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Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
Las imágenes y gráficos del foro fueron editados por Dragón, que usó las imágenes que se encuentran en las diversas páginas web como Deviantart y Zerochan.
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Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Master Rises el Miér Jun 22, 2016 9:36 pm

Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed


En alguna parte del Pais del Fuego - 4:05 am



- Reporte de Misión SG-2624, nombre clave:  Kyubi – espetó con apagado tono de voz el anbu a través de su máscara, la sala estaba a oscuros y en ella, apenas apreciables como matices del negro entre las sombras, se hallaban sentados en perfecto ovalo Kazuma y el Consejo administrativo del país del fuego, conformado por doce y presidido por él mismo ¿junto a ellos? No apreciable en la negrura, yacía también el anciano señor feudal del país, acompañado con los miembros mas cercanos de su corte, mismo con quienes compartía sangre

- Basta con las formalidades – ordenó tajante Kazuma, desde su posición a la cabeza de la mesa – Habla ya – instó casi de inmediato, secando de golpe con su manga el sudor en su frente. Marcaban para ese momento las cuatro de la mañana y sentados del mismo modo habían estado reunidos desde la tarde anterior, debatiendo y especulando, pero sobretodo aguardando. Con la tensión a flor de piel, la voz del enmascarado llenó la sala…

Tres días habían pasado desde el inicio de la misión, corta, la infiltración hacia Oto a través de la frontera del Rayo se había llevado a cabo según el plan, usando los pasajes que tras años de posesión habían sido labrados a través de la Región ¿el objetivo? Simple, radicaba en la extracción de una vieja posesión del país, una letal arma de guerra, oculta por las generaciones anteriores debido a su latente peligrosidad. Tres días habían pasado… en efecto, y de un grupo inicial de veinte solo restaban seis.

El Protocolo se ha llevado a cabo, tal y como las órdenes han sido indicadas – culminaba en su informe el anbu ¿consternación? ¿Decepción? ¿Miedo? Palpable en la mesa, contemplaba el Inalterable Hokage de cabellos plateados con estoicismo, él lo sabía, desde el momento en que había dado la orden, los riesgos que suponía todo el plan - ¿Quién está al mando de la misión? – tras minutos de pasivo juicio, fue él primero en alzar la voz. Al otro extremo de la mesa, detenido justo detrás del anciano señor feudal, el enmascarado dio un vuelvo a la hoja en sus manos y pronuncio un nombre que nadie reconoció…

¿Kirei Nara? Había sido ya casi una década desde que su nombre desapareció del mapa, cual estrella fugaz, tras hacerse brillar a una edad muy temprana edad. “Es un genio” como con muchos otro, tal afirmación había sido hecha sobre él, que hijo de shinobis de elite, destinado a convertirse en tal, sufriría de un único gran defecto que le costaría la integridad de sus ideales, y devendría en la destrucción de sus propios esfuerzos: el orgullo.

- Según la formación era el encargado de la retaguardia… parece sin embarga haber alcanzado el puesto de capitán tras el último consenso – fueron las palabras que se vio obligada a añadir la figura enmascarada ante el halito de duda inicial – Fue uno de tus participantes para la desgracia de torneo en Kumo, Kazuma – exhaló tras la declaración el anciano señor feudal, como si recriminara al mismo tiempo la gravedad de la situación, provocando al unisonó la murmuración entre los presentes. Tajante, los orbes malva del Hokage se abrieron paso a través de la distancia, observaba a la nada, tomando una determinación. Se levantó entonces, casi de golpe, apoyando de inmediato sus huesudas manos sobre la mesa, silenciando en una exhalación el salón…

¿Qué había fallado? ¿Cómo habían llegado a aquella situación? La irrupción se había dado de manera limpia y secreta, recorriendo los túneles hasta el interior de la ciudad, emergieron a las calles protegidos por la noche y avanzaron conociendo ya el camino hasta el refugio, situado bajo un monumento dedicado a un antiguo líder de la región “Oscuridad y Dolor son el pasado de esta nación” rezaba una inscripción. Varios metros bajo tierra y puertas inscritas en sellos más tarde, suspendido sobre un altar, un báculo dorado yacía bañado por una luz de procedencia misteriosa, dudoso, el primero de ellos lo tomo y entonces… sucedió ¿Inestable quizá? Desinformados mas bien… el contacto con el milenario objeto había desencadenado un proceso de sellado, transferencia, era lo que había paso, del chakra de la enorme bestia al cuerpo del descuidado individuo ¿el resultado? Caos, descontrol, que terminaría por volver la infiltración un guerra campal con un objetivo claro: obtener al preciado bien bélico, vivo o muerto, no importaba. Desatado en un tira y afloja, controlado a duras penas por quien habia tomado la determinación de llevar a la bestia aun a costo de su vida, uno a uno caerían durante el asedio, hasta que solo quedaron seis. Liderados por Kirei, el fin se encontraba cerca, superados en número y posición, diezmada su formación y puestos en la peor de la situaciones, el Nara se aseguró de finalizar el que intuyó sería su último reporte de misión con las palabras “llegado este punto, les hago saber que por el bien de la misión y el futuro de la nación, haré lo mas cuerdo posible… liberaré a la bestia, y si es que existe un Dios, este me perdone, pues probablemente hayamos sido acabados por esta para el momento en que lean mis palabras”

- Iré personalmente – exclamó severo Kazuma, con la decisión ya tomada. Replicas no se tardaron en hacer presente, sobre la mejor manera de manejar el asunto, y el porqué aquello violaría los tratados de tregua levantados hacia poco más de treinta días ¿la verdad? No podía estar mas clara para Kazuma, aquel encuentro seria decisivo, y la obtención de la bestia Zorruna de nueve colas, de llegarse a controlar, seria el móvil que decantaría a partir de aquel momento el nuevo ritmo de la guerra. Él debía recuperarlo, como derecho inalienable que había heredado de sus ancestros ¿por ello? aun si eran sus manos las que provocaban las chispas que encendieran la llama de la guerra nuevamente, lo haría.

¿En algún otro lugar? ¿Casi al mismo tiempo? La noticia se había esparcido, colosales cantidades de devastación en un periodo de tan solo tres días, era lo que todos esperaban, con una guerra en puertas la aparición de las míticas criaturas: Los Bijuus, el primero de ellos al menos ¿y cuál sino el más poderoso? Las bestias que de alguna u otra forma siempre habían sido símbolo de guerra, las armas favoritas de cada era ¿por ello? como si siempre lo hubieran sabido, uno tras otro partieron de sus aldeas, grupos no menores en cantidad y capacidad a los que habían iniciado la contienda: Kumo, Kiri, Suna e Iseki, y claro, la misma Konoha, habían partido ignorando todo anuncio de tregua, de manera extra-oficial mas sin pudor alguno, inmersos todos en la carrera contra el tiempo y la distancia que se llevaría a cabo por el poder, lo que sucedería allí seria la misma guerra, un evento que aunque sucediese seguramente sería borrado enseguida de los libros de historia, la avaricia de la humanidad en todo su esplendor.



Limites de Kumo – Región de Oto




¿Mientras? ¿En los espesos bosques de la frontera de Kumo? La enorme bestia rasgaba el aire con su rugido, asediada por las precarias fuerzas de Konoha y Kumo, apenas capaces de mantenerse en pie, la antesala a la verdadera tormenta, la ultima barrera de resistencia antes de la colisión entre las avanzadas de cada país, aldea ¿horas? ¿minutos? ya poco importaba, pues la colisión inminente se cernía sobre un solo objetivo: capturar al Kyubi.

◘ ◘ ◘


OFF ROL

Información:
◘ No se requiere inscripción para el evento. El ingreso es automático para todos aquellos interesados en ingresar al tema.

◘ Todos los shinobis pueden ingresar a este tema que de manera on rol se desarrolla en la Región de Oto en los límites del Kumo.

◘ Una vez entren al tema, deben ser conscientes de que sus hojas shinobis serán revisadas y por consiguiente cerradas cuando se vea que todo está en orden. Cualquier inconveniente será avisado por mensaje privado. Recordar que las técnicas, stat´s, experiencia, etc. que sumen luego de ingresar al tema no serán tenidos en cuenta para el desarrollo de este tema. Así que por favor, actualicen sus hojas shinobis antes de entrar al tema.

◘ A modo de referencia, podéis ir narrando vuestra llegada al lugar, dependiendo de si perteneceis o encontreis afiliado a una aldea, con el escuadrón enviado por esta u en caso de ser criminales/caza recompensas (roleando el como os enterasteis) por vuestra propia cuenta.

◘ Cualquier duda la pueden consultar con los miembros del staff. Aunque de ser posible contacten con The Rattlesnake, Emiya Ichiro o Touka.

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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Chojuro el Jue Jun 23, 2016 7:40 am

Entre las hojas y ramas las sombras se abalanzaban con destreza y rapidez, certeramente sus pies apenas se posaban sobre la gruesa madera que rodeaba el ambiente, y con tan sólo un segundo de reacción un fuerte impulso los llevaba a la siguiente dejando ver a penas sus fugaces siluetas, variaban su distancia una de la otra, pero peculiarmente nos podemos enfocar en la que lideraba al grupo, quien por obvias razones era el del frente, cubierto por un manto totalmente oscuro desde su cabeza hasta los tobillos y una máscara que impedía la vista a su rostro, era fielmente seguido por otros cuatro más, cada uno con una capa y mascara diferente, algunos con el manto blanco pero la idea es la misma, pues en la máscara el sello distintivo grabado en la frente de los mismos, el símbolo de la niebla, un escuadrón que está por demás mencionar su nombre, y aunque no tendrá relevancia en unos instantes más es correcto el mencionar un porque. Con un suspiro el lider se detuvo de frente y sin aviso alguno, seguidamente los demas hombres acataron casi por instinto las instrucciones insonoras, el mismo giró su mirada hacia atrás y espero tan sólo unos segundos de plazo, miro con molestia mientras un miembro más se detenía muy por detrás de los otros sobre una de las ramas. - Ay ay ay ay ....- Murmuró con cansancio el miembro sobrante. - ¡Como pesa ... ! - Prosiguió con el lamento como solo un niño lo haría mientras hacia girar en círculos las articulaciones de ambos brazos/hombros, y si bien llevaba las mismas vestimentas que los demas algo lo distinguía, y es que en su espalda portaba orgullosa y celosamente una gran espada que pasaba con obviedad a su altura, envuelta en vendas con firmeza pero a la vez con sumo cuidado el filo de la misma inequívocamente llamaba la atención aquel miembro más. - ¿Seguro que nos podras alcanzar para mañana? - Dijo con burla el encargado que aunque la máscara le tapaba estaba claro que sonreía, inmediatamente los demás rieron excepto el espadachin. - Quizá ... - Contestó con sarcasmo el chico. - Por eso pedí adelantarme, este modo de viaje no va conmigo, no ahora. - Prosiguió en tono de reclamo. Aquella espada tomaba radicalmente parte de la velocidad del niño quien fingía hacer un berrinche, quizá conseguiría lo que quería de ese modo, y como esta es su historia obviamente lo hará, el hombre encapuchado suspiró y bajo la cabeza por unos segundos para posteriormente mirarlo con molestia detrás de la máscara. - Bien ... Has lo que quieras, adelantate como quieres pero no hagas nada imprudente hasta que lleguemos ahí. - Dijo con seriedad, había aceptado, así que sin dudarlo dos veces el chico acató la orden por fin asignada. Se aproximó hasta el tronco principal del árbol que le servía como soporte y lentamente se hundió en el mismo dejando atras su rastro, ya no estaba mas ahí y los demás continuaron con su trayecto sin perder el tiempo.

Con la suerte de su lado, el encapuchado tras unos minutos se encontraba en un nuevo ambiente, con exactamente la misma pinta pero en el una vez más una peculiaridad, un fuerte rugido azotaba con brusquedad el ambiente, una triste singular e imaginaria melodia agitaba los corazones de los que por desgracia llegaban hasta el sitio, entre ellos el Senju quien mostraba a penas la mitad de su torso en la copa de uno de los tantos árboles que con gentileza adornaban el sitio de la muerte, la ira de una criatura alejaba a todos aquellos que se aproximaban, más no a él, quien aunque le miraba con asombro y con la destreza de posicionarse a doscientos cincuenta metros del mismo, que solamente eran relativos pues aunque tenía aquella distancia entre ambos lo importante era el tamaño descomunal del animal que imponía con simpleza, el joven espadachin sabía que aquella no sería una simple misión y aunque claramente estaba ahí por eso no por gusto estaba dispuesto a dar lo poco que tenía con tal de llevarse aquel trofeo a como de lugar. - Los más grandes caen mejor ... - Murmuró para si mismo  tratando de convencer a su cerebro para que su mano izquierda dejará de temblar. Si bien no había sido la mejor de sus ideas dejar al equipo detrás, estaba listo para tomar cualquier medida que se presentase, aunque por obvias razones trataría de ganar tiempo, sabía que era insignificante o incluso nulo lo que podía hacer ante tremendo monstruo que aparentemente solo buscaba ante ponerse a cualquiera y matarlo sin piedad de ser necesario, o incluso aunque no lo fuera, su ira descontrolada lo convertía en la peor de las fieras al grado de ser la peor mujer encontrada en aquellos instantes.


Stats y otros datos:
Bosque - Hoja Shinobi.
Ninjutsu: 12
Genjutsu: 1
Taijutsu: 5
Bukijutsu: 11
Fuerza: 5
Agilidad: 10
Resistencia: 6
Stamina:  10
Chakra: 22 - 1 = 21

Jutsus Usados y Armamento:
| Efímera (蜉蝣 Kagerō). |
Mediante esta técnica de infiltración, el usuario combina su cuerpo con la tierra y la flora para así viajar  grandes distancias en un corto periodo de tiempo. Usando la red subterránea de materia orgánica, él Senju puede viajar por todas partes con alta velocidad. Usando esta técnica puede ocultarse en árboles, montañas e incluso en la arena. Una vez combinado, su presencia es completamente ocultada pues se vuelve parte del entorno, haciéndolo casi imposible de descubrir, aún para los ninja de tipo sensorial del mismo rango que el usuario. Es muy útil para el espionaje, más sin embargo, no para emboscadas, pues una vez que el ninja realiza algún tipo de movimiento brusco (lanzar un arma, golpear, etc) estando en ese modo inmediatamente se vuelve detectable para cualquier ninja sensorial, sin importar el rango. Una vez que esta oculto, solamente puede sacar la mitad de su cuerpo, más sin embargo, si este sale completamente su presencia volverá y nuevamente podría ser localizado por cualquiera. Al estar usando el Jutsu, el ninja no puede realizar ningún tipo de técnica que requiera de chakra, pues debe estar concentrado para así no quedar petrificado y volverse parte del material en el que se mantiene oculto. Solamente puede usarse en terreno que esté conectado directamente con el suelo. La técnica gasta chakra constantemente [- 1 por cada turno activa.] y si el usuario sale del medio en el que se encuentra al volver a entrar su gasto se incrementa [- 2 por entrar.].

_________________________________________________________________________

Armas disponibles.
- Hiramekarei. -
Espada Kunai [1 Unidad]
Tantô [1 Unidad]
Katana Normal [1 Unidad]
Senbon [Infinitas Unidades]
Hilos ninja [Infinitos mts.]

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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Shiru el Sáb Jun 25, 2016 11:53 pm

Hacia la Perturbación.

Se había esparcido un rumor en todo el mundo Shinobi, tal que llego como una cubeta de agua fresca a los oídos del Aburame, quien no podía creer los hechos contados por la voces de diversas naciones, pues eso significaba un aguerra por el poder y eso no lo podía pasar por alto por lo que decidió actuar de manera inmediata para aportar su grano de arena para así poder calmar las cosas, aunque él sabía que no podría ser de gran ayuda por lo débil y poco astuto que era en esos momentos, pero sin duda daría lo mejor de el con la intención de que eso no se saliera de control que eso era lo más seguro que pasaría en el momento de que todos en la faz de la tierra quisieran tan inmenso poder para diversas intenciones que de ser adquirido no serían de muy buena pinta para los más débiles, por eso el Joven Shiru decidió partir lo antes posible al lugar de los hechos, claro sin antes poder llevar las cosas que necesitaría en la batalla. Se podía notar una liviana inseguridad en el chico, quien iba más que nervioso hacia el sitio antes mencionado puesto que será su primera intervención en una guerra de la cual eran pocos los datos a conocer pero que con eso bastaba para saber que sería una dura batalla de la cual no sabría si su retorno sería posible, quitándose las ideas que le llegaban a su cabeza sobre cobardía, este sujeto cruzo las puertas de su aldea con una determinación tan sensata que hasta los mismos ninjas que cuidaban la entrada de la villa los dejo impactados –Daré lo mejor… no puedo permitir que el mal triunfe en este día tan importante- él sabía que destrucción, ira y maldad esperaban con grandes ansias de muerte en aquel lugar donde todos los ninjas interesado por ser más fuertes estarían presentes y así fue como el domador de insectos yacio su camino a la agonía de la fuerza.

La intensidad de la fuerza fruta se podía sentir en toda la redonda a unos cuantos kilómetros antes de llegar al punto donde la bestia ancestral llena de fuerza bruta estaba haciendo de las suyas, ¿pero con qué propósito? Eso no lo sabía el humano que se acercaba a toda velocidad entre los árboles, si dejará rastro de el en su camino y protegiendo su ubicación para que no fuera rastreado o visto por lo demás shinobis.
Una ventaja que tenía este Aburame era que el lugar de los hechos era bastante cerca de su aldea por lo que no se cansaría tanto como otros que viniera de lares más lejos, la sede estaba tan cerca y este muchacho se paró por un minuto, dejando notar en su cara una preocupación al mirar hacia al frente y poder ver los destrozos dejados por el Bijuu, ruinas eran el paisaje que esa tarde se notaba en todo el sitio, aun estando unos instantes parado sin poder decir ninguna palabra el hombre domador de insectos, suspiro con tan nostalgia que parecía darle una oportunidad de relajar sus músculos antes de destrozarlos en la batalla. El sol se posicionaba sobre el horizonte dando una tétrica impresión de un mal augurio, el aire no soplaba para nada parecía que había sido asustado por el rumor y que de ahí hoy había decidido no hacer presencia, tomando fuerzas apretando sus puños entre sí, Shiru salió adelanta para poderse localizar en un lugar donde las yerbas eran crecida de una forma favorécete para el hombre, donde se apreciaba en su perfección la zona del combate y a la gran bestia anaranjada con las colas de un zorro, el genin se puso en cuclillas y observo determinadamente la situación, era precisó no ser tan obvio aunque este estaba impactado por tal monstro alejado de el por unos 100 metros aproximadamente, el shinobi esperaría la hora de actuar.
STAT`S:
Fuerza: 7
Agilidad: 5
Resistencia:6
Stamina: 5
Chakra: 4+1=5
Ninjutsu:3+4=7
Genjutsu: 7
Taijutsu: 1
Bukijutsu: 2
Tecnicas/ Movimientos :
Acción oculta x1

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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Emiya Ichiro el Jue Jun 30, 2016 4:41 am


¿Seis meses? De conflicto y tragedia, ambición y muerte. Guerra, era lo que había sucedido, premeditada y despiadada. Una la cual a través del odio se había gestado junto a las esperanzas del mundo y, cual acto de canibalismo, las había devorado aun en el vientre para ser concebida mucho más fuerte… él lo había presenciado todo, horrorizado, profundamente frustrado. Lo había visto venir, desde el seno de su propia familia, en el único y desagraciado orbe que aún le quedaba a su hermano, la ambición, la malsana codicia, y con ella la inescrupulosa naturaleza del mismo… “el fin justifica los medios”, mientras la muerte arrasaba las gradas del coliseo y el caos se apoderaba de la aldea, seis meses atrás, el recitaba en su cabeza como algo tan familiar, tan arraigado a su propia ideología que le hacía imposible no sentirse responsable, pero… ¿Qué acaso no lo era? Aunque fuese en parte “Todo en este mundo requiere un sacrificio, para salvar a la mayoría una minoría debe morir… y si es necesario que yo los mate, lo haré sin dudar” palabras de su padre que evocaban la crueldad del mundo y la realidad del shinobi eran enaltecidas por el grupo de lobos como estandarte de justicia y al son de “Es necesario conocer el caos por mano propia para traer el orden” palabras de su abuelo, habían sido grabadas a fuego en ambos muchachos ¿Pero de ambos, realmente seguía su hermano tales preceptos como era debido? ¿O su interpretación de los mismos había sido turbada, y terminaba siendo un tanto mas caótica… maliciosa de lo necesario? El tiempo había transcurrido y no en vano pues él, Emiya, entre el conflicto y los ideales había madurado, oponiéndose a la perspectiva de su hermano pero comprendiéndola en el proceso; conversaciones venían a su mente, recuerdos de un pasado fraternal ¿Estaba realmente equivocado? En las fronteras del Fuego y el Rayo, las Regiones de Shimo y Oto, lugares en los que ya antes había estado los cuerpos sin vida le decían que si, el pesar de sus habitantes, la presente conmoción por la aun reciente tragedia ¿Dónde estaban quienes un año atrás durante su paso le habían brindado alojamiento y comida?  Los silencios mortuorios y las miradas sin luz le evocaban una perdida tan importante que aun cuando había sido diseccionada y marchita su alma fue turbada, sentía dolor, uno deferente al que estaba acostumbrado.

Por diferentes y complicadas circunstancias, para el momento en que de manos de un emisario uniformado la noticia del suceso, entre sudores fríos y tonos de angustia, llegara, él apenas hacia dos semanas que había vuelto a su puesto de costumbre en Fukkatsu, capital de Isek, para consagrarse a los deberes administrativos codo a codo con Iei, el imponente jefe del aun no reconocido Estado. Se encontraba el Uchiha ausente mientras Ichiro en su despacho gestionaba los detalles de una propuesta de nueva ruta de comercio correspondiente a los movimientos más resientes de reestructuración emprendidos por la reciente alianza internacional, cuando entre apuros se presentase el emisario, falto de aliento y con señales de batalla en el cuerpo, solicitando la ubicación del pelinegro, y sería el mismo Ichiro movido por un presentimiento quien le guiase a donde hacía poco este había partido, de modo tal, que una vez interceptado serian ambos los primeros en recibir la sorpresiva misiva. “Kyubi” era lo que rezaba, la mítica y ahora libre criatura de nueve que las que en el pasado había arrasado con su fuerza tantos campos de batalla, y hoy, hacia lo propio con quienes lo habían mantenido cautivo las últimas décadas, probando que el precio por meterse con él no era otro mas que la muerte misma ¿favorable? Que el reporte indicase de la precaria situación en la que se encontraban sus captores, o los que pretendían serlo al menos ¿Suerte quizá? Que debido a la tregua les resultase además imposible a los grandes países que peleaban en ese mismo momento su custodia enviar enormes contingentes armados para su inmediata captura. Aquello desde el punto de vista de un estratega seria una clara oportunidad, que seguramente países como el Agua, las Cascada u el Hierro en ese momento no estarían dudando en tomar ¿Para Iseki? Que carecía de gran poder militar representaba sin embargo algo más que la obvia posibilidad de apoderarse del poder que deseaban los demás… era entre un millón, la oportunidad de obtener el poder que le faltaba y en aquella guerra necesitaba más que cualquier otro, en una batalla que de números, se basaba más en la velocidad y habilidad. Por ello, al momento en que el emisario se detuvo y Emiya pudo observar los orbes del Uchiha lo supo, vibrante en su interior con todo el odio que había acumulado, la ambición de usar ese poder para cumplir con sus objetivos.


Actualidad - Limites de Kumo (Oto)


De boca del ismo Iei las órdenes habían sido recibidas y sin dejar siquiera caer la noche había partido dejando todo en el camino. Se había abastecido de armas y una túnica en el cuartel mas próximo de modo que no tuviera que alterar su rombo a la frontera y ahí mismo había recogido a quienes entre anbus, jounins y quienes por alguna u otra razón habían sido solicitados para la misión se presentaron. Llevaba de antemano su sable al costado, en cambio, bajo la túnica que típicamente en la región usaban los shinobis para guardarse de la lluvia vestía una malla negra del tipo unitardo, sin mangas y ceñida a la fibra del musculo, acompañado por calentadores celestes y a rallas en ambas piernas y brazos, ataba además a la cintura el protector rasgado de su aldea que le identificaba como renegado, añadiendo un deje irónico al conjunto fácilmente reconocible como típico de Kiri.

Partiria, guiando el paso de sus semejantes a la frontera, que atravesarían hacia tierras del Fuego, pasando por las regiones de Kusa y Chisai antes de atravesar las fronteras entre el Rayo y el Fuego, de modo tal que entre apuradas infiltraciones y breves pero tajantes asedios para asegurarse el paso llegasen a Oto, lugar en donde serian interceptados por un informante aliado que, cumpliendo con su trabajo revelaría mas de los recientes sucesos y con ello la ubicación precisa del monstruo Bijuu.

- No somos los primeros en llegar – seria lo que admirando a la distancia la enorme figura zorruna en el horizonte afirmaría el Senju, dejando para quienes le seguían y no se hubieran percatado de ello la premisa de una pronta colisión, no solo con el enorme bijuu, sino que también con los demás países. Ipso facto, aun camino a la bestia se detendría entre una agrupación de arboles, sobre los cuales de uno en uno iría imponiendo sus manos – Yo tomare la delantera – afirmaría mientras de los arboles y su cuerpo la madera se reproducía a varias formaciones de tinte misterioso a su alrededor – Marcare la posición del enemigo y el paso hacia la bestia Kyubi – continuo, viéndose realizadas a su alrededor las formas como replicar exactas de su persona, al menos diez de ellas – Ustedes manténgase cerca de mis replicas y dado el momento sigan mis órdenes... procuren no morir… eso es todo – ordenaría, dándose la vuelta para partir al momento, dispersándose hacia adelante junto a sus replicas, que irían tomando un rumbo propio en el camino. Solo una se quedaría para acompañar al grupo, siendo su enlace con este.


Técnicas Usadas:

Tajū Mokuton Bunshin no Jutsu {Elemento Madera; Múltiples Clones de Madera}
Esta técnica es una adaptación de la versión inicial, Mokuton; Moku Bunshin no Jutsu. El usuario forma el sello "reproducir" y entonces, usando la madera de los árboles existentes como medio, crea copias múltiples de sí mismo. Como medio para evitar el agotamiento, esta técnica suele utilizar árboles ya existentes como esqueleto inicial, lo que reduce el gasto de chakra significativamente. Máximo pueden haber involucrados diez clones al unísono. Sólo se puede repetir dos veces por combate. No es acumulable.

x10 clones en el campo.

Nota Off-rol:

Para los de Iseki que deseen entrar al evento, podéis tomar mi post como referencia pues con permiso del resto del staff me he narrado como líder de la misión "expedición".

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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Touka el Sáb Jul 02, 2016 6:05 am

Buscar, averiguar, investigar, espiar, viajar, entrenar... La vida de Touka se había reducido a aquellas acciones. Había dejado su vida “sedentaria” en la placentera Iseki y había pasado aquellos últimos seis meses más cerca de la guerra e incluso había viajado al desierto donde se había encontrado con un conocido y había dado con a alguien que le había resultado más que curioso. Jamás en su vida se había interesado por sus orígenes y el pasado de quienes habían vivido antes que ella. Pero, en el agobiante desierto se había despertado una curiosidad que jamás en su vida había sentido. Obviamente, también había mejorado sus habilidades en todo ese tiempo, o por lo menos a ello se había dedicado. El mismo aprendizaje le había llevado a entablar nuevos vínculos. Efectivamente, no era la misma joven que había estado presente en la Cumbre de los Siete Soles. Tenía una perspectiva distinta y pese a seguir pensando que había sido desagradable tener que estar ahí entre tanta falsedad, entendía que era parte de la política que los líderes debían llevar a cabo. Y claro, que todo aquello había quedado truncado e Iseki se había quedado en la puerta de convertirse en una nación ninja reconocida como un semejante. A la muchacha no le importaba, amaba su tierra natal y su terquedad y orgullo le llevaban a pensar que Iseki no necesitaba de ese reconocimiento. Claramente, no era ella la encargada de la política de la lluvia. Sólo era una muchacha, una chunnin que apenas conocía el mundo y estaba teniendo una pequeña participación en los grandes acontecimientos que se sucedían en el mundo, y si no era así al menos una espectadora directa. Pero ya no era la joven que vivía en Iseki y se entrenaba mientras esperaba la llegada de sus hermanos.

El desierto del País del Viento había sido una de sus últimas paradas pero luego de aquella parada debía regresar a su tierra natal. Simplemente porque iba y venía de su tierra a otras tierras. Y en el camino de regreso se había topado con unos shinobis de Iseki que le habían notificado que tenían trabajo para ella. La joven ya estaba cerca de Fukkatsu, la capital de la región, por lo que en lugar de llegar a su hogar que de todas formas estaba deshabitado, se había dirigido directamente hacia el sitio que le habían indicado le darían la información junto a demás shinobis. Todavía estaba a tiempo, afortunadamente no se había distraído más del tiempo permitido, y claramente la habían tenido en cuenta porque se suponía ya debía encontrarse en la región. En ese punto de encuentro se topó con otros ninjas que estarían también destinados a aquella misión. Por lo visto debían viajar hasta la frontera entre Konohagakure y Kumogakure. Aquella era zona de guerra y hace poco tiempo había quedado bajo el dominio de la segunda de las mencionadas aldeas ninja.

El momento de partir había llegado poco después y por delante tenían un recorrido que llevaría días. Debían atravesar una zona dominada por el País del Fuego para dar luego con la región de Oto que en esos momentos estaba bajo control del País del Rayo. Aquello había sido producto de la guerra. En ese sitio se había despertado algo que había dormido durante años. La historia de los shinobis se había visto influida a causa de estas criaturas y más de una vez estás habían sido utilizadas como armas por los seres humanos que buscaban obtener más, obtener poder y ser superior a todos los demás. Pero, la joven era consciente de que debía viajar con un grupo hasta la región del Rayo y seguir instrucción para lograr uno de los tantos objetivos de Iseki la cual era pequeña pero aun así aspiraba a ser también fuerte y poderosa.

Habían atravesado por la región de la lluvia, y luego por la región del País del Fuego. Días más despejados y soleados se habían dado lugar, la vegetación también era más diversa cambiando completamente el paisaje que se había dado lugar cuando estaban en sus tierras de origen. La joven vestía ropas comunes de shinobi y sobre esta una capa de viaje que en su región natal la protegía del propio clima. Al fin habían llegado hasta un sitio que parecía ser el más indicado para empezar a “reconocer” el lugar, ya que parecía el indicado al poder ver desde allí a la poderosa criatura por la que estaban en esas tierras del Rayo. Estaban en un sitio rodeado por árboles y fue allí cuando escuchó hablar a quien estaba a cargo de la expedición.  Básicamente el mando quedaba a cargo de una de las réplicas que había hecho aquel muchacho. Y luego, Touka vería como partirían las demás réplicas junto con el original. Allí quedaba ella junto a los demás shinobis de Iseki que habían sido enviados a cumplir con aquella misión en tierras ajenas.

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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Sirius el Lun Jul 04, 2016 6:26 am

Al amparo de la luna y las estrellas, el gigante se dejaba acariciar por el frio viento de la noche. Posaba con total tranquilidad sobre la rama más alta del árbol más alto de aquel sendero. Sus piernas, cruzada una sobre la otra, permanecían impasibles a pesar de que la rama sobre la que descansaban se mecía al son del viento. Su espalda, apoyada firme sobre el tronco, fungía como el mástil de aquel imponente barco, dándole al gigante la estabilidad necesaria en aquella circunstancia. Sus brazos, rudos y gruesos, se cruzaban sobre su pecho, ascendiendo y descendiendo al ritmo de su tranquila respiración. Su rostro, serio e inmutable, yacía enfocado hacia el horizonte, captor de toda atención, mientras que en sus ambarinos orbes, que se habían olvidado de pestañar hacía ya varios minutos, danzaban las tenebrosas siluetas que el siniestro espectáculo, allá a lo lejos, dejaba escapar en aquella noche de terror y miedo.

No sabía que pensar de aquella situación. ¿Le emocionaba estar allí? ¿Le enojaba? Y es que bien cuando se había decidido a reunirse con el Raikage para tratar un asunto de vital importancia, surgía aquel problema. ¿Era quizás el destino? Primero la cumbre. Después las reyertas con la Alianza de Comercio. Y ahora aquello. ¿Era posible que se le estuviera diciendo, de forma indirecta, que dejase las cosas tal cual estaban? Pero eso era imposible. Gente inocente murieron. Gente inocente morían. Gente inocente morirían. Por ello no podía dejar las cosas tal cual estaban, debía comunicar su inquietud, pero algo lo impedía. Siempre. Y allí estaba nuevamente, estuvo a un paso de reunirse con la Sombra del Rayo, pero en su lugar era enviado lejos del susodicho, junto a un grupo de coterráneos en post de una misión casi suicida. Casi no, y es que viendo semejante atrocidad, la misión era suicida en toda su faceta…

Un aterrador rugido detono a kilómetros, expandiéndose a velocidades de vértigo y cuyo poder hacía temblar los árboles desde sus raíces. Millares de aves emprendieron el vuelo ipso facto, alejándose con frenético interés del epicentro de tal abominación. La nostálgica ira por años de encarcelamiento podía notarse en aquella siniestra nota musical. De pronto, el sol emergió en la superficie terrestre, se expandió cual coloso entre vetas naranjas y rojas, consumiendo todo a su paso. Para simplemente extinguirse con la rapidez con la que había aparecido. Lo que segundos antes había sido una sección del bosque, ahora no era más que un claro chamuscado, un yermo desolado, vacío y triste. Un nuevo rugido por parte de la criatura lleno la noche, parecía que quería dejar en claro quien dominaba el lugar. A sus pies, shinobis caían como moscas. ¿Más quién era responsable de aquella grotesca obra? Ella, curiosa criatura que parecía poder tocar el cielo con solo alzarse sobre sus cuartos traseros. Un pelaje del color del fuego en su estado más apacible. Un rostro zorruno adornado con hocico dentado que parecía la puerta al infierno, ¿Sus orbes? Las ventanas. En su parte posterior, nueve colas oscilaban con atrayente belleza, desencadenando una sinfonía de destrucción con cada vaivén, pues por allí por donde pasaban con certeza, no dejaba nada que observar ni con desdén.

Sirius estaba alejado del epicentro por seguridad. Más también por que esperaba la intervención de alguien más. No había sido enviado allí solo, y aunque ignoraba si sus coterráneos ya se encontraban combatiendo, debía aguardar en aquel punto exacto. Con aquella bestia que hacia alarde de semejante poder, no sería plausible entrar a tantear, por lo que era necesario un plan de acción, y en equipo ello era mejor. Sabia, sin temor a equivocarse, que Ryu le seguía de cerca. Kizaru, por otro lado, era un tema aparte; había dejado indicaciones. Sirius giró levemente su rostro hacia el este, en el instante en que la noche por fin desistía, dejando paso a los primeros rayos del alba, de aquel el quinto día…

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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 04, 2016 9:10 pm

La silueta divina de aquella bestia que cual del dios caos se irguió en medio de la guerra para provocar un mal mayor se asemejaba a una masa inconmensurable de cólera << Si la furia cobrase vida... se vería así >> Encapuchado, y con cada vello del cuerpo erizado un personaje forastero y extraño pero no menos relevante, o quizá sí, aparecía en las inmediaciones del territorio, cual pirata hubo cruzado el mar a bordo de un navío de discutible procedencia en el que todas maneras e hizo suyo pues no podía perderse aquel evento. No seguía las órdenes de la sombra en la niebla, o la de la organización de capas celestes, sólo perseguía un rojo más intenso que cualquier otro... el pelaje era anaranjado, pero pudo contemplar el tinte de aquellos ojos, eran fuego y eran odio, pero también calidez, tanto que quemaban. Y sí, eran rojos. La bestia ardía cual volcán, y las brazas indirectamente querían quemar las intenciones inciertas del llamado Rexus, que también había acudido a un llamado que no fue capaz de compartir ni con su círculo más intimo, de forma solitaria había llegado a un país tan lejano para encontrarse con la perspectiva dificultosa de una noche iluminada nuevamente por el ígneo elemento cuyo fenómeno plantaba semillas de guerra por doquier pues increíblemente la fuerza natural que el oriundo del agua estaba contemplado era vista como una mera herramienta. Y esta 'herramienta' respondía al hecho de forma clara, sus rugidos y zarpazos eran la manifestación de la rebeldía estremecedora de una existencia manchada por el terrenal ser humano y su deseo sofocante de controlar el mundo a su antojo queriendo apropiarse de lo más prohibido. – Pero todos saben que tarde o temprano, el volcán hará erupción... y entonces lo único que podremos hacer es alejarnos lo más posible. – Pensó en voz alta cual predicción en tanto su mano zurda destapaba el rostro dejando a la vista piel blanca y pálida, ojeras enfáticas por debajo de sus orbes de ámbar, profundos y sosegados, violenta la brisa sacudía el rojizo de sus cabellos cuyo desorden natural no sufrió variante alguna. Estuvo en aquella posición minutos enteros, tan sólo contemplando los intentos de caza por parte de los ninjas, los cuales por supuesto todavía no llegaban a buen puerto... todavía la presencia de las verdaderas amenazas del mundo shinobi no aparecían, no obstante eventos como estos propiciarían el surgimiento de nuevas leyendas. Y la de del monarca rojo no hacía más qué comenzar.

Demoró pero lo hizo, las piernas perezosas de Rexus comenzarían a moverse sin pausa, cuando advirtió la presencia de aquel joven que en forma escrita había formulado una insólita invitación, tardó veinte minutos en ponerse a tiro más siguió sus pasos con sigilo, intentando pasar inadvertido y usufructuando las bonanzas del sensor el Jyugo rememoraba en silencio los puntos de contacto que antaño compadeció junto a aquel más pequeño que él que hoy día planeaba un reencuentro. Reconocía la diferencia entre réplica y cuerpo real, acechaba a este último estando de todas formas a una buena cantidad de metros del susodicho. No pasaba por alto empero la presencia de otras amenazas, y lo más importante de todo, la de la bestia anaranjada, la saliva de este llegó del cielo cual lluvia y humedeció ligeramente al pelirrojo que no hizo ademán alguno. Podía ver en la oscuridad del bosque, no todos llegaban con tal ventaja, y a diferencia de todos ellos se movía por su cuenta, sin hacer sonido alguno, distante del epicentro donde ocurrían los hechos, detrás del grupo que el intrigante personaje emparentado con el bosque, debió de atravesar a ninjas de la lluvia y un buen número de clones para por fin encontrarse cercano a ese sujeto... – Siempre haz sido de los que prefieren tomar la delantera y el crédito para sí mismos. Todo ha cambiado, y al mismo tiempo nada. – La silueta de la espalda del Senju ya era divisible, y su tono grave de voz hacía más audible el comentario, veinte metros aproximadamente separaban al uno del otro. Reconocía todavía la esencia confusa e insípida de su chacra, hacía gala de otros matices sin embargo era verdad; Poco cambió desde entonces, el motivo detrás de la maquinación.
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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Narrador Rises el Mar Jul 05, 2016 7:42 am

ANUNCIO

Debido a la buena receptividad del tema en recientes días, con el objetivo de dar avance al evento la administración ha decidido poner fecha al inicio de la segunda ronda, marcando así un tiempo limite para incluirse en la presente.

07/07/2016

Tendrán hasta ese día para realizar vuestro post los que queráis entrar esta ronda.


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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por B. Kizaru el Mar Jul 05, 2016 10:47 am

Tardía la hora ha sido, pero ni el destino más forjado habría sido capaz de contener tal caos. Era cuestión de años, de un leve desliz que desencadenara una de las peores situaciones, y por desgracia para este, en el planeta habitan humanos, el animal más torpe y a la vez el más peligroso, curiosa paradoja quizás. Tracé el día de antes algunas indicaciones para hoy, pues pasaron un par de días de la quedada con Sirius, el contacto. Hoy al anochecer intentaría establecer otro del cual tenía conocimiento por lo que la cita era tanto o más importante que la anterior, ya que tener un contacto en el exterior era de vital importancia. Me dirigía hasta la puerta de la villa, acompañado por un bello ocaso y una brisa que vaticinaría una noche fresca.

Sin embargo, los planes quizás se verían truncados por un invitado no grato. Aquello azotó el mundo de forma perturbadora para muchos, corriendo la nueva de boca en boca, de oído a oído, extendiéndose a cada poblado y aldea como un veneno por las venas. Aquello por denominarlo primeramente, no era nada más ni nada menos que un bijuu, una bestia con cola, y para más inri esta era la mayor. El Kyubi, la mayor de las calamidades de nuestro tiempo estaba libre. Aquella monstruosidad que aún no la había visto con mis propios ojos quedaba suelta y desatada, envuelta en un poder ilimitado, maldad y furia. Para mi conocimiento, no sabía que era peor, si que esta bestia anduviera suelta y campando a sus anchas por el mundo o que la misma fuera utilizada para el gozo personal de alguien, pues no se conocía actualmente jinchuriki alguno, al menos de momento.

Finalmente salía de la villa rumbo a reencontrarme con el joven grandullón, mis brazos finalizaban en mis bolsillos adoptando mi típica pose. La usual gabardina que siempre portaba sobre mis hombros se mecía levemente por el danzar del viento, este acrecentado una vez salí de los muros de la aldea. Caminaba más deprisa de lo que solía hacerlo, la ocasión lo obligaba pues a pesar de no conocer certeramente la situación no me podía permitir el lujo de demorarme y perder tiempo, pronto me interné en el bosque.

En el ambiente se podía palpar la ausencia de animales y alimañas, asemejándose a una ciudad fantasma cuyos habitantes habían huido dejando atrás los edificios, en este caso los árboles, que por gracia de la creación carecían de la posibilidad de moverse, y dada la situación que acontecía era verdaderamente una enorme putada. En mi mente se desdibujaba cierta ubicación geográfica en el bosque para situarme y situar también, la localización donde quedé con Sirius. Caminado raudo con un ocaso casi muerto, estaría bien toparme con él antes de que el sol caiga hasta nuevo ver. Finalmente di con la zona, era ya conocida para mí dado que en alguna misión me tocó salir hasta tal punto de la villa, era un pequeño claro con 2 rocas una encima de otra, había llegado al fin. Me acerqué hasta el primer árbol más cercano para inspeccionarlo en busca del grandullón, y así hasta un cuarto donde desde abajo pude ver la prominente silueta de alguien, alguien grande por lo que no cabía duda. Colocando un primer pie en la corteza robusta del árbol comencé a subir, Sirius estaba cerca de la copa, y en breves momentos yo también.

- Parece que tenemos un gran contratiempo.... Hola Sirius - dije en primera instancia, colocándome en una rama adyacente a la suya a un palmo más baja - La verdad que ha sido mera coincidencia esta situación y a la vez una jodienda, nos retrasará en nuestra tarea... Y lo que es peor, vendrá hasta el frutero a enterarse a ver que ocurre con tal bicho - mis ojos al fin contemplaban gracias a la altura la majestuosidad de la criatura, un pelaje rojizo con forma zorruna, de incalculables dimensiones, nueve colas que estremecían con su golpeo el suelo mientras que otras danzaban sin voluntad por encima de ellas, el zorro de nueve colas  permanecía en la lejanía aún pero sin embargo lindando en la periferia del país, lo cual no era algo que me hiciera mucha gracia, ya que se podía ver su rastro destructivo el cual se perdía hacia el sur, por lo que podía suponer que venía desde el país del fuego - Prudencia ahora Sirius, guardémonos las espaldas  y avancemos con seguridad, esa bestia es peligrosa y en manos de alguien más aún - dije para finalizar, podía notar dentro de mí cierta inseguridad y temor, pues lo que teníamos delante escapaba de toda normalidad, algo incontrolable se cernía sobre nosotros, ya no solo ante nuestro país, si no que su acecho y caos afectaría hasta el último edificio, muralla, mujer y hombre de la sociedad que hoy conocemos. En nuestras manos estaría solventarlo.

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Re: Quest Kyubi: The awakening of an Old Greed [Global]

Mensaje por Seth el Mar Jul 05, 2016 7:23 pm

Los cuervos daban su melodía en el ocaso, estaban famélicos y con un entusiasmo por la carne que se les servía, pero no se abalanzaban sobre su presa, no aun. Alguien lo evitaba, es que ya un par de los rapaces lo intentaron, y en eso quedó la acción. Acción que les trajo la muerte por deshidratación, y ardor en sus plumas. Era como si un perímetro había sido trazado con una especie de capa protectora, y todo aquel que se dignara a atravesarla encontraría su cuerpo hecho polvo en instantes. Era una cúpula, veinte metros a la redonda, donde las plantas habían muerto, y los arboles habían sido reducidos a ramas frágiles por la sequía. Ni un mililitro de fluidos poseían entre toda la vegetación.

Pisando con los pies desnudos, la majestuosidad de la vegetación muerta, un sujeto permanecía de pie observando con detenimiento, un péndulo humano, con destino a ser momificado aparentemente. La figura libre, dejaba con su capa negra, solo que se vieran trazos de sus cabellos blancos caer por los costados oscuros que era la mueca donde su rostro debía permanecer. Solo dos resplandores rojos, y sus cabellos era lo que permitía a los presentes ver. Un aire de misterio se podía oler, además del olor metálico que la sangre derramada dejaba olfatear. Su distancia era de apenas cincuenta centímetros de aquella figura que colgaba de sus pies, en un árbol que aún permanecía vivo, a duras penas. La sangre caía por su rostro, ya cuajada, a punto de secarse. Su origen era la boca del irreconocible péndulo. Atado de pies y manos. Reposaba inamovible, como si de una pintura estática en el lienzo. Bastó que el encapuchado acercara su rostro, y soplara sobre la cara del desmayado. ¿Es que no piensas en despertar? El misterioso albino preguntaba con ironía. Él había sido el causante de la sangre derramada, y del deplorable estado del colgante.
Un gemido se emuló por parte de aquel, no era de placer, tampoco de dolor, sino más bien de desconcierto. Como si con aquel sonido producido tratase de esforzarse por recordar, mas nada se le podía venir a la cabeza, que sentía iba a explotarle. Abrió su boca, para soltar una estela de sangre con poca saliva que se derramaba por su rostro, rodeando la mejilla, y llegando a su sien, donde caería a la tierra resquebrajada por la aridez. Aridez que solo se presentaba a su alrededor, unos veinte metros. Uno de sus ojos pudo abrirse para apreciar las orbes rojas que con impaciencia lo miraban, también supo encontrar lo seco, y lo que parecía ser una desfiguración del ambiente a causa del calor constante que los rodeaba. Agua… por fav… Con pocas fuerzas murmuró, viéndose interrumpido por sus labios que al moverse, se resquebrajaron como la tierra lo hace ante el calor. La sangre comenzó a caer, empapando su rostro que tenía rastros de tierra y fluido carmesí, propiamente de él.
¿Qué quieres qué? Con entusiasmo el que vestía el manto negro, formulaba su pregunta irónica. Puedo darte algo de beber, solo tienes que decirme algo que me he estado preguntando… Mencionó desde la profunda oscuridad que lo guarnecía bajo su capucha. Su tono era similar al de las risas de las hienas, irritante y desesperante.
El viento sopló desde el Este. Consigo el aroma a muerte se trasladó, llenando los pulmones del péndulo humano, y trayendo con esto un flash de recuerdos. El shock se hizo presente en su cuerpo, y las convulsiones comenzaron. ¿Otra vez? La molestia en su voz era intermitente. Desde las mangas del taparrabos sus manos aparecieron deprisa, con la misma velocidad no tardaron en alcanzar el cuello del que colgaba, y con un simple apretón, su cuello se rompía, terminando con las convulsiones y dejando solo los últimos impulsos nerviosos, un “zapateo” final y nuevamente la quietud y calma. Solo los cuervos se escuchaban gaznar. La cúpula se desvaneció, y ante aquello la bandada de cuervos intrépidos se abalanzó tras el péndulo. Sus graznidos parecían emular la frase “Carne Fresca”, aunque de fresca no tenía nada… Aparentemente era carne seca, destinada a convertirse en polvo, curiosamente el encapuchado que se había alejado de la escena hacia el Este, detuvo ese destino para así alimentar a las aves. Ahora, el Dios de la Tortura y el Dios de los Cuervos estarán satisfechos… Un eco de esa frase se producía en lo profundo del bosque. A no más de cincuenta metros al Este, un campamento mostraba rastros de una masacre, la sangre carmesí decoraba las tiendas que habían sido tendidas hacía no más de unos días. Cadáveres habían sido apilados, montando una especie de trono. Hilos metálicos habían ayudado en aquel propósito, para mantener la forma de silla. Los apoyabrazos, habían sido recubiertos con chapas ninja… ¿La aldea? Alguna pequeña e irreconocible. El encapuchado, con sus desnudos pies se acercaba al trono, sin miedo a ensuciarlos se aproximó, su dedo gordo acarició uno de los rostros sin vida que yacía en las patas del trono. Un instante apreció las facciones de la piel pálida, sus ojos grisáceos aún permanecían abiertos, pero sin la característica chispa de la vida. No llegaba a los quince años aquello que supo ser un adolescente. El albino, se reconfortaba al saber que no era tan salvaje como quién había enviado a un niño en una expedición fuera de los territorios propios, donde encontraría la muerte. Posiblemente podían considerarlo un asesino peligroso, pero al no haber supervivientes, los rumores de su existencia jamás se escucharían. Ningún bardo cantaría canciones espeluznantes de lo que un retorcido hacía con los cadáveres, él era sutil… Luego de aburrirse de sus “creaciones y sacrificios”, los borraba del mapa con el calor abrasador que purgaría la tierra.

La oscura noche llegaría en breves, las aves que antes se alimentaban de los cadáveres, con la presencia del misterioso, emprendieron vuelo y se refugiaron en los pinos aledaños. La podredumbre no tardaría en presentarse. Por ello es que el encapuchado, sentó su cuerpo en el trono. Solo estaría allí unas horas antes de marcharse. Quería admirar las flamas de la última fogata, ya luego, todo sería reducido a cenizas. Así fue como, en lo que alguna vez fue territorio de Otogakure no Sato, llegaron las tres de la madrugada, y como antes lo premeditó, lo cumplió. Cenizas fue lo que quedó en aquel campamento,  dejó en medio del bosque un cadáver colgante del cual los cuervos se alimentarían un par de días...
Sus primeros pasos para la purga habían comenzado. Antes con los Skull. Ahora con estos desconocidos, sacrificio que los dioses encontrarían agradable según él. Satisfecho con lo realizado, emprendió el retorno a donde debía estar. Junto con una persona, que conoció hace no mucho y que respetaba como un igual… Tenían ciertas particularidades que compartían, y posiblemente ayudaría mucho en su camino de purga.

Detrás de la oscuridad en la madrugada, un sello de manos fue lo que emitió. Con ello una copia apareció, y que no tardó en perderse en la oscuridad del bosque. Por su parte, el original se posicionaría en un lugar donde esperaría, a pocos kilometros. Era el trayecto más obvio que seguirían las personas que esperaba. Su copia hacía lo mismo, por una ruta alternativa que podía llegar a tomar los aliados.


Dos días y medio antes


La humedad de Iseki mojaba sus pies descalzos, una capucha grisácea lo protegía de la lluvia. La poca luz de la tarde mostraba sus orbes observando lo que sucedía a través de una ventana. Dentro, un muchacho de anteojos se entretenía  en papeles. No lo espiaba, solo esperaba alguna señal. Un algo que hacer. Una orden. Llegó, con una mueca en su rostro, satisfacción, se marchó de su posicionamiento, para adelantarse de lo que vendría.
Rápido como el viento, no le llevó mucho llegar a la zona donde se pretendía una bestia estaría esperando captores. No le costó meterse entre las filas enemigas para obtener información. La ubicación de donde estaba el zorro le fue revelada… y los planes de ataques era lo que le faltaba. Pero obtuvo un rastro de algo que le daría un entretenimiento hasta reencontrarse con sus nuevos amigos… Un grupo de desconocidos de una aldea menor que pretendían el zorro, y no podían permitirse un obstáculo más, además de los que se aproximaba. Todos datos difusos pero entendibles, serían de utilidad para quien él servía. Como una sombra se perdía nuevamente entre los bosques espesos de la zona. Daría un sacrificio a sus adoradas deidades.

Actualidad


Entidad entre una leve niebla se movía con determinación y calma. Apresurado por encontrar, lo supo hacer. Un grupo de mercenarios fue lo que sus orbes cautivo. Entre ellos el dichoso Emiya. Su rostro plasmó una sonrisa y sin perder el tiempo, desde los cincuenta metros de distancia se aproximó, para seguir con seguridad a sus compañeros. Tengo información relevante. Ninjas de Konoha y Kumo en las inmediaciones. Como ves, el zorro está incontrolable delante. Se esperan fuerzas de Kiri para estos momentos. Sin pausa, emuló aquello con firmeza, para luego quedar detrás de Ichiro, unos pocos metros y tras unas palabras del líder, separarse del grupo, unos pocos metros. Los aullidos de la bestia se enfatizaban en la noche estrellada.
Sin inmutarse, sus orbes no se separaban de lo que delante se le presentaba. Árbol tras árbol, y ahora una nueva figura se presentaba detrás de Emiya. Curiosidad fue lo primero que sintió, pero notó que su accionar no era otro que incorporarse. Aliado, quizás. su mente le mencionó. No dejaría de estar atento a lo que sucedería… pero si, esperaría órdenes más serias que la simple “Procuren no morir”.

Stats | Armamento:
Atributos:

Fuerza: 1 + 4 = 5
Agilidad: 8 + 12 = 20
Resistencia: 3 + 10 = 13
Stamina: 3 + 7 = 10
Chakra: 9 + 11 = 20
Ninjutsu: 5 + 16 = 21
Genjutsu: 9 + 8 = 17
Taijutsu: 1 + 4 = 5
Bukijutsu: 1 + 9 = 10

Armamento:

*Kunais [Infinitas unidades]
*Shuriken [Infinitas unidades]
*Sellos Explosivos [5 unidades]
*Hilos ninja [Infinitos mts.]
*Bomba de luz [3 unidades]
*Bomba de Humo [5 unidades]
*Tantô - Mini Katana

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