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When the blood comes together

Mensaje por Jirall el Mar Feb 23, 2016 8:40 pm

Iseki, país de la Lluvia. Denominada débil por la poca fuerza militar en comparación a las demás aldeas, o en mayor rango, comparada con el país del Fuego. Aunque el poder podía ser considerado menor solamente en cantidad, en calidad, nada era asegurado aún. Un país en donde la lluvia cesaba en rara ocasión. La tierra parecía triste, como si anunciara el comienzo de alguien. ¿Qué estaría por suceder? No lo sabía, nada se le ocurría. Nada interesante ha pasado en su vida durante años. Su fría nación lo ha convertido en quien es, una persona que puede llegar a ser de muy pocas palabras.

Ubicado en la cima de un edificio, dejando que todo el agua que caía desde el cielo lo mojaba. En parte le gustaban esos días. Lo hacían sentirse libre. Observaba a la casi nula cantidad de personas que transitaban por la aldea. Normalmente no mucha gente se quedaba bajo la lluvia, normalmente se adentraban en sus propiedades. A pesar de que la mayoría del tiempo el clima era el mismo, la situación con ellos no cambiaba. Taiga, a pesar de ser un amante del fuego, no le molestaba para nada el agua. Calmaba sus emociones, sus energías, le daba un buen relajo.

- Algo pasará... - Tenía el presentimiento. Era raro de que tuviera uno en una situación como la actual. Cuando algo excitante le pasaba a su vida era en misiones fuera de la aldea. Donde podía investigar, donde podía aprender. Donde sus ojos rojos pudieran ver más allá de lo que cualquier otro puede. Se levantó de su lugar mientras se colocaba una especie de capa con capucha, que lo cubriría de cierto modo del agua. Era bastante útil, la ropa bajo esta no se mojaba, bueno, solo un poco. El Uchiha planeaba ir a beber algo por ahí para ver si encontraba algo con qué matar el tiempo o... ¿podría ir a casa? Un lugar que raramente visitaba, le traía malos recuerdos. Partidas de seres queridos, seres que eran su familia. Las cuales le provocaron un gran cambio en su vida, en su forma de ser, en todo.

A pasos su viejo hogar, tal como la recordaba. Se quedaba fuera, no tenía intención alguna de entrar. Ni siquiera tenía el conocimiento si su hermana menor seguía ahí o también ya se había marchado. Ya nada le importaba en cierto sentido, solo se preocupaba de él la mayor parte del tiempo. Pues eso era lo que él necesitaba y debía hacer. - Que molesto es recordar tanto... - Decidió simplemente marcharse de aquel sitio, comenzando apenas su lenta caminata de retirada.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por Touka el Jue Feb 25, 2016 7:05 am

Habían pasado innumerables días y muchos años desde que la familia de cuatro integrantes se había comenzado a desintegrar. Pero la muchacha de cabellos morados se había quedado viviendo en aquella casa esperando que alguna vez llegara alguno de sus hermanos pues sabía que su madre no podría volver jamás. Aquello último lo tenía bien asumido. Se sentía sola aunque no quería pensarlo mientras pasaba su vida en Iseki moviéndose sólo si debía realizar alguna misión afuera. En caso contrario se quedaba en la aldea cumpliendo también misiones y viviendo el día a día. ¿Por qué había optado por quedarse cuando todos los demás se habían ido? ¿Acaso era por los recuerdos? ¿Por el significado que había adquirido debido a los momentos con su familia? ¿O sólo era que estaba arraigada a ese lugar? Quizá por todo o bien no tenía otro lugar a donde ir. ¿En dónde estarían sus hermanos? Estaba angustiada por aquel hecho pero también molesta. Aun así quería verlos. Más aun, su gemelo se había ido hacia años dejándola allí y hasta entonces nunca lo había vuelto a ver. Además, jamás se había enterado de los motivos y eso no podía perdonárselo o por lo menos eso creía.

La casa estaba ubicada en Fukkatsu junto a otras residencias que estaban construidas en ese en ese asentamiento de población. Ese día era uno más es la Región de Iseki. Llovía intensamente y el sol no asomaba. Nada raro en ese sitio y uno se terminaba acostumbrando a pesar de que su naturaleza de chakra fuera de fuego. Por lógica debería sentirse “débil” o “vulnerable” allí pero era su casa. Se había acostumbrado también a aquel clima húmedo y hasta le agradaba. Como de costumbre, ese día llevaba una capa para protegerse del clima y una capucha cubría su cabeza y parte de su rostro.  

Estaba regresando a la casa luego de haber realizado determinadas actividades. Caminaba sobre la calle cubierta por charcos, moneda corriente en Iseki. No estaba tampoco deseosa por llegar pues sólo la soledad la estaría aguardando. Tampoco fuera que le molestara pero no sería nada especial llegar a pesar de que ese lugar era su casa. Sostenía sobre su mano una bolsa con víveres mientras miraba hacia adelante. ¡Ahí fue cuando se sorprendió! Alguien estaba mirando su casa. Eso no le gustaba nada. ¿Quién estaba mirando su casa? Se sintió un poco irritada pues no le agradaba estar observando aquello. —¡Ey tú! ¿Qué estás mirando?  —Cuestionaría la jovencita mientras se detenía a unos tres metros de aquel que había estado observando su hogar. Sólo veía que era una persona cubierta con una capucha, nada más que eso. No tenía idea de quién era y pensaba que era algún sujeto que estaba planeando entrar a su casa. Un ladrón quizá.

Touka no imaginaba quién era y estaba pensando algo completamente erróneo. No sabía que algo inesperado estaba por ocurrir y ni lo imaginaba pues hacía mucho tiempo que no veía al menor. En cuanto al mayor lo había visto hacía poco pero le resultaría inesperado verlo ese día. Pues de a poco iba perdiendo las esperanzas de estar otra vez reunida con sus hermanos.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por The Riddle el Sáb Feb 27, 2016 1:04 am

Horas antes de los hechos...


Hogar, dulce hogar... –

Mencionó cierta serpiente a medida que cruzó el umbral imaginario que según su percepción le colocó oficialmente en la polémica tierra de la lluvia, y paradójicamente también de la sequía. Un largo fuera tiempo de 'casa' y a decir verdad las ganas de volver rayan lo ínfimo asimismo deseaba obtener algo, y para ello su paso por Iseki se puede definir como ineludible, entonces Sid caminaba con las manos en los bolsillos, dentro de una campera de cuero con capucha de color azulado que impermeable pretendía mantenerlo seco hasta alcanzado el objetivo dispuesto, el cual era el centro de la capital del antiguo país de la lluvia cuyo estructura geográfica, política e incluso social eran sinónimos de drásticos cambios a lo largo del tiempo, por su edad el pelimorado apenas vio esos cambios provocarse y apenas sí había escuchado de ellos. Un tema tabú si se quiere, la guerra con  el imperio, sus consecuencias y la pobreza absoluta de su tierra absorbida por ideales ajenos. Que Sid desconociese todo aquello no varió en absoluto el hecho de que si fue víctima de dichas circunstancias, y aunque no lo habría de reconocer la incomodidad experimentada al trazar su rumbo hacia Iseki habló por sí sola.

A grandes rasgos aseguró ser Fukkatsu su destino no obstante debía tener algún sitio específico y de referencia al cual acudir, tras un tiempo viajando encontró que usar su vieja cama para descansar podría resultar en un alivio. La idea le motivó, y sorprendentemente se encontró con que no había olvidado el camino a casa, perfectamente fue dando un paso tras otro para al final de la travesía encontrarse con esa casa pequeña y humildes levantada con tablas oscuras una de sus ventanas frontales rotas << Uno pensaría que después de tanto tiempo había olvidado de como llegar >> Concluyó exteriorizando una mueca de disgusto, tal vez su pasado era insignificante ¿entonces por qué su mente no lo olvidó? De ahí se escapan las razones que vieron nacer al susodicho gesto, así que entre charcos, el croar de los sapos y la humedad inexorable a la que da lugar la lluvia recorrió el sendero sin inmutarse al ver caras conocidas y ocultándose tras una capucha.

No tenía llaves, y tampoco quería llamar la atención al entrar por la fuerza. No lo pensó dos veces y forzó la cerradura con una ganzúa, no era un ratero pero sí había hecho lo necesario para sobrevivir, y esto de algún modo extraño brinda conocimientos. Sintió 'extraño' entrar a un sitio suyo como un ladrón, asimismo en el momento que partió no pensó en volver, por ello no llevaba una llave en el bolsillo. Dio un par de pasos hacia adentro y la madera rechinó, el interior de la casa estaba en buenas condiciones por lo cual descartó que sus hermanos la hubiesen abandonado, aunque sí se encontraba solitaria. Dedujo entonces que simplemente habían salido a hacer diligencias o una misión, menuda sorpresa que se llevarían al ver la puerta destrancada... tomó una manzana de la mesa, la mordió y escupió la cáscara para después ir al encuentro de su antiguo lecho, que impecable le aguardaba. Alguien cuidó de aquellas pertenencias en su ausencia, se sintió agradecido por un mero instante.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por Jirall el Sáb Feb 27, 2016 9:02 pm

No tenía sentido tratar de entrar. Ya nada era como antes, y es posible que jamás regresen aquellos buenos tiempos. La lluvia era cada vez más intensa, como si tuviera un motivo especial el cielo para llorar ese día. ¿Qué sucede? Bueno, no tenía nada que hacer en ese lugar, hasta que... Un grito, sí, un grito. Una voz conocida, aunque levemente distinta a como la recordaba, más madura. Dirigió su mirada hacia aquella persona, su capucha cubría aún su rostro, por lo que se su identidad seguía oculta ante esa joven muchacha. Aunque no tenía por qué ser misterioso, se quitó lo que cubría su cabeza casi por completo dejando ver su rostro. Ya había pasado bastante tiempo de que no ocurría un encuentro con esa persona, pero eso no significaba que se llevaran mal, o al menos así lo recordaba el Uchiha de cabellos negros. - Ha pasado tiempo... - Una leve sonrisa hizo ver en su propio rostro mientras detenía sus pasos, los cuales habían iniciado levemente segundos antes. Aquella chica, una persona que había estado con él desde la crianza de ambos, y no solo de ellos dos, sino que también la de alguien más, el "desaparecido". - ¿No puedo mirar... mi viejo hogar? - Cuestionó con un tono de voz bastante bajo. Sabía que aquella pregunta de Touka, era debido a que no reconoció a... su hermano.

- Ha pasado tiempo, Touka... ¿Cómo has estado? Has crecido. - Preguntó, interesado claro está Era la única persona de su familia que seguía en la región. Los padres murieron y el tercero de los antiguos pequeños, se fue. Ahora tenía un motivo para entrar a casa, y quedarse unos cuantos minutos. Ya se le estaba yendo de la cabeza la idea de retirarse y seguir con un camino sin rumbo. No pensaba preguntarle si podía entrar a aquella casa, después de todo era el hogar de los tres, aunque por parte de él prefería vivir en la intemperie, en la soledad. Seguramente la puerta estaría cerrada, a pesar de que era una aldea sin mayores problemas, nunca estaba de más dejar asegurada y cerrada la casa. Él tenía su llave para entrar, y cuando la iba a usar, se dio cuenta de que estaba abierta. Una persona como Touka no comete errores de ese modo, por lo que algo había que no calzaba.

Los ojos rojos aparecieron mientras abría lentamente la puerta, entrando. No era un lugar muy espacioso, por lo que utilizar su ninjutsu sensorial no tenía sentido. Caminando sería suficiente. Un instinto "familiar" le dio una pista, como si algo en su cabeza le dijera que revisara en aquella habitación, pero, ¿por qué? Ese cuarto estaba vacío desde hace años, se supone que nadie entraría ahí, por respeto a su recuerdo. Al abrir... no puede ser. La mirada seria en su rostro cambió a una de estar totalmente sorprendido. Tuvo el presentimiento de que algo pasaría, pero eso era demasiado, jamás imaginado. Se escuchó como la lluvia se detuvo, como si todo el ambiente se hubiera tranquilizado. Durmiendo, ahí, como si nada nunca hubiera pasado. ¿Cómo se supone que debería reaccionar? Sus ojos volvieron a la normalidad mientras suspiraba y pensaba. Se retiró del cuarto, sin hacer ningún ruido.

No pudo evitar sonreír de manera leve mientras cerraba los ojos. Apoyo su espalda en la pared fuera de la habitación mientras se cruzaba de brazos. - No sé si es una buena o mala noticia... - Dirigiéndole la palabra ahora a Touka, quien seguramente entraría a la casa después de que lo hizo el mayor. Separó sus brazos y con el dedo pulgar le hizo una señal de que fuera hacia detrás de él, o sea, hacia aquel cuarto. - Ve por ti misma... -

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Re: When the blood comes together

Mensaje por Touka el Dom Feb 28, 2016 9:30 pm

Al regresar a su casa, Touka se había encontrado con un encapuchado que estaba mirando la misma. La chica enseguida se preguntó por qué miraba o quién era ese sujeto. Pero hasta el momento sólo pensaba que era un ladrón. No lo reconocía y solía ser un poco desconfiada a veces y más si trataba de algo que quería mucho. Ella cuidaba de esa casa y no podía permitir que nadie quisiera entrar allí. Se vivía bastante tranquilo al menos donde ella vivía, pero nunca se sabía si alguien tenía otras intenciones. ¡Y no podía dejar pasar el hecho de que un individuo había estado mirando su casa! Claro que luego había retrocedido. ¿Acaso se había dado cuenta que alguien estaba llegando a casa? Sea como fuera, la muchacha habría llamado la atención de ese sujeto. Touka estaba preparada para perseguirlo si era necesario pero en su lugar se llevó una gran sorpresa.

Lo comprendió apenas escuchó la primer palabra del joven. ¿Podría ser? Y las preguntas que le hizo el encapuchado hizo que la joven terminara de caer en la cuenta de quién era aquel muchacha. La pelimorada no lo podía creer. ¡Después de tanto tiempo! Ella ya se había hecho a la idea de que no volvería o bien pasaría mucho tiempo y si tal vez encontraba a sus hermanos sería de casualidad o porque ella los buscaría. Pero, ¡ya se había decidido a no buscar a nadie! ¿Cómo debía reaccionar? Con quien estaba interactuando era nada más y nada menos que con su hermano mayor Taiga. Por un momento quiso correr a abrazarlo y pudo haberse emocionado pero no podía. Fue sólo un segundo que sintió hacer algo así pero recuperó la compostura y ni siquiera soltó la bolsa con víveres.

—Oh, eres tú, Taiga onii-san. —Contestaría fríamente la joven pelimorada. No podía dejarle saber que los había extrañado. —Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que pisaste este sitio. —Comentaba Touka que procesaba las palabras de su hermano mayor. —Yo te recuerdo cómo la última vez que nos vimos. ¿Hace cuánto fue? —Consultaría la chica al hermano que se había ido último del hogar. ¿Podría reprochárselo? No, ella creía que no después de todo era su hermano mayor. Pero eso no quería decir que estuviese feliz con su partida. —¿Te has vuelto fuerte? —Consultaría la Uchiha que asumía que el mayor de los hermanos habría estado entrenando.

A continuación, la joven vería que su hermano Taiga se dirigiría hasta la puerta de entrada. Claro, era su casa después de todo. Touka casi sonrió pues había creído que su hermano ya pensaba irse. Se alegró un poco internamente y también se acercó a la puerta detrás de él. Se dio cuenta que algo ocurría pero no dijo palabra. Se limitó a observar y luego entró detrás de Taiga. Ella veía que todo estaba igual pero algo estaba raro. O por lo menos el comportamiento de su hermano mayor. Lo que sí, todo adentro de la casa estaba como cuando había salido a hacer unos recados. La joven enseguida dejó la bolsa sobre la mesa mientras observaba lo que hacía su hermano recién llegado.

—¿Qué está pasando? —Consultaría la chica que caminaba tranquila e intrigada hasta la habitación. ¿Qué podría haber allí? ¿Acaso había entrado alguien? La chica se acercaba y mientras tanto le aceleraba levemente el corazón. ¡Y qué sorpresa se llevó! Tendido en la cama estaba un joven con una inconfundible cabellera. ¡Era su hermano gemelo! Sólo unos minutos los separaban al momento de nacer. Y hasta los 10 años habían pasado muchas cosas juntas tal como solía suceder con los hermanos mellizos y gemelos. Pero algo había sucedido y Sid se había ido de la casa. Touka nunca había entendido por qué. Ahora lo tenía frente a ella durmiendo en la que había sido su cama. La joven había dejado todo como estaba por si alguno decidía regresar. Eso no quería decir que podría perdonárselo tan fácilmente.

—¡Sid onii-chan! —Exclamaría la joven apenas lo hubiera visto. ¿En verdad estaba dormido y era él? Era tan increíble. Después de tanto tiempo, al fin lo encontraba durmiendo allí como cuando era un niño pequeño y vivían todos tranquilos como una familia. Por supuesto que siempre había faltado el padre pero la madre había asumido bien el papel de madre y madre al mismo tiempo. Afuera llovía pero adentro estaban protegidos del agua y el viento. Allí tenían un  respiro y por lo visto, se había dado todo para que los hermanos se encontraran otra vez. —¿De verdad es él? — Se preguntaría la joven acercándose hasta la cabecera de la cama y ver de cerca a su gemelo.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por The Riddle el Miér Mar 02, 2016 1:37 am

Entre sueños la difusa imagen de una caverna poco soleada apareció en el subconsciente del durmiente, penetrante la esencia del moho y la humedad adentrándose en sus fosas nasales a medida que daba sutiles pasos internándose hacia un pasadizo en forma de gruta... entre maravillado y curioso se arrastraba en un ambiente con el cual se sentía a gusto, sorprendente el sentimiento de pertenencia que experimentó teniendo en cuenta lo natural que le fue encontrarse en un sitio de tales características (todavía no lo reconocía como como un sueño). Seguía el rastro de una presa, más no era humana... aunque la misma quería guiarle hacia alguna clase de lugar más que escapar de él, lo comprendió e incluso se comunicarían vía el lenguaje del silbido, The Rattlesnake no lo halló inverosímil (pese a serlo), no entonces... no veía en absoluto lo que estaba frente a sus destellantes no obstante se guiaba con total soltura, sin necesitar en absoluto de sus globos oculares. Semiconsciente advirtió algo extraño, no acorde a su verdadero sentir, serenidad entremezclada en una insólita salsa con pequeñas pizcas de bienestar, holgura, lo suficientemente disparejo como para rescatar su cordura y no dejarse llevar por una mera ilusión del subconsciente, fue agrio el momento en que sus párpados entreabiertos se amoldaron a una existencia menos dulce. Que por cierto ¿fue eso en realidad lo que le sacó a empujones del mundo de morfeo o acaso una voz nostálgica, casi olvidada?

Mechones lisos descendían sobre las facciones apenas despiertas de que llamaron 'Sid' como hilos purpúreas atravesando la pálida tela que es el rostro del personaje, que todavía desenfocado se dio media vuelta estirando las piernas a lo largo del catre confortable que tanto tiempo usó, si acaso tendría que reconocer un elemento agradable en toda la impensada 'vuelta' y su estadía en la infértil tierra de la lluvia sería el sonido del aguacero arrimándose hacia del techo de la débil infraestructura, amorío que como consecuencia tuvo a un amable vástago que se instaló en la mente del pelimorado, sinfonía motivadora del sueño, cuando la mencionada voz se puso de manifiesto el oído del Uchiha captó una perturbación ¿inesperada? Hizo caso omiso, tan sólo dio otra vuelta en la cama y cerró de forma más enfática los orbes queriendo retomar el sueño no obstante a estas alturas sería imposible.

<< ¿Por que las mujeres son tan escandalosas? >>  


Reprochó mentalmente a la fémina nacida apenas unos segundos antes que él, de por sí recurrente el mal humor en Sid suele empeorar cuando le dan motivos, y absolutamente a nadie le gusta ser despertado, todavía menos de forma abrupta. Reacio a ponerse en el lugar del otro tampoco concibió como correcta la reacción de alboroto en ella, cuando por fin abrió sus orbes totalmente halló la mirada inquisidora de una joven semejante a Touka asimismo... diferente en algunos aspectos. No es tonto, le adjudicó los cambios al paso del tiempo e intentó acomodar su espalda apoyando la misma sobre el respaldo de la cama mientras apartaba mechones de sus ojos y frente.

–¿Sueles acosar a los chicos de esta manera, observándolos mientras duermen? ¿Eres estúpida? – Cuestionó carente de todo rastro afectivo hacia su sangre sin ocultar el pique en su tono de voz, encogería las rodillas y con notable pereza apoyó los pies en la cálida alfombra, desconocida totalmente para él. Chasqueó la lengua y sin cruzar la mirada con Touka alzó la voz. – ¿Y Taiga, salió a dar un paseo? – Consultó, no por estar sumamente interesado en la integridad de su hermano mayor ni por curiosidad sino por... otras razones. Después de la siesta su estómago rugió en señal de protesta, lo palpó y recién entonces cruzó miradas con la pelimorada en tanto articulaba. – Haz algo de comer. Estoy hambriento, tienes la oportunidad de redimirte. – No era específicamente una demanda, más tampoco una petición y menos una solicitud. Fue entonces cuando se levantó, la habitación era pequeña, pocos pasos le bastaron al reptil para situarse fuera de la misma, miró a un costado y allí observó el mismo rostro insípido de siempre, inexpresivo, y sin gracia. Tuvo ganas de darle un puñetazo pero sólo se le quedó mirando.

– ¿Se han quedado aquí durante todo este tiempo? Eso me sorprende. – Manifestó con total ironía.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por Jirall el Miér Mar 02, 2016 7:12 pm

El tiempo siempre avanzaba, no había un pero a eso, era simplemente el ciclo de la vida. El tiempo pasa volando, el tiempo es eterno. Todos tenían una percepción distinta de esto, aunque tal vez no era algo tan simple como eso, sino que depende de la situación que pase en la vida de un determinado individuo. Para Taiga, el tiempo había pasado demasiado lento, como si casi no avanzara. El sufrimiento, la soledad, todo duraba demasiado. Las penas en su interior no cesarían hasta que él mismo encuentre una manera de redimirse. Lo bueno de todo, que aunque para uno no pase rápido, para los demás el tiempo sigue avanzando. Ya llevaba bastante tiempo sin ver a ninguno de los dos familiares que le quedaban. Independiente del escape de Sid, su hermano menor, esto afectó bastante a la gemela de este último: Touka. Se sentía demasiado culpable al no poder detener al escapista maestro, ya que no solo fue un golpe duro para él, sino que también para, la ahora, única mujer de la familia. Aunque esta simplemente tenga tres miembros actualmente, bueno, si es que aún pueden seguir llamándose una familia. - No lo sé... más de año en realidad. - Mucho tiempo en realidad. O sea, vivían en la misma región y no se habían visto. Por eso que Taiga se pudo dar cuenta de la ahora madurez de su hermana, la cual ya no se veía como una niñita, sobre todo en su semblante. ¿A qué venía la siguiente pregunta? ¿Cuál era el sentido de preguntarle si su fuerza había aumentado? Eso no debería importar mucho en un reencuentro tan casual como aquel. Pero bueno, tampoco es como si tuviera una respuesta clara para darle. Algo como el ser fuerte es demasiado relativo. Tal vez él podría considerarse fuerte, pero alguien que sea mucho más poderoso, simplemente lo consideraría como un insecto. ¿Qué debería responderle? - Hmm... tal vez. - Algo que podía quedar totalmente a la interpretación ajena. Dar una respuesta concreta habría sido demasiado irresponsable.

Que emotivo reencuentro sería para otra persona. Los tres hermanos, que estuvieron separados por mucho tiempo, finalmente vuelven a encontrarse en el hogar en el cual se criaron toda su infancia. Pero para Taiga no era tan así, o al menos no quería demostrarlo. Ya estaba acostumbrado a ser inexpresivo, incluso más que cuando era un niño. Ya que antes era su forma de ser, ahora tuvo motivos que lo hicieron empeorar bastante. Se quedó en silencio, era obvio que Touka se emocionaría al ver a su gemelo. Había que admitir, que ella fue la que más sufrió con su partida, y habían motivos de sobra a decir verdad. Él no iba a actuar de esa forma, pero si querría hablar con un poco con el menor de todos. No estaba interesado en preguntarle motivos de huida ni nada por el estilo. Ya que esos debían ser asuntos privados. Aunque no podía negar de que sentía mucha curiosidad, la cual sintió en demasía durante todos los años con su ausencia.

Despertó. No lo veía pero lo escuchó hablar... No fue nada agradable. Un suspiro fue lo que liberó Taiga al oírlo. Era obvio que le faltaba un poco de tacto para tratar con las personas. Él debía saber cómo se sentía su hermana al verlo, y él la trata de esa forma. No estaba nada bien. ¿Un paseo? El tono de voz que empleaba le desagradaba. Aunque desde pequeño se notaba que él terminaría siendo así, pero bueno, había que aceptarlo como era, con defectos y todo. Era su pequeño hermano después de todo. A pesar de que quería hablar seriamente con él de muchas cosas, al juzgar su actitud, no podría hacerlo. Se tomaría una cuanta confianza que de seguro después de tantos años ya habían perdido, pero poco le importaba al de cabellos negros. Además, si él no tuvo ninguna clase de tacto al hablar, tampoco había que tenerlo el mayor. - ¿Qué miras, enano? - Lo miró sin cambiar la expresión en su rostro. La mirada ajena, de manera tan directa, le era desagradable. Aunque Taiga no cambió su posición de brazos cruzados en ningún momento. - Obvio que nos quedamos aquí. Si no quisimos huir con la cola entre las piernas porque no tendríamos a mamá para que nos cuide. - Solo intentaría enfadarlo, y ver si con su actitud de superioridad haría algo que no fuera simplemente irse de nuevo, como si alguien fuera a rogarle lo contrario. Bueno, Touka lo haría... Aunque tal vez tampoco le agrada la idea de que lleguen a darle órdenes tan de repente. A nadie le gustaría eso, supongo que sin excepción.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por Touka el Vie Mar 04, 2016 7:03 am

Al llegar a casa, Touka se había encontrado con una gran sorpresa. En un primer momento había creído que se encontraba frente a algún ladrón que intentaba meterse en su casa, pero nada que ver pues era su hermano mayor. ¡Qué grata sorpresa había sido aquella! Y el reconocimiento había seguido a los saludos y a las preguntas. La pelimorada había hecho referencia al tiempo que llevaban sin verse y al hecho de si él se había vuelto fuerte. Es que Touka consideraba que Taiga había ido a entrenar. Aunque no sería raro que su respuesta estuviese mal formulada y que en su lugar hubiese sido mejor preguntar si había entrenado lo suficiente. De todas formas, la muchacha no estaba muy contenta con su partida y su pregunta buscaba más que nada hacerle saber que si no era había desperdiciado tiempo. Pero al recibir la respuesta de aquel, Touka no dijo nada más. Aunque se sintiese sola y extrañara a los de su sangre, no podría recriminarles nada. Además, lo que había hecho su hermano menor había sido peor. A veces ella pensaba que sería buena idea también partir pero algo la detenía en esa casa. ¿Sería acaso el hecho de pensar que alguno de los dos podría regresar?  

Así que la jovencita sólo asentiría y se limitaría a entrar a la casa detrás de Taiga. No volvería decir ninguna otra palabra hasta que se había encontrado con aquel “bulto” de ropa y cabellos que descansaba en un  lecho que no había sido ocupado en años. En verdad había sido conmovedor y hasta sorprenderte encontrarlo allí. ¡Estaba durmiendo en esa habitación después de unos cuantos años largos! ¡Qué grata sorpresa era para la joven! Cada día había esperado el regreso de su gemelo aunque no lo expresara. Pero de a poco aquello le iba pareciendo algo imposible como si fuese más bien que sólo pudiese ocurrir en los sueños. ¿Estaba soñando entonces? No, para nada, era real.

Sólo por unos segundos había visto a su hermano dormir pero parecía que por sus propias palabras este se había despertado. Vio lentamente cómo este se iba moviendo. No por alguna habilidad sino porque el instante aquel le había dado esa sensación. La muchacha estuvo a punto de acariciarle el cabello a aquel que la había acompañado en su infancia pero no se atrevía pues al mismo tiempo verlo le parecía irreal y la sola idea de tocarlo le parecía ¿peligroso? ¿O era que al pasar tanto tiempo ya no lo sentía tan cercano? ¿O era más bien una reacción de momento que había tenido? Touka sólo había hablado y lo había observado. Pero las palabras que vinieron a continuación le hicieron ver que tal vez no era tan maravilloso como creía. Las palabras emitidas por su hermano gemelo fueron como un baldazo de agua fría o como si alguien arrojara algo pesado y ruidoso en una tarde calma.

Pero no se enfureció desde el principio. En un primer momento se sintió atónita y perdida. ¿Era en verdad su hermano quien le estaba hablando? ¿Le estaba diciendo eso? Pues aunque le parecía increíble sabía que ambas preguntas tenían respuesta afirmativa. No pasó mucho tiempo, sólo unos segundos, hasta que sintió que las mejillas le ardían. ¿Cómo sentir vergüenza ante lo que estaba escuchando? Se había alegrado por su regreso y él le hablaba así. Se sentía decepcionada pero jamás le exigiría que la tratara mejor. ¡Eso nunca! Así que inmediatamente se esforzó por dejar esa pena de lado y su rostro se volvió inexpresivo. Tal como lo era siempre. —Veo que tu temperamento ha empeorado con el pasar de los años…. hermanito… idiota… —La joven intentaba calmarse pero aun así no pudo evitar dejar salir ese insulto. Y de repente estaba disgustada al verlo otra vez. ¿En verdad lo había anhelado tanto durante todos esos años? Quizá su hermano tenía razón y era una estúpida. Pero no le diría nada de eso. Quizá si su primera pregunta hubiese seguido a una risa y una broma  las cosas hubieran ocurrido de otra forma. Pero no era así y la pelimorada se había fastidiado mucho pero de las palabras no había pasado hasta entonces.

Sobre Taiga, Touka no supo que contestar pues el pelinegro estaba afuera de la habitación y por ende era cuestión de tiempo hasta el menor viera a su hermano mayor. Touka se limitaría a observarlo seriamente completamente inexpresiva pese a que hace unos instantes se había sentido muy feliz. Y luego, las siguientes palabras que emitió el joven, terminaron de colmar la paciencia de la muchacha. ¿Apenas llegaba a casa y ya exigía que le sirvieran? La Uchiha lo hubiese hecho con gusto pero la forma en que lo exigía le molestaba. Y no entendía de qué debía redimirse. Touka trató de procesar aquellas palabras mientras su hermano Sid se levantaba y salía de la habitación para seguramente toparse, a continuación, con el hermano mayor de la familia. Touka dio unos pocos pasos más para ir detrás de su hermano mientras escuchaba aquellas palabras que dejaban un tono de burla en el aire. ¡Cada vez le colmaba mucho más la paciencia! ¿Por qué se había vuelto así? Aunque la muchacha estaba más bien molesta y no se hacía esa pregunta todavía. Por el momento no se cuestionaba ni se preguntaba qué había pasado para que su hermano se volviera así.

—¿A qué volviste a casa? —Le exigiría saber la joven. —¡¿En dónde estuviste todo este tiempo?! —No sería Sid el único que exigiría saber cosas. Touka estuvo muchos años esperando y preguntándose si algún día regresaría. Pero se terminaba encontrando con que a él le daba igual. ¡Le daban ganas de golpearlo! Pero no estaban ellos solos sino que también estaba Taiga y que este estuviese allí le ayudaba a controlarse y a no sentir deseos de saltar sobre su gemelo y descargar su frustración. Taiga ya le había dicho que ellos se habían quedado en su hogar pero de todas formas, Touka no estaba deseosa por responder aquello. Pues se notaba en el tono de voz de su hermano que sólo se estaba burlando de ellos. Y Touka no era el tipo de persona que se dedicaba a bromear o que tomara bien estas. Además, su gemelo ya la había molestado.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por The Riddle el Mar Mar 08, 2016 8:46 pm

Lo irascible del cascabel, que cosechado por el estómago rugiente y el despertar prematuro aparentemente había tomado desprevenidos a sus hermanos ¿pero por qué, Sid no había sido siempre así? Curioso que a dadas las circunstancias se viesen alertados por la naturaleza de la serpiente cascabel, en  apariencia pasmada la hermana gemela de Sid que pese a la conexión con su par no era capaz de hallar una buena razón para el comportamiento del susodicho, a quien básicamente no le importaba, a lo mucho le fastidiaba. Tampoco se le había pasado por la cabeza dar alguna explicación a este par... la fallecida mujer, madre de los tres aprendió a tratar al de cabellos morados asimismo Taiga, y sobretodo Touka se encontraban en un terreno fangoso si pisar donde la serpiente querían. Escuchó el hosco comentario del moreno, la sorna no se borró de sus labios, al contrario se pronunció.

– Tu rostro. Tan plano y carente de gracia como siempre, afortunadamente no haz cambiado nada. perdedor. – Achacó al inexpresivo y concentró la atención en otra cosa olvidándose de aquel joven al cual se dirigió con tan poco respeto. El que sí había sufrido un pequeño cambio era Sid, tiempo atrás hubiese contestado de forma aparatosa los dichos posteriores que Taiga se dignó a exclamar pero en esta ocasión sencillamente le resbaló. En otras palabras, lo ignoró totalmente, mientras tanto abrió armarios y asaltó el refrigerador para comprobar que podría consumir de inmediato, no es que hubiese comprado algo pero lo menos que podían hacer esos dos después de un par de años sería saciar su apetito, el sonido de bolsas y contenedores de plástico siendo abiertos aparejó. Los globos oculares claros del Uchiha recorrieron rápidamente el interior de la nevera no obstante esta no contenía ni un pequeño corte de carne fresca, refunfuñó y cuando se dirigía hacia su hermana para recriminarle el hecho esta puso la voz en el cielo.

– Lo único que importa de momento es que he vuelto. Hazme algo de comer y responderé a tus inquietudes. – Manifestó el menor siendo blanco de reclamos, a los cuales reaccionó de un modo más apacible del que uno aguardó en primera instancia, insatisfecho con los víveres salvaguardados permaneció con la postura inicial en tanto apoyaba su trasero en unas de las sillas y sus pies en la mesa. En un juego improvisado recientemente por Sid se había propuesto comprobar quién se enojaría más, si el perdedor de su hermano mayor o su patética excusa de gemela, de momento esta última llevaba la delantera y el hecho evidente en el tono de voz de la fémina hizo reír al caza-recompensas. Asimismo el juego apenas estaba comenzando, el rostro de Sid se mantuvo serio más sazonado mediante un leve pizca de picardía que delataba el veneno.

– Estuve en muchos sitios, afortunadamente en ninguno tan mediocre como este. – Era un poco cierto, otro tanto mentira, el antiguo país de la lluvia le era desagradable más en el proceso de sus cuantiosos viajes de caza había sido testigo de los sitios más miserables en el mundo, muchos de ellos avasallados por la guerra y acechados por el imperio de la hoja. Iseki al menos hasta ahora se las había arreglado para mantener una frágil independencia en contra de todo pronóstico. Aunque no lo soltase al viento en sus adentros destacó la relevancia de esta verdad en un mundo que se tornaba verde a causa de la proliferación incesante del bosque más fértil, por otro lado esto no le beneficiaba en absoluto por lo cual no fue más que una sencilla reflexión interrumpida por el sonido de una manzana siendo repentinamente mordida por los afilados dientes del depredador, aunque la sinfonía dominante en ningún momento dejó de ser el aguacero perpetuo. – Cenemos como la familia que somos, vamos. – Bromeó el Uchiha descansando en la ironía, que sin premeditarlo descomprimiría el ambiente con una sutil ironía hacia la situación del disfuncional trío.

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Re: When the blood comes together

Mensaje por Jirall el Miér Mar 16, 2016 5:02 pm

¿Por qué debía ser así? ¿Acaso creía que todos estos años habían sido muy fáciles? Una personalidad tan irritable, incluso para él. El sentirse superior, el mejor. El mirar hacia abajo al resto. De verdad era insoportable. De brazos cruzados, los cuales temblaban un poco. Pero no de miedo, por supuesto que no. Esto se debía a la fuerza que aplicaba el pelinegro con sus manos, tratando de controlar su enojo. - ¿Algún día dejarás de ser un malcriado? Al parecer ni el sobrevivir solo en el exterior te hizo madurar. - Solo era un mocoso, y eso había que entenderlo. Aunque, Touka, siendo de la misma edad, era muy diferente. Se notaba mucho en ella la desilusión después de la emoción al ver a su hermano gemelo. ¿Es que Sid no tiene sentimientos? ¿O siquiera tiene la inteligencia para comprender lo que sienten las personas a su alrededor? Es como si estuviera en su propia burbuja, separado totalmente del resto. Darle un golpe en la cara no solucionaría nada, solo agrandaría más los problemas. Los cuales, estaban de más.

No es que hubiera pasado mucho tiempo con sus hermanos menores en la infancia, pero no recordaba alguna vez en que Touka se hubiera molestado. Al parecer a cualquiera saca de quicio la actitud que estaba tomando el Uchiha menor. Llegaba a ser algo gracioso para Taiga, aunque eso se saliera un poco del contexto. Podía estar molesto, y demostrarlo también. Pero debía admitir, que el ver que los tres estaban juntos nuevamente, le provocaba un sentimiento de nostalgia. Se sentía feliz en el fondo, después de todo, es la única familia que tiene. Prefirió quedarse en silencio un rato. No era alguien a quien le gustara discutir, por lo que mejor solo se limitaría a observar la situación. Se dirigió a un sofá en el cual se sentó, para relajarse. Había pasado tiempo desde que visitó aquella casa. Le traía recuerdos.

Tenía razón. Aunque siguiera hablando con aires de importante, estaba en lo correcto. Lo importante es que había regresado. No se sabía si solo era por el día o era ya definitivo. No había que tomarle mucha importancia a la actitud que demostraba, después de todo, desde pequeño se vio que sería así. Tal vez fue demasiado consentido. Observando la nevera, pudo ver que no había nada para comer. Él también tenía hambre. Aunque Touka al llegar traía unas cosas, tal vez eran para comer. La idea no es que ella se pusiera a preparar algo como se lo había exigido Sid. Había otras formas para alimentarse. - Sid, supongo que ya no eres un niño. ¿Quieres ir a beber algo? Hay muchas cosas que hablar, y estar en un lugar mediocre como describes, no creo que sea correcto. - Trataba de no darle bola a las malas expresiones que usaba. Solamente habría que ignorarle, y tal vez con el tiempo podrían obligarlo a actuar de una forma más agradable. La lluvia afuera ya había cesado, por lo que salir sería un poco más tranquilo.

Se levantó del sofá mientras se estiraba un poco y se quitaba la capa que cubría su cuerpo, dejándola en donde estuvo sentado con anterioridad. Solamente se veía su completo traje azul, y los guantes blancos en sus manos. - Tú también ven, Touka. Como dice tu hermanito, debemos pasar un rato como la familia que somos. - Trataría de lograr que los dos gemelos volvieran a llevarse bien. Aunque tal vez eso podía llegar ser muy complicado. Dirigió su mirada hacia el menor, quien parecía estar muy cómodo en la silla. - ¿Entonces vamos? ¿O prefieres esperar a que por arte de magia aparezca algo en la nevera para comer? Creo que estás un poco impaciente. - Un dato se le había pasado por alto. ¿Cómo es que invitaba a beber a sus hermanitos? Aún eran muy jóvenes, aunque igual había que recalcar que el pelinegro también lo era. - Pero que mal hermano soy. Ustedes siguen siendo unos niños, aunque ya no lo parezcan. Podemos ir a un lugar más sano entonces. - Rió un poco nervioso mientras se rascaba la cabeza. Era bastante extraño verlo reír, pero como estaba con personas que conocía desde hace mucho, podía darse el lujo de soltarse un poco, y no ser tan cerrado y misterioso como con las otras personas.

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