Mensaje por Invitado el Mar Feb 21, 2017 6:00 am

La vida siempre es más dura para unos antes que para otros. Se podría decir que la infancia de esta mujer fue un poco peculiar si tenemos en cuenta que no a todos les tocaba vivir lo mismo que a ella. Pero a veces a muchos les toca toparse a alguna persona con un pasado aún más inquietante y misterioso, y cuya personalidad no es la del común. Algo así le había sucedido a esta chica durante su perturbadora infancia. Quizá por ello se había mantenido cuerda y trataba de mantener siempre una sonrisa y un pensamiento positivo. Siempre habría algo peor o al menos así lo veía la joven de cabella salmón nacida en la aldea oculta del Sonido.

Con el tiempo habría ido creciendo. Su aspecto también había ido cambiando a medida que la pequeña y dulce niña se convertía en una mujer. Quien no la hubiera visto durante los últimos 6 años quedaría completamente sorprendido ante los cambios. Pero aquellos que habían vivido con ella en el día a día sabían bien que era aquella muchacha que solía hurgarse la nariz por mera costumbre y que a la vez se encontraba acomplejada por la falta de desarrollo de su cuerpo. Era más fácil solían estar tener ese tipo de preocupaciones que estar pensando en lo que le había sucedido a su familia o bien en lo que ella le había hecho o al contrario. Esos eran hechos que le habían resultado tan traumáticos que más bien lejos de sus pensamientos diarios. Era más fácil hacer así las cosas.

Su adolescencia como una kunoichi de ese imperio había transcurrido de la más satisfactoria para esta muchacha. Siempre había sido una estudiante destacada por sus habilidades y la facilidad con la que parecía desenvolverse.  Pero eso era porque era una joven bastante confiada que mantenía su mente ocupada en la actividad ninja. Así era como sus problemas no se manifestaban nunca. Ella trataba de aminorarlos manteniendo la mente y el cuerpo ocupados.

Con los años se había convertido en una chnunin de la Aldea del Sonido que se había separado de ambos imperios que habían tomado a esa antigua aldea shinobi como parte de su territorio. Por el sufrimiento que había vivido durante su infancia era que no nunca le habían prestado mucha atención a esa idea de la existencia de Otogakure, pero era difícil no prestarle atención a la gente que creía que eran una nación  de ninjas separada de cualquier otra. Astrid también llegó a creerlo y apoyó aquel movimiento. Pero durante todos esos años nunca había podido olvidar a cierto niño muy crecido con el que había compartido una parte de su infancia. Por eso era que quería salir de ese territorio más allá de que deseaba aprender y también deshacerse de todo aquel que podría resultar un problema.

Le había sentado bastante bien ser una Cazadora de Recompensas o al menos así lo creía la joven que había capturado a algún que otro sujeto problemático en los poblados por las que había pasado. Estaba muy orgullosa y satisfecha de sí misma aunque aquellos no habían resultado ninguna gran amenaza. Pero le habían pagado bien y había podido dormir bajo techo muchas veces. Por eso también se había ganado muchos enemigos pero era lo de menor importancia o al menos así lo veía la muchacha del clan Nendo. Siempre había tratado de llevar todo trabajo con el mayor éxito posible y no le importaba mucho de quién se trataba. Hasta que cierto encargo que tomó la descolocó completamente.

En cuanto vio la foto lo reconoció de su infancia. No le agradó mucho ese trabajo pero en sí al fin había dado con una pista que lo podría llevar a esa persona. “¿Es realmente él?”, pensaba la joven entre aturdida y esperanzada. —Claro, lo traeré aquí en pocos días. —Le diría a esas personas que habían sido afectadas hacia esas semanas por culpa de ese sujeto. A Astrid poco le importaba esa gente que en todo caso parecían una vagos pero en sí le habían dado la información que ella tanto buscaba. —Así que se fue en dirección hacia la Tierra de los Ríos. Bien. Espero regresar dentro de poco. —Diría confiada y con la intención de emprender el viaje luego de descansar en una mugrosa y humilde posada.

La noche la había pasado sin sobresaltos y luego de un modesto pero completo desayuno emprendería ese viaje. Había pasado muchas horas y las tierras parecían fértiles y húmedas. Cada tanto debía cruzar algún arroyo que le cortaba el camino. Lo hacía sin quejarse hasta que al fin llegaría a un poblado a eso de las 5 de la tarde. No era muy grande y quizá no contaba ni con 20 casas pero parecía ser una zona turística pues hacían promoción acerca de las aguas termales que tenían allí y que la gente debía aprovechar. —¿Con que aguas termales...? —Consultaría la mujer más para sí que para esa persona que estaba haciendo publicidad. Astrid se preguntaba si allí podría conseguir algo de información. —Disculpe, ¿no han visto por aquí a un sujeto pelirrojo y con vestimentas muy extravagantes? —Preguntaría la joven a aquellas personas que estaban en la entrada al pueblo. —Pasa mucha gente por aquí y cada uno es distinto. Tal vez sí, tal vez no. Pero puedes hospedarte en una de nuestras posadas, hay descuento para los ninjas… —Astrid no preguntaría más y luego de dar las gracias ingresaría a ese pueblo. Se preguntaría qué tan relajantes podrían ser las aguas termales. ¡Y sí que necesitaba relajarse luego de aquel viaje sin descanso!  Ya comenzaba a creer que no podría dar con él y que ya había perdido la pista pero después de todo, ¿qué mal le hacía seguir esperando más tiempo? Pagaría unas monedas para ingresar a las aguas termales que se extendían al lado de ese poblado. Varios estanques rodeados por las rocas se exhibían de manera natural. Así que luego de ir al baño, recogerse el cabello, vestirse con un bañador y arriba de este una túnica que habría alquilado allí, ella se dirigiría hacia la parte menos bulliciosa de aquel complejo de aguas termales. Llamativamente también era aquella que más vapor había y eso era lo que la joven necesitaba, ¡agua caliente!
Invitado

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Re: Un paraje en los ríos {Pasado; Priv. Jirall}

Mensaje por Jirall el Miér Mayo 03, 2017 9:37 pm

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vio al mago en acción. Desde aquella entretenida fiesta en la cual terminó con heridas graves no se sabía nada de su paradero. Algunos dicen que se mantuvo en un lugar desconocido recuperándose. Otros cuentan que lo han visto enseñando su magia poblado tras poblado. Una persona como él puede estar en todos lados y en ninguno a la vez. La sangre lo llama y la diversión también.

Su estilo de vestimenta seguía siendo la misma, bastante extravagante, bastante singular. En esta ocasión, llevaba una capa enorme de color rojo que cubría su cuerpo por completo, y un sombrero típico de viajero. Nadie lo reconocería en su camino, aunque tampoco le molestaría que alguien lo hiciera. No sabía donde ir pero tampoco quería saberlo. A veces sus veloces pies lo llevaban a donde lo llamaban, aunque prefería que fuera a donde nadie lo esperaba. El País de los Ríos, lo conoció en el pasado y no fue mucho de su agrado. La tranquilidad era genial, pero a veces en exceso terminaba por hartarlo. Para seguir con su travesía debía atravesar el lugar. Era temprano. Tal vez podía seguir sin detenerse y sin descansar, o podría aprovechar el día para relajarse y luego viajar en la noche en donde la diversión suele crecer en general en todo el mundo.

¿Es que acaso algo más podría darle diversión? A veces relajarse lo aburre aunque sea gratificante. - Sujeto pelirrojo y con vestimentas muy extravagantes"... - Aquello llegó a sus oídos, pues estaba cerca. ¿Es que acaso lo estaban buscando? ¿Por qué? ¿Para qué? Observó bien a la mujer... No la conocía. Algo en ella se le hacía familiar pero no, llegó a la conclusión de que era una completa desconocida para él. ¿Qué será lo que quiere del mago? Tal vez podría ser interesante seguirla y descubrir sus propósitos. A l parecer de lada nada algo había llegado del cielo para entretenerlo y provocarle una leve pero agradable distracción en su desmotivante viaje.

Ocultó su chakra y guardó silencio. No iba a ser escuchado ni detectado. Le seguiría los pasos y se infiltraría en el lugar al cual ella fuera, sin importar cual sea. Las aguas termales, sería un lugar en donde podría encontrarla sola y así realizarle las preguntas correspondientes sin que nadie interfiriera. Le agradaba el agua caliente pero en este momento no era su objetivo. Sí lo era aquella muchacha cuyo color de cabello era lo que más le llamaba la atención.

Pasado el tiempo correspondiente, se encontraba sentado en el techo de la posada. Justo debajo se encontraba  el estanque de aguas calientes. Al momento en que la chica apareció frente a sus ojos dejó caer su sombrero, el cual caería sobre la cabeza de la fémina, dejándoselo puesto. En el momento en que el materíal del gorro rozara el cabello ajeno, Jirall se dejó caer a gran velocidad, con un sigilo y un silencio propios de un animal salvaje que está apunto de atrapar a su presa. Cayó detrás de ella guardando una mínima distancia de unos míseros centímetros. Su mano sujetaba una de sus características cartas, la cual estaba apoyada en el cuello de la chica. No le cortaba, pero un movimiento en falso y podría arrancarle la cabeza. - ¿Me buscabas? - Debido a la cercanía que había creado el de cabellos rojos, palabras en susurro eran más que suficientes para ser escuchado.

¿Ocurriría un acto de asesinato en ese tranquilo lugar? Nunca debía extinguirse completamente esa posibilidad, y menos con alguien como Jirall interviniendo. Cuando se trata de él, cualquier cosa puede pasar sin importar lo fatal que pueda resultar. Ya se podía ver su cara, su capa lo permitía y ya no tenía puesto el sombrero que lo dejaba ya totalmente oculto. Aunque si la mujer quería voltear a verlo, podría perder la vida en el intento. Si hacía eso, podía cortarse ella misma con la carta, sin la necesidad d que el arlequín haga alguna clase de movimiento. - Normalmente yo busco a la gente. La gente no me busca a mí. - El bajo tono de voz seguía siendo la característica más notoria de este "casual" encuentro.

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Re: Un paraje en los ríos {Pasado; Priv. Jirall}

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 09, 2017 3:51 am

El agua caliente la invitaba. Se veía tan cálida y tan tentadora como un colchón luego de un día estresante. Era por demás motivante pensar que descansaría unos instantes en un estanque de agua caliente y que luego comería algo delicioso en la posada en la que pasaría la noche. Por lo tanto, tenía una perspectiva gratificante de lo que realizaría a continuación. Una lástima el haber perdido la pista pero por experiencia sabía que ese tipo de persona llamaba la atención por sus acciones.  

La joven avanzaba con una sonrisa hacia las aguas termales ya que tendría un momento de tranquilidad a solas lejos del frío o el calor extremo, lejos de feroces vientos o lejos de los animales salvajes a los que no deseaba molestar. Sólo sería un intervalo para poder despejarse y continuar posteriormente con su viaje. Ya tendría tiempo luego de volver a la “locura” de estar con “un ojo en espalda” o desconfiar de todo el mundo. ¿Qué cosa mala podría ocurrir allí? Si ella era una chica fuerte, una kunoichi de Otogakure que podría defenderse de cualquier situación que se presentase ante ella. ¿Qué peligro podría acecharla?

Aunque no era precisamente un peligro… ¿O sí? Bueno, era una situación amenazante. No sería la primera vez que se encontraba en una similar. Pero, ¿alguna vez le había pasado algo así por sorpresa cuando se encontraba completamente confiaba creyendo que ningún peligro podría atentarla?

Lo primero que sentiría sería ¿un sombrero? sobre su cabeza. “¿Niños jugando en los techos de los edificios?” se preguntaría para sí durante unos segundos hasta que sentiría el frío de ¿un arma? sobre su cuello. Enseguida se detendría mientras ahora escuchaba una voz. Si lo buscaba era la pregunta que le hacía aquella voz masculina. De repente, cualquier expectativa de descansar pasó a un plano que ni siquiera tenía en cuenta. Su mente, durante unos segundos, se concentró en lo que aquel le preguntaba. ¿A quién buscaba ella? Y la extrañeza se hizo a un lado para dar paso a la sorpresa. ¿Podría ser? Los ojos de la joven se abrirían ante el estupor. No se movía para nada. ¿Tendría miedo o el asombro la tenía paralizada? Quién sabe.  

—¿Ji… rall? —Preguntaría extrañada. ¿Era su voz? Sinceramente no la recordaba y en las posiciones en las que estaban no veía su rostro ni nada. Y pensar qué sería él quien la encontraría. —¿Jiri-chan? —Repetiría algo conmocionada llamándolo por el apodo por el que lo llamaba tiempo atrás cuando era una niña que aspiraba a ser kunoichi y vivía atormentada por la locura de su familia. Se recompondría de la sorpresa y hablaría lo más firmemente posible. —Sólo lo busco a él de momento, sino te estás equivocando de persona.

Astrid deseaba voltearse y verle el rostro pero el filo era lo que la detenía. Como un diera un paso el falso cualquier cosa podría suceder.  —Soy Astrid, de Otogakure. —Revelaría su identidad. —Sólo quería hablar…
Invitado

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Re: Un paraje en los ríos {Pasado; Priv. Jirall}

Mensaje por Jirall el Mar Mayo 09, 2017 6:42 am

"'¿Jiri-chan?" Muy pocas personas en la actualidad conocían su nombre. Y el número se reducía más de lo esperado cuando escuchaba aquella especie de apodo. ¿Quién era? No podía recordarla. Algo se le hacía familiar en ella, pero su memoria no era tan buena para recordar personas, y menos personas que no había visto en una gran cantidad de años. - ¿Astrid? - El nombre le era familiar, ¿en dónde lo había escuchado? Intentaba hacer funcionar su memoria. Su mano seguía quieta sujetando la carta que estaba apoyada en el cuello ajeno. - Ya veo, esa Astrid. - ¿ Se había acordado o solamente estaba bromeando? Se apartó un paso y el peligro en el cuello de la chica cesó. Al parecer en el fondo de su mente comenzaron a aparecer imágenes de cuando era un niño y casualmente tuvo una especie de amiga, algo bastante extraño considerando la manera de ser de Jirall. - ¿Quién iba a pensar que tú me estarías buscando? Has cambiado mucho, si no me decías quien eras, no te habría reconocido y seguramente habría tomado tu vida como sacrificio. - Al parecer ni con una vieja conocida cambiaría su manera de ser. Había que tener en cuenta que el mago también había cambiado en todo ese tiempo. Ahora era un asesino que no se detenía ni un poco a mirar al del lado, él solo consigue lo que quiere.

Con que quería hablar, tal vez había encontrado lo necesario para pasar el rato. Ver a alguien a quien nunca trató de matar en cierto sentido era agradable. ¿Por qué nunca sintió deseos de asesinarla? Pues porque le agradaba y la encontraba interesante. Cuando alguien cumplía estas dos cosas podía ganarse la amistad del peli rojo.¿Qué sería lo que haría ahora? Tratándose de él, cualquier cosa podría esperarse. - Pues hablemos. Ha pasado tiempo desde que no visito la aldea. Puede ser divertido qué tantas cosas han pasado desde que me fui. - De a poco comenzó a quitarse la ropa frente a ella, ¿es que no tenía aunque sea un poco de respeto por la otra persona del sexo opuesto que se encontraba presente? Para nada, él no conoce eso. Menos el pudor. Al quedar desnudo dio pasos lentos hasta el estanque de aguas termales y entró, relajando su cuerpo.

No era la primera ni última vez que se encontraba desnudo frente a alguien. Normalmente acostumbraba a bañarse en lagunas o ríos que encontraba por ahí, ya sean frecuentados o no. Y siempre lo hacía como Dios lo mandó al mundo. - Es raro que alguien me busque sin la intención de tomar mi vida. ¿Tienes algún motivo para buscarme? O tal vez solo querías ver a un viejo conocido.- Las opciones eran varias. No sabría qué pasaba hasta que ella misma fuera quien revelara sus intenciones. Solo algo tenía en claro, los años podían cambiar bastante físicamente a las personas. Y quedaba demostrado viendo a la kunoichi de Otogakure.

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Re: Un paraje en los ríos {Pasado; Priv. Jirall}

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 12, 2017 4:11 am

Tragaría algo de saliva mientras esperaba que aquél la reconociera o no. Pero no tenía miedo, había vivido tantas circunstancias similares en el pasado y había tenido tan poca suerte en su infancia que poco le importaba lo que pasase con ella. Quizá sentía algo de miedo al no volver a dar otra vez con las pocas personas que conocía, pero bueno, debía jugárselas para conseguir lo que quería. Y a poco, parecía ser que su interlocutor la recordaba. ¿Realmente era Jirall? Siempre podría ser algún impostor. Astrid no recordaba su voz aunque cuando aquel parecía reconocerla o recordarla sintió algo similar a la paz o a la felicidad. Había dado con su viejo amigo de la infancia al cual había extrañado en los últimos tiempos.  

Se daría media vuelta para verle el rostro. —Sí, soy Astrid, no tengo por qué esconderlo. Pero, ¿qué dices? Sigo siendo igual. —No le agradaba mucho el que le dijesen que habían cambiado aunque fuera cierto y se empecinada a negarlo. —Mira mi pelo, sólo lo llevo suelto, y está un poco más largo. —Diría ya que en su niñez los niños con los que tenía problemas la molestaban por ese detalle, además de que creía que su familia era rara. Eso Astrid no podía negarlo pues ella pensaba lo mismo y eso no había terminado en nada bueno. —Sólo dejé de ser una niña. La gente crece. —Diría algo apenada y también nerviosa, por eso era que hablaba de más y de cosas que tal vez no tenían importancia. —Tú sigues igual. —Diría mirando al costado tratando de aparentar indiferencia. —Y por lo visto ahora te gusta armar “shows” —Observaría quitándose el gorro y mirando esa carta. —¿Ahora son cuchillos?

—Ehmmm… la aldea… ha logrado quitarse de encima al País del Fuego, y al del Rayo. Pero eso seguro ya lo sabes. Por lo demás, sigue estando la misma gente. Es como si nunca cambiase así que llega el momento en que uno se aburre. Por eso pasé muchos años viviendo en Konoha…. —Y de repente, detuvo su discurso. “Jiri-chan” comenzaría a desvestirse delante de ella. Enseguida se sentiría ofendida, el calor inundaría sus mejillas y gritaría mientras apartaba la mirada. Algún recuerdo llegaría a su mente, pero claro, en ese entonces eran niños y en esos instantes ya no. Y claro que no podía quedarse ahí, como era costumbre en ella, le arrojaría todo lo que tuviese a su mano, empezando por un banquito, piedras e incluso ese gorro de viaje que igualmente no llegarían muy lejos. Ella simplemente reaccionaba así cuando algo le molestaba. —¡Compórtate! —Exigiría tapándose la vista y dándose media vuelta ofendida.

—Ehmmm… no, sólo que en cuanto salí de Otogakure recordé a un viejo amigo y quería encontrarlo. Nada más que eso. —Diría en cuanto se había dado cuenta que Jirall ya había entrado al estanque. —Pudiste haberte puesto un traje de baño. —Le reclamaría. —¿Al menos pagaste el ingreso? —Astrid sospechaba que no y estaba tan apenada y nerviosa que no se daba cuenta de lo que decía ni tampoco que se había quedado parada y sin entrar al agua.
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Re: Un paraje en los ríos {Pasado; Priv. Jirall}

Mensaje por Jirall el Sáb Mayo 13, 2017 6:59 pm

¿Igual? Al parecer ella no se había visto en un espejo en mucho tiempo. Recordaba a Astrid, aunque ya habían pasado muchos años. El cambio de niña a adulta se hizo notar. No sabía si sería correcto hacérselo saber, así que prefirió mantener el silencio respecto a ese tema. Estaba de acuerdo en el hecho de que él seguía igual. Pues solamente estaba más alto que en aquel entonces. Aparte de eso, su apariencia seguía siendo la misma. - Las cartas son mi objeto preferido. Si las uso como armas, podré divertirme más aún. - Soltó una pequeña risa, al parecer su forma de ser tampoco cambiaría, al igual que su singular aspecto.

A pesar de que preguntó acerca de la situación de la aldea, no le interesaba en lo más mínimo. Se notaba demasiado que la estaba ignorando mientras hablaba. Si se fue, hubo un motivo de por medio. Aún así, a pesar de guardárselo, en el fondo se alegraba un poco de ver a una de las muy pocas personas que se habían ganado su confianza.  Esquivó sin problemas los objetos que le lanzó. No pudo evitar reír un poco, ya que se me imaginaba cuál era el motivo para que hiciera eso. - No seas exagerada. no tiene nada de malo que me veas. - Para él no significaba nada que una persona viera desnuda a otra. Esto se debe a que él nunca tuvo una educación propia que le enseñara el tema del pudor, etc. Aún así, no cambiaría su forma de ser a estas altura de su vida.

¿Un traje de baño? Imposible, él no viajaba con nada más aparte de lo que llevaba puesto. Era bastante liberal  y relajado en su vida. Al parecer Astrid se ha perdido muchos años de vida del peli rojo. - Te preocupas demasiado por las cosas. Al parecer no me recuerdas muy bien, pequeña Astrid. - ¿Seguiría todo tan tranquilo como hasta ahora? La reunión de viejos conocidos se estaba desarrollando bien, pero cuando un asesino es buscado, cuando menos se lo espera podría resultar bajo ataque. A pesar de que Jirall era un ninja sensorial, era demasiado confiado. Por esto mismo, es que nunca se preocupaba de lo que podía pasar a su alrededor a no ser que esté consiente de que está en un lugar inseguro. La relajación de las aguas termales le impedía preocuparse por temas externos. Aunque estos no eran tan externos ya que le afectaban directamente. Alrededor de la posaba se movían sombras. Algo tramaban. ¿Qué buscaban en un sitio tan normal en donde la gente va a pasar el rato? Las pistas ya han sido dadas.

Observaba el interior de la posada en donde la chica seguía de pie. ¿Es que no fue ella la primera en llegar a las termas? - Si te quedas ahí, no podremos seguir platicando. - Se notaba que tal vez la situación podía ser incómoda para ella, pero no por eso él cambiaría su forma de ser. Nadie era lo suficientemente importante como para modificarle la mente y su manera de ver el mundo.

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Re: Un paraje en los ríos {Pasado; Priv. Jirall}

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