Bienvenido
Conectarse

Recuperar mi contraseña

¿Quién está en línea?
En total hay 16 usuarios en línea: 2 Registrados, 0 Ocultos y 14 Invitados

Sting Lee, Yuuto

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 65 el Dom Oct 01, 2017 3:57 am.
Últimos temas
Últimos temas
Top Sites

Shiki Topsite!
¡Regalanos tu clic por favor!
Estaciones

País del

Agua

Verano
País del

Rayo

Invierno
País del

Fuego

Otoño
País del

Viento

Verano
Región de

Iseki

Primavera
Oto

Invierno

Administración
Emiya Ichiro
Peticiones y moderaciones de combate
MP | Perfil
Seijuro Akagami
Misiones y moderaciones de combate
MP | Perfil
Adlet
Moderaaciones de técnicas
MP | Perfil
Astrid
Narraciones y diseño HTML/CSS
MP | Perfil
Tamae
Registros
MP | Perfil
Jirall

MP | Perfil
Censo
Konoha [12]
Suna [15]
Kiri [13]
Kumo [10]
Oto [13]
Renegados [0]
Akatsuki [2]
Civiles [1]
.
.
.
.
.
.
.
.
NPC´S












Créditos
Este foro de rol está basado en el mundo del manga y anime del mangaka Masashi Kishimoto, es decir, Naruto y Naruto Shippuden. La trama y ambientación del foro, si bien se basan en el mundo del mencionado autor, fueron pensadas por Emiya Ichiro y Seijuro Akagami.
Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
Las imágenes y gráficos del foro fueron editados por Dragón, que usó las imágenes que se encuentran en las diversas páginas web como Deviantart y Zerochan.
El skin y las tablillas fueron elaborados por Astrid que ha recurrido al Foro de Asistencia y a los tutoriales de Source Code, The Captain Know Best, Glintz y Serenditipy.



Afiliados hermanos 2/4
Afiliados élite 57/57





Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Touka el Dom Ene 01, 2017 1:46 am

Costas del País del Viento ~ 7:15 pm

Priv. Emiya

Iseki había quedado atrás para esta muchacha poseedora de aquellos extraños ojos. Más que nada tenía motivos personales para comenzar a valerse por sí misma en ese mundo. Era tan simple como que consideraba que no tenía más nada allí. Todo familiar había tomado un rumbo distinto y se habían alejado de aquella tierra. Touka tan orgullosa y deseosa por continuar su camino había decidido dejar Iseki. Y por supuesto que veía muy complicado que aquella aldea rivalizara realmente con las grandes Aldeas Ocultas. Uno era el motivo aparente y hasta egoísta el no querer luchar por conseguir la grandeza de su tierra natal. Pero el otro era aquel que la trastornaba ya que si seguía en Iseki no pararía nunca de recordar que su familia se había ido alejando. Claro que su indecisa mente no había dejado de plantearle nunca el si estaba bien lo que estaba haciendo. Todo lo que ella hacía era cuestionado por sí misma, era hasta fastidioso pero al fin y al cabo, la joven creía que había hecho bien pese a sus inseguridades.

¿A dónde iba ahora? Había comenzado a vagabundear por el desierto hacia varias semanas. Hacía varios meses había salido de Iseki y pasado por el País del Hierro. ¡Qué climas más extremos aquellos por los que pasaba! Ella había salido de un sitio lluvioso, con el tiempo el paisaje había ido cambiado y se había topado con la blanca nieve que se extendía por todas partes. Y con posterioridad había llegado al País del Viento. ¿Por qué estaba allí? Su anterior intento por pactar con los dragones había sido un fracaso. Era sabido quién era la persona que podía acercarla a esas criaturas o por lo menos así lo había averiguado la joven. Ese objetivo era uno de los que tenía en su viaje. Era mejor que quedarse en Iseki luchando por una causa en la que no creía o por lo menos eso quería hacerse creer la joven que más bien deseaba no anhelar tanto a su familia.

Pero el desierto le resultaba difícil. Si bien no era una simple aldeana, era complicado lidiar con ese clima tan extremo. Los primeros días había pescado un resfriado. Las temperaturas era tan variada. Sentía demasiado frío de noche pero de día era insoportable aquel sol. Encontrar una sombra o un oasis era un milagro. Pero había tenido algo de suerte, en más de una ocasión había encontrado alguna sombra o algún lago. Aquella tarde llevaba casi todo el día recorriendo el desierto cuando en el horizonte pudo visualizar algo brillante y amplísimo. ¿Era una fuente de agua? Y digamos que era algo así… Touka no se esperaba que en su larga trayectoria diera con el mar en las costas del País del Viento. Más precisamente se encontraba en la Región de Kirai aunque ella no estaba al tanto. Así que siguió caminando aunque a cada paso le costaba aun más avanzar. Estaba cubierta con una capa de viaje que la protegía del viento y de los rayos del sol aunque estos ya se estaban ocultando al estar pronto el momento en que caería la noche.

A medida que se iba acercando, aquella fuente le parecía inmensa. ¿Acaso era un espejismo? Más de una vez se había confundido e imaginado cosas. En especial en las ocasiones en las que más sedienta y cansada se encontraba, tal como en esos momentos. Ya estaba comenzando a desconfiar y más aún cuando bajando de esa duna vio que allí, en esa costa, había unas pocas casas. Inmediatamente se detuvo en esos instantes, completamente desconfiada. ¿Se había encontrado con un pequeño asentamiento? Finalmente dio otros pasos más y al instante se percató de que había algunos barcos. ¿Y si en realidad estaba delante de otro espejismo?

avatar
Jönin
Sunagakure

Katon


Mensajes :
740

Fecha de inscripción :
31/01/2016

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t784-touka-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Emiya Ichiro el Mar Ene 03, 2017 9:12 pm

Dos Años y un Poco más Atrás
- Priv. Touka


Conflicto, perdida y reencuentro ¿que era ese sentimiento que lo invadía? A él, que como una maquina pretendía apartarlos, y en el proceso se había vuelto incapaz de reconocerlos.

Casi un año había pasado ya desde el suceso que, en el mundo, y de manera similar en su viaje, habían marcado un antes y un después ¿hoy? Varias cosas habían cambiado, desde el lugar en el que pasaba sus noches, a la forma en la que transcurría su día, u las ideas que rondaban su cabeza y que entre maquinaciones no dejaban su mente tranquila. De un extremo a otro, había abandonado la región dominada por la lluvia para establecerse en la que se encontraba hundida en la arena, donde pasando por una metamorfosis su ideales habían florecido ¿si en algún lugar se le necesitaba? Pensaba, era en donde ahora mismo estaba.


- Ichiro – bajo y casi insonoro, con un tono apaciguado el joven de cabellera negra e inquietante mirada susurró al Senju a su lado - ¿Que sucede? - carente de particularidad alguna, más bien concentrado en el trabajo que llevaban a cabo sus manos -una figura de madera en proceso de tallado- Ichiro, quien hubiera estado sentado a su lado respondió – Alguien se acerca -

Había bastado aquello para moverlo de su sitio, aguzando sus sentidos para percibir alguna amenaza, se movió a través del campamento de casas de madera nacidas directamente de la tierra hasta llegar a uno de sus extremos, allí, donde pudiera apreciar claramente la figura distante por el que fuera disparada de parte de él una alerta. Y no era sin motivo ¿la razón? Resultaba obvia para todos los presentes, una escuadra, alineación de individuos que repartidos en una zona no menor a los cien metros yacían al pendiente de las embarcaciones que hacía apenas algunas horas habían atracado, un conglomerado que para cualquier forastero hubiera parecido un pequeño pueblo, no era otra cosa que un puesto de avanzada por el ejercito revolucionario, aquel que desde hace algunos años había estado rondando las regiones del Viento para hacerse con influencia y poder de convencimiento, el mismo que durante el ultimo año hubiese comenzado una guerra civil difícil de ignorar incluso para los estados extranjeros.
       En aquella ocasión particular, el propósito que los mantenía anclados a la playa -y específicamente a Ichiro- era el de interceptar el envió de suministros a la capital, y posteriormente  defenderlos hasta que estuviesen en posición de re-ubicarlos para sustento de la cruzada revolucionaria, tarea que ahora con los navíos en su posesión y quienes estaban destinados a recibirlos fuera del mapa, llevaban a cabo resguardando los vienes hasta la llegada de convoy destinado a llevárselos. Era entonces una situación de tensión en donde cualquier avistamiento podía ser motivo de una reacción poco amigable, y en la cual el punto de flexión yacía en manos del Senju ¿quien actuaría precavido seguramente? Poniendo su atención en lo incierto, presintió, quizá percibiendo un vinculo familiar, como aquel que en su momento le había impedido atacar al pelirrojo bajo cuyo estandarte luchaba ahora.

– Manténgase atrás – advirtió sin más, añadiendo en su tono sin embargo cualquier explicación extra necesaria. Acto seguido, quien antes le hubiera avisado del hecho se tornó de regreso al epicentro, manteniendo al margen a quienes pretendieran refrenar cualquier elemento externo. Emiya en cambio aguardaría, como una única figura cubierta en negro.

• . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • .


Narrador Onmisciente Habla EmiyaHabla 'El'
Touka <3:


Award 2017 "El Misterio":



avatar
Jönin
Sunagakure

Doton


Mensajes :
811

Fecha de inscripción :
01/02/2016

Edad :
20

Localización :
Growing deep in the sand.

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t1961-id-segador-negro-emiya

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Touka el Dom Ene 08, 2017 10:47 pm

¿Auxilio en el desierto?

La travesía en el desierto había sido culminada por el momento. La joven que había abandonado Iseki parecía haberse topado con una especie de poblado en las Costas del País del Viento. ¿O acaso era un espejismo? La pelimorada era una completa ignorante en lo que refería al conocimiento puntual de cada una de las poblaciones del desierto. De hecho le parecía demasiado admirable el cómo la gente vivía allí sin la abundancia del agua y con clima extremo como lo era el calor durante el día y el frescor por la noche. Incluso el viento y las tormentas de arena era fuertísimas y más de una vez ella pudo haber quedado atrapada en una. Pero ahora, parecía que la diosa fortuna le sonreía. Después de tanto andar había dado con lo que parecía ser un pueblo. Un pueblo portuario en la orilla del mar. Enseguida le vino a la mente que podría descansar allí, informarse donde estaba y seguir ese camino sin rumbo que había comenzado hace meses.

Se había detenido unos instantes a observar de lejos. Toka quería tener la seguridad de que no estaba viendo un espejismo. Por eso se mantuvo unos cuantos minutos mirando. Mientras tanto el sol estaba cada vez más pronto a ocultarse. La caída de la noche era inminente, era un cestión de tiempo. Por el momento el viento estaba tranquilo y apenas se movía la capa de viaje de esta joven Uchiha. Pero cuando ella se dispuso a seguir avanzando con la intención de llegar a lo que parecía ser un poblado, una figura negra apareció delante de ella. ¿Quién era? ¿Algún centinela de ese poblado? ¿Un viajero como ella? Touka no hizo más que detenerse atendiendo a la advertencia de aquella desconocida figura.

—¿Está prohibido acercarse a esta zona? Pensaba que eran un pueblo amistoso. Pero puedo irme por donde vine si es molestia, sólo estoy de viaje. —Diría la muchacha con total seguridad mientras se retiraba la capucha de la capa gris de viaje. Ella tenía la intención de dejar ver su rostro ya que después de todo no tenía nada que ocultar, sólo estaba de viaje. Una vez se hubiese retirado la capucha se podía observar el rosado rostro de una adolescente, de facciones finas y enormes ojos claros. El viento no estaba tan fuerte en esos instantes pero aun así le ondeaba su corto cabello morado que en esos instantes parecía negro. Estaba un tanto cansada después de tanto viaje pero se esforzaba en no dejar que ello se notara. Si algo le avergonzaría a esta orgullosa mujer era que la vieran débil o cansada como quizá en esos momentos se sentía. Pero quería verse dura y fuerte. No era bueno tampoco mostrar debilidad. Lo positivo era que si había alguien allí, era otro motivo para afirmar que aquello era real y no sólo un espejismo como temía la recién llegada.

avatar
Jönin
Sunagakure

Katon


Mensajes :
740

Fecha de inscripción :
31/01/2016

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t784-touka-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Emiya Ichiro el Vie Ene 20, 2017 8:07 am

Detrás del Silencio
Ventanas al Alma

- 7:30 pm



En contrastes de celeste y gris, tenuemente iluminado por el astro rey, el páramo desértico habitado por las improvisadas casitas de madera daba lugar a la reunión inesperada, en un contexto que resultaba poco propicio y hasta ¿de peligro para todos los presentes, incluyendo ahora a la invitada?

Templado el viento, con las temperaturas empezando a descender con el termino de la tarde, y así la pronta noche; representación de un centinela, cual estatua envuelta en ligera tela negra, el Senju aguardó inamovible la llegada de la ¿misteriosa? Figura distante contemplando paso a paso su avance, más precavido que expectante, hasta que la distancia paulatina se acortara, al punto en que fuese esta y no él la que tomase la palabra con su llegada.
     ¿Curioso? Como solía ser, observó dejando de lado su respuesta ¿maleducado? Mientras parsimonioso examinaba a la chica con la mirada, tomándose un momento para confirmar lo que había advertido al instante en que esta se había retirado la capucha, develando así la familiaridad de un rostro, y más especifico, un par de ojos que habían captado su atención antes.

- Tu… - pronunció sobrio mientras sus orbes saltaban de las caderas a sus ojos, inquisidores a través del cristal cristal de sus anteojos – Te conozco – afirmó, no dudando, de modo que ella así tampoco lo hiciese ¿u al menos no tardase tanto en creerle? dio un paso y entonces se encontró de espaldas a la chica, dio otros dos, y se detuvo para dar vuelta a su faz y dirigirle una mirada – Sígueme, debes tener sed - preguntó, dando más bien una orden. Esta lo seguiría ¿y sino? Le quedaba un gran trecho por recorrer, ese fue su pensamiento y con ello en mente avanzó, esperando que ella no tardara en unirsele.
       Pronto se encontrarían dentro del campamento, formado por las estructuras de madera cuya genesis se hallaba peculiar en tierra, como si de un momento a otro hubiesen nacido cual arboles, y una serie de indumentaria bélica, que entre escombros, armas y carros, que se fusionaban hasta no saber cual era cual, aglomeraban carpas de rápida construcción que alojaban a hombres de curtida apariencia, heridos varios pero aún joviales, habitando entre un olor a sangre, humo y comida: aquella era la esencia de la victoria, pronunciaba en silencio el pelinegro, que avanzaría a paso calmado a través del incesante murmullo, conduciéndose a sí y a su invitada a donde el riesgo de su presencia fuese menos notorio.

- Aquí es – pronunció una vez hubiesen llegado, en aquella ocasión, una caseta casi al final del campamento, cercana a las provisiones que resguardaban, separadas de ella por tan solo una fila de casetas, y aquellos que fuera de la vista tomaban la tarea de vigilar. Una extensa cortina de lino blanco dividida en dos ocupaba el lugar de un cuarto de la pared donde antes había yacido la entrada, pedazo de la estructura que ausente, en diferencia a las que le rodeaban, había sido arrancado por lo que parecía ser -en apariencia- algún incidente aislado ¿quizá atentado? Con la mitad de la cortina corrida a un lado, atada por una especie de cordel a un pilar de la estructura, una mesa de roble solido y grandes proporciones dominaba la habitación, clavada a ella ocupando toda su extensión un mapa que describía todo el país, junto a otro que lo hacía de manera más especifica con la región; rallado y vuelto a rallar, con ubicaciones, movimientos y alfileres que definían alguna clase de organización. Se hallaban ademan, dejados en un rincón cavas de mental que ocultaban, quizá, alguna clase de armamento, además de variedad de textos y documentos cartográficos que parecían formar parte de algún recién desempacado convoy.
       Era aquel sitio de alguna forma una especie de centro de operaciones, donde Emiya entraría alzando la cortina sobre su cabeza con notable comodidad, abriéndose paso a través de la habitación con pericia hasta hallar, colgado en una astilla de sobresalía de manera atípica de una de las paredes, como si se tratase de una rama, una bota -recipiente- cargada de liquido ¿agua? Vino, en realidad, tinto como el que le hubiese dado la bienvenida a la revolución meses atrás, que  tomaría para -una vez hubiese atravesado el “halo” de entrada- arrojar a la chica, posterior a un breve aviso que rezaría – Toma – sin más.

Una vez hubiera saciado su sed, u al menos ingerido el liquido para que así lo sintiese, el pelinegro -habiendo retirado su capa para dejarla en donde había encontrado la bota- alzó la voz, buscando develar el significa de la afirmación que había hecho con anterioridad – Eres de Iseki ¿no es así? Te recuerdo. Así como a la mayoría de los que se plantaron en el Gran Coliseo de Kumo el día en que llovió fuego del cielo – dijo, tornándose taciturno de un momento a otro, hasta que volviera a posar sus orbes comúnmente apagados sobre los de la chica – Compartimos viaje, residencia y recamara de preparación, previo a los enfrentamientos. Aunque en todos ellos estuve en cierta medida ausente, a “la generación que daría forma al mundo” - burló – Los recuerdo por una cosa u otra, a todos ellos... tu… fuiste los ojos – inexacto, aludió a una forma de correlación en donde ella, así como otros lo estarían por diversas características que le ayudaran a recordar, se encontraba representada por sus ojos, contrario sin embargo a lo que uno podría esperar de los de su clan – Grandes, claros y llenos de… - se  interrumpió, ipso facto, no queriendo incordiar y tras un pequeño silencio continuó – También estuviste en Oto cuando el Kyubi ¿no es asi? Y ahora te encuentras aquí, en un “pueblo” que no existía sino hasta hace unas horas, en medio de una situación que aparentas desconocer por completo –  ¿producto de la casualidad? Pensó, más bien irónico, guardando la respuesta -junto a sus sospechas- para sus adentros – Dime, misteriosa conocida ¿Que te trae por aquí? - inquirió, retirando en ese momento el sable de su costado –que hasta hace poco hubiese estado oculto por su capa- para colocarlo sobre la mesa, aún allí, al alcance de su mano; poso sos orbes sobre los de ella, esperando una respuesta que le pareciese satisfactoria.

• . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • .


Narrador Onmisciente Habla EmiyaHabla 'El'
Touka <3:


Award 2017 "El Misterio":



avatar
Jönin
Sunagakure

Doton


Mensajes :
811

Fecha de inscripción :
01/02/2016

Edad :
20

Localización :
Growing deep in the sand.

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t1961-id-segador-negro-emiya

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Touka el Vie Ene 27, 2017 5:23 am

A lo largo de ese interminable viaje, Touka jamás se hubiera imaginado que se encontraría con alguien que parecía reconocerla. Y más cuando en aquel viaje parecía haberse perdido en el desierto. Era tan amplia tan monótono.  La muchacha se hubiese conformado con una cueva donde poder descansar. No pedía necesariamente un oasis. Pero se había topado con un curioso asentamiento que se erigía a lo largo de la costa. La joven se sorprendía de todo lo que había recorrido. En cierto momento hasta había dudado el hecho de que volvería a ver otra cosa que no fuera arena. Más dudoso aun le había resultado la perspectiva de volver a ver un ser vivo o más específicamente un ser humano.

Cada vez más cerca estaba la noche. Las temperaturas ardientes quedaban atrás. Por suerte el viento apenas le flameaba el corto cabello. Las circunstancias hasta parecían favorecedoras si agregaba el factor de que al parecer estaba delante de un asentamiento de personas, incluso uno de esos habitantes parecía estar frente a la pelimorada. Parecía que todo había mejorado o podría mejorar aunque desconocía completamente qué tipo de personas podría encontrar allí. Familias había supuesto. No le sorprendía para nada la precaución del que la había interceptado muchísimos metros antes de ingresar. Pero si no era bienvenida estaba dispuesta a seguir el trayecto que sea.

Pero finalmente, aquel decía conocerla. A la joven le sorprendió y aunque se esforzó por no parecer afectada, su cabeza comenzó a maquinar para pensar de quién se podría tratar. Y al final le quedó decidir seguirlo o bien irse hacia otro lado. No tenía muchas opciones, ya se hacía de noche y llevaba horas de caminata sin parar. ¿Qué otro sitio le quedaba para ir? Por lo tanto, decidió seguirlo. Y era cierto, tenía sed. No tenía ni una gota de agua y por supuesto, no podía beber el agua de la costa. Así que se puso en marcha siguiendo a ese desconocido que decía conocerla. No le interesaba en lo más mínimo insistirle en saber su identidad. No tardaría en saberlo, si había demostrado cierto “interés” seguramente no tardaría en revelar detalles. Ella fue detrás de él.

Durante el trayecto pudo ver una parte del asentamiento. Había tenido una idea equivocada al parecer pues lo que se erigía delante de sus ojos era un campamento. Vaya a saber con qué propósitos pero eso explicaba aún más el que hubiese sido detenida estando cerca. La chica observaría mientras caminaba agradeciendo al mismo tiempo que nadie se fijara en ella. Parecía que cada uno estaba en los suyo. Había algún que otro herido, por lo visto, las personas allí, estaban preparando la cena y no faltaban las conversaciones pues los murmullos inentendibles llegaban a los oídos de la oriunda de Iseki.

La joven escucharía la indicación de que era allí el sitio que tenían como destino, lugar donde podría tomar algo o eso había dicho el de la figura. Sentía curiosidad por aquel sitio pero todavía no era el momento de importunar con preguntas. Y en todo caso se iba haciendo de algunas ideas en su mente. Ella entraría detrás de él y le echaría un vistazo a aquel lugar. A los pocos segundos recibiría la bebida prometida. La joven atraparía. —Gracias. —Diría y luego destaparía el recipiente. Ella esperaba agua pero en cuanto lo abrió sentiría el olor. Era otra bebida. Y a continuación la bebería. —¿Vino? —Preguntaría bien bajo más para sí que para el anfitrión.

No tardaría en escuchar lo que aquel muchacho recordaba de ella. Touka recordaba cada una de aquellas cosas a las que había detestado pero que tenía la obligación de cumplir al ser parte de Iseki. Al principio no había tenido problemas en cumplirlas pues era su deber pero con el tiempo los interrogantes habían surgido. Había aborrecido con todo su ser la hipocresía que se destilaba en el Gran Coliseo de Kumo. La “expedición” a Oto por lo del Kyubi le había resultado más interesante pero eso no quería decir que había estado contenta cumpliendo órdenes. Se había sentido tan tonta al haber luchado por aquella aldea que no le daba nada. Y posteriormente se había ido, si ya ni familia tenía allí.

Ahora se encontraba en un punto peculiar en la costa del País del Viento. No se habría imaginado jamás que encontraría tal sitio allí. Y mucho menos que se toparía a aquel jounin que había de alguna manera dirigido aquellos viajes a los puntos mencionados. Touka suspiraría. Era cierto, le extrañaba mucho haberse encontrado con aquel “pueblo” pero no tenía la más mínima idea. Hacía semanas se había desorientado en el desierto buscando una habilidad que se decía poseía una persona muy poderosa de ese país.

—Eras uno de los shinobis cercanos a Iei, ¿verdad? —Consultaría más que nada para darle a entender que lo recordaba. Se encontraba seria y con una mirada fría tal como era usual en ella. En verdad le sorprendía encontrarlo allí. Parecía demasiada casualidad. La sorpresa también había sido para ella. —También me ha sorprendido encontrarlo aquí. —Confesaría incrédula intentando procesar lo que había y estaba ocurriendo. —Llevo semanas vagando en el desierto. Me interné con la intención de buscar a una persona que puede invocar dragones. Conseguí información de su ubicación en un poblado en el desierto pero al salir de allí tuve algunos problemas  y por ende me terminé desviando del camino. No sé ni donde estoy pero haber visto el mar me da una idea. He notado también que la situación de en este país está complicada. La gente está muy inquieta. Este campamento, que pensé era un poblado también me llama la atención… —Observaría al final un tanto nerviosa pero tratando de mantener la calma.

avatar
Jönin
Sunagakure

Katon


Mensajes :
740

Fecha de inscripción :
31/01/2016

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t784-touka-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Emiya Ichiro el Lun Feb 13, 2017 8:33 pm


Había pasado mucho tiempo desde los sucesos de Kumo e incluso la captura del Kyubi; tiempo que junto a sucesos habían labrado un camino distinto -por lo visto- para ambos. Cambios que traían consigo un cierto pesar pero aunque inciertos parecían impulsar consigo una mejora. Cambios casi aleatorios que sin embargo los habían llevado al mismo lugar. El mundo shinobi en tal aspecto parecía pequeño y propenso a la casualidad; como si ajeno a todo y todos solo un par de “partículas” elegidas se decidieran a colisionar, una y otra vez esparciendo energía a su alrededor.

Lo percibió al instante, minutos atrás cuando reconoció su rostro, que aquella tenía el potencial de ser una de esas ocasiones como en la que había conocido a Ashe. Otra persona que pese a no conocer parecía haber andado en el mismo sendero que él por mucho tiempo.

- Lo era – afirmó, contestando a la pregunta de la fémina acerca de Iei. Posó sus ojos sobre el sable un momento y luego se echó a andar por la tienda. Dándole tiempo de expresarse a su acompañante, al tiempo que tomándose el suyo para responder. La noche caía y era momento de prepararse para ella ¿en aquella tan particular situación? Haría falta fuego. Por lo que haciéndose de leños meticulosamente cortados en un rincón de la tienda, y un asentamiento para el fuego que se encontraba cerca de la parte exterior de la entrada, dio lugar a una fogata. Le tomaría varios minutos pero al final solo haría falta el fuego -del cual aparentemente no disponía de inmediato-. Se tornó entonces a la Uchiha y expresándose sin palabras -más que con la mirada y lo que su rostro podía trasmitir- le dio a entender que esperaba de ella ese último elemento faltante. Era una Uchiha después de todo.
          - El desierto es duro, más aún si no estás acostumbrado a él – con tono neutro dijo lo obvio, en parte sorprendido por el que la otra hubiese sobrevivido, no tardando en volverse a mover a través de la habitación. Esta vez colándose a través de una pila de cajas -entre llenas y vacías, superficialmente desordenadas- amontonadas una sobre otra, hasta ocupar la altura de una persona. Fuera de la vista de la chica, mientras sus palabras flotaban inconexas en la mente del Senju, continuó hablando – Iseki… ¿has vivido allí toda tu vida no? … ¿Porque la abandonaste? - fundamental, aquella era una duda tanto como sospecha. Para aquel que pretendía ser parte de un grupo de forajidos anti-gubernamentales la traición, el engaño y las tretas estaban a la orden del día; Fuego, preguntas y llevarla al centro de su campamento eran solo un medio de confirmación.

Emergería eventualmente de detrás de las cajas, ahora sin su capa y con lo que aparentaba ser un cambio de vestuario -más específicamente la parte superior-. Ahora más ligero, vistiendo un suéter de franela con las mangas recogidas hacia el antebrazo.

- Te encuentras actualmente en la Región de Kirai, más precisamente en el Golfo de Xing, cerca de la capital del país – rozando con sus dedos el mapa sobre la mesa, justo sobre la región que mencionaba, instó. - No me extraña que hayas escuchado de Ashe en el camino – haciéndole saber el nombre de a quien buscaba, aún sin saber si lo conocía o no – sus acciones se han esparcido como fuego estos últimos meses más allá de la frontera… como líder de la revolución ya casi ha conquistado la mitad del territorio nacional después de todo. Actualmente de hecho… no te equivocas de lugar, pues se dice su ejercito ronda la región – dijo como si hablase de algo no más importante que el clima , mirando de reojo a la de cabellos violeta, intentando espiar su reacción, buscando diversión en el misterio que provocaba el silencio y la desinformación de la caótica escaramuza entre gobierno y revolución – Así que si… podría decirse que la situación del país es complicada – siendo su objetivo el de confirmar -al tiempo que abrir nuevas dudas en la fémina- zanjó, observando a través del halo de entrada acercarse una figura a la distancia. Iría a recibirla directamente afuera, recibiendo de ella un mensaje ¿informe? susurrado directamente a su oído.

- Bien - habría de afirmar antes de que la figura se marchase, quedando pensativo durante unos segundos. Tocó su mentón con la diestra tomando una decisión, y entonces se volvió a la Uchiha para alzar la voz - Espero te guste el cordero - zanjó.


• . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • .


Narrador Onmisciente Habla EmiyaHabla 'El'
Touka <3:


Award 2017 "El Misterio":



avatar
Jönin
Sunagakure

Doton


Mensajes :
811

Fecha de inscripción :
01/02/2016

Edad :
20

Localización :
Growing deep in the sand.

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t1961-id-segador-negro-emiya

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Touka el Sáb Feb 25, 2017 9:16 pm

En esos momentos, Touka no tenía idea de la movida en la que se estaba metiendo. Ella se había ido de Iseki movida por sus convicciones y por la molestia que le generaba el estar en ese sitio que le hacía recordar muchas cosas vividas que no volverían. ¿Por qué debía permanecer en su hogar de toda la vida cuando ya nada la ataba allí? Sí conocía a muchas personas pero ya en ese punto había pasado mucho tiempo viviendo sola. ¿Debía quedarse para cuidar de sus hermanos cuando decidieran pasarse por casa una vez cada década? Tal vez era exagerada la forma de pensar de la muchacha pero se sentía así con respecto al permanecer en Iseki. Y digamos que ella tampoco estaba de acuerdo con muchas decisiones que había tomado el líder. Por eso había emprendido ese viaje y luego de pasar un mal momento en el País del Hierro, se había dirigido hacia el sur. Según los rumores de los viajeros, allí se estaba gestando un peculiar movimiento. Y mientras más se acercase al desierto más se iría enterando de algunas historias que hasta parecían sacadas de leyendas. Más que nada por las habilidades de cierto shinobi que por encima de todo era capaz de luchar con los dragones a su lado. Y mientras más se iba adentrando en ese país, se iba enterando de otros movimientos internos. Ese país estaba entrando en una fase curiosa que ningún viajero o curioso podía pasar por alto.

Y ahora, Touka, estaba en el centro de uno de los puntos a partir de los cuales el movimiento de Ashe se movía para conseguir sus objetivos. Quién lo diría. Al parecer había llegado al menos a un sitio que podría serle de utilidad para lo que buscaba. Claro que no podía dejar pasar por alto el hecho de que le llamaba la atención e incluso admiración lo que aquel revolucionario de la Arena estaba llevando adelante.  Sin buscarlo, había quedado cautivada ante los rumores que corrían esa zona. Rumores que no parecían estar lejos de la realidad.

Era sorprendente también que otra vez se encontrara con aquel joven con el cual había coincidido tanto en Kumo como en Oto. Aunque en esas ocasiones apenas habían tenido contacto. Esta vez era distinto. Cuando aquella que podría ser considerada una intrusa había estado a punto de ingresar al campamento (que de lejos parecía un poblado)  había aparecido esa persona que incluso la había reconocido. Habían sido días muy fatigosos los anteriores. ¿Qué otra opción tenía que seguirlo cuando ella misma había buscado entrar a lo que parecía un poblado? Tal vez ahora encontraría algo de consuelo y tranquilidad. Pero algo, una idea, se instalaba en la mente de la muchacha. Era demasiada casualidad, era increíble como habían coincidido otra vez. Por alguna razón, a la vez le molestaba y no entendía por qué. Pero sólo era una leve molestia que trataría de pasar por alto.

A pesar de todo, seguiría con la mirada a su anfitrión. Todavía un tanto incómoda como cualquier recién llegado a un territorio desconocido con gente también desconocida. La pelimorada vería que aquel comenzaría a acomodar trozos de leña en un sitio que estaba condicionado especialmente para hacer una fogata.  Miraría interesada y sin decir palabra una vez hubiese terminado de hablar. Aquel daba la impresión de no querer ser molestado y no sería esta viajera la que lo interrumpiese. No al menos hasta que aquel intentara comunicarse con señas. Touka no era una persona que hablase mucho o más de lo necesario por lo que aquel silencio le parecía normal. Supo captar el mensaje. Y era necesario, cada vez estaba más cerca la noche y hacía falta tanto la iluminación como una fuente de calor en esa tienda ubicada en el frío del desierto. ¡Como la había ayudado el fuego en las frías noches que había pasado en el desierto! La joven se acercaría a la entrada de la tienda y se situaría al frente del anfitrión. —¿Quieres que lo encienda? —Miraría inexpresiva el rostro de aquel durante unos segundos y de un momento para el otro se sentiría un tanto nerviosa, no entendía por qué y ello le fastidiaba aún más. Por ende desviaría otra vez su mirada y miraría lo que en esos instantes eran un montón de madera pero que en breves sería una fogata. La joven se concentraría y luego soplaría sobre ellas para tirar fuego sobre ellas e iniciar así la fogata necesaria en esa tienda.  

Luego la joven se quedaría unos instantes observando las llamas. Las palabras del muchacho la sacaron de aquella contemplación y siendo así volvió su atención hacia aquel que como dueño de  casa se seguía moviendo a sus anchas. Touka pensaba lo mismo, había sido difícil la travesía en el desierto aunque finalmente había llegado a algún punto que estaba siendo habitado. Más allá de que sintiese intranquila al no saber del todo en dónde se encontraba. No tardaría en llegar la pregunta que sabía tarde o temprano llegaría de parte de cualquiera que la encontrase viajando y supiera que era originaria de Iseki. —Así es… —afirmaría ante el primero de esos interrogantes. Pero, ¿realmente le diría los motivos profundos y personales que la indujeron a dejar atrás Iseki? Ni ella lo tenía muy en claro aún y la gran razón estaba escondida detrás de otra menos penosa al no estar relacionado con su historia personal. Era más fácil recurrir a una explicación más global sin entrar en mucho detalle. —¿Nunca te ha pasado que te han sucedido tantas cosas en un mismo lugar en el cual has pasado toda su vida que llega un punto en que aquel sitio sólo le trae melancolía? —Contestaría las dudas de aquel con otra pregunta. —Bueno, mis motivos podrían reducirse a ello. —Acotaría al final y tomaría otro sorbo de vino del recipiente.

Gracias a la información que le sería dada, no tardaría en saber la ubicación en la que estaba, incluso pudo apreciarla en el mapa de la mesa. En verdad había recorrido un largo trecho. Se sorprendía aún más por haber llegado hasta allí. Y a continuación no tardaría en saber que al parecer todos aquellos rumores que habían llegado a sus oídos durante el viaje tenían algo de verdad. O al menos eso le decía el hospitalario joven que al parecer estaba muy informado sobre lo que sucedía. Después de tantos días de viaje, Touka al fin había dado con uno de los campamentos que estaba bajo el mando de Ashe Senju.

Ella estaba un tanto sorprendida por la forma en que se habían dado las cosas y también por el hecho de haberse topado con un viejo conocido que parecía saber lo qué estaba pasando. Era muy curioso como estaba siempre en los lugares llamativos. Y de alguna forma coincidían aunque esta vez de una manera más directa. —Entonces, ¿este líder de la revolución y esta persona que estoy buscando serían la misma persona? —Trataba acomodar los rumores recolectados y la información que acababa de recibir mientras que su mirada se mantenía inexpresiva. Esto último era común en ella y podría dar a entender que no se inquietaba en lo más mínimo. No porque en verdad no estaba sorprendida sino porque ella era así de seria. —¿Está aquí, en este campamento? —Preguntaría un tanto más inquieta y tal vez impaciente. Aun así, si su interlocutor le decía que el ejército de Ashe rondaba por la región ella dudaba haber tenido aún más suerte de la que había tenido hasta entonces.

La noche ya estaba sobre ellos. Con ella misma llegaría la cena o eso fue lo primero que vino a la mente de la joven en cuanto el anfitrión le comentaría que esperaba que le gustara el cordero. “¿Así que vinieron a darle el parte sobre la comida?”, se preguntaría a sí misma demasiado sorprendida .—¿Eres muy cercano a Ashe Senju, entonces?  Además de estar muy informado también vienen a avisarte que ya está la cena. —Observaría omitiendo completamente el hacer algún comentario acerca del cordero.  —Mi nombre es Touka Uchiha por cierto. —Trataría de sonreírle a su anfitrión.

avatar
Jönin
Sunagakure

Katon


Mensajes :
740

Fecha de inscripción :
31/01/2016

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t784-touka-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Emiya Ichiro el Dom Feb 26, 2017 5:59 pm


Era un recconto alejado de todo ente y lugar, fuera de la civilización, sentado sobre raíces precarias en el inmenso llano desértico. Un oasis de casetas frente a la playa donde sus acciones y pensamientos resultaban ajenos para cualquier otro, especiado el aire con la sal del mar y dulzón de la carne, traído a cabo junto al murmullo de las olas y la mover colectivo en la proximidad lejana. Allí, en la casucha de madera reparada, se encontraban momentáneamente aislados de la realidad que les poseía, manteniéndola cerca aún así -dentro- las palabras fluían revelándola a partes.

- Melancolía… - redundó advirtiendo el flujo de las llamas, constantes pero impredecibles, peligrosas pero imprescindibles. Sonrió casi sin percibirlo, encontrando curiosidad en el comentario.

Las palabras de la de cabellos violeta traían al recuerdo del Senju un pasado distante, viciado por la niebla y un aire de solemnidad inquebrantable. Era la expectativa de un legado y su continuidad la que lo agobiaba, profundo en el seno de su parentela siendo moldeado para interpretar un papel inalterable. Renegar a aquel hecho, su huida del hogar y aldea, era la que lo había convertido en renegado, llevado a viajar por el mundo y encontrarse en aquel preciso sitio. La pregunta de la Uchiha resultaba entonces más que familiar, pues era una senda que ya había recorrido.

- Siete años atrás, cuando mi padre murió... - al son de la madera astillándose -obra del fuego- el pelinegro habló. Se había movido desde la salida al interior para buscar un par de bancos, los cuales colocaría alrededor de la fogata de modo tal que ambos pudiesen disfrutar la vista del campamentos, con las luces y tiendas alzadas, y las personas en constante movimiento - … abandoné el lugar donde nací y crecí, mismo donde esperaba fallecer al igual que mis abuelos y padres – propio de la melancolía, lúgubre, el de cabellos bajó la mirada. Examinaba con sus manos una astilla de madera que, momentos antes, había recogido de la leña – Aquel era un lugar donde guardaba recuerdos, incluso, donde una cantidad de lazos permanecían. Pero a su vez uno al cual ya no pertenecía – entonces volvió su mirada a la fémina, más cálido, extendiéndole su puño cerrado – La vida es un viaje, por lo tanto, quizá lo mejor sería experimentarla a través de uno – dejaría caer en ese momento una pequeña figura, curiosamente formada por la madera antes en su mano, multiplicada, y ahora tomando nueva forma de la nada.  Un lobo, era lo que obra del ocio había dado a lugar, pequeña como para desaparecer en el puño cerrado. Habría de alzarse en ese momento de su asiento, a la señal antes dada para la comida, poniéndose rápido a andar, confiando en que la Uchiha ya hubiese tomado su ritmo.



Al anda las interrogantes de la muchacha llegarían a su oído divirtiéndolo en el acto, y era que para él que le conocía de primera mano, el interés mostrado por aquellos que solo sus rumores había escuchado resultaba tan inocente como avispado – Lo son, si – respondió, refiriéndose al hecho de que ambos, Ashe y el individuo que ella buscaba eran el mismo. La siguiente pregunta sin embargo la evadió, más jovial que de costumbre abriéndose un camino entre la cada vez más densa concentración de hombres y mujeres, revolucionarios, que parecían reunirse entorno a un “algo” - A Ashe no le gusta el cordero, no hay manera de que esté “aquí” - burló, fingiendo malinterpretar la pregunta de la chica. En cambio, siguió avanzando hasta que el espesor de la gente junto al animo de festividad se volvió tal que hizo falta que la tomase por un brazo para evitar separarse – Disculpa – repuso en el acto, invadido por la bulla, inclinando la cabeza ante el espontaneo saludo de un compañero que -dicho sea de paso- desordenó sus cabellos.
      Tras atravesar la turba, súbito, un espacio abierto se abriría -minimo, en el centro de todo- donde aguardando una mujer de gran tamaño, incluso más alta que Emiya, se hallaría una gran fogata junto a la cual, carne y hortalizas preparadas como para alimentar un ejercito -tarea que en efecto pretendían cumplir- yacían a la espera de ser servidas – Algunos podrían decir que lo somos, y quizá sea cierto. Para mi la cercanía es relativa en realidad, si hay algo que pueda decir tenemos en común es… - se detuvo un momento a pensar, recibiendo la mano de la revolucionaria de mayor estatura en su hombro, su expresión dibujo una media sonrisa y entonces volteó – Esto – afirmó, volviéndose a la gente para provocar el silencio.

- No soy hombre de muchas palabras, lo saben. Pero se hace necesario que exprese mis pensamientos en este momento – inició exclamando para que todos escucharan, con vos usualmente más alta de la que ocupaba, era claro el hecho pues en su tono la incomodidad se notaba – Hoy hemos luchado, así mismo, ganado. No todos los días sucede eso, y aún cuando los tiempos se han hecho favorables este ultimo medio año no podemos permitirnos bajar la guardia – el silencio se había hecho, en cuanto empezó a hablar, borrando rápidamente el rumor de animosidad de un segundo atrás – Nuestros objetivos están lejos, aún así, al alcance de la mano. Hoy hemos acortado esa distancia, aunque sea un poco, es una victoria que nos permitirá a los presentes, tanto como a aquellos que luchan en otras tierras, avanzar  – su voz se hizo profunda, entonces, se apagó por un segundo – Por ello esta noche toca celebrar, triunfos y perdidas por igual. Disfruten, es todo lo que os puedo decir. – con un último atisbo de pesar que esperó nadie llegara a escuchar, calló, aclarando su voz para remendar el acto. Ipso facto, el ruido volvió y junto a los alimentos la escena se llenó de algarabía y gozo.
        Junto a él, a la Uchiha le habrían servido al momento, siendo el plano carne de cordero en miel junto a un complemento de patatas, aderezado todo con una variedad de condimentos entre los que se podía reconocer -por su forma y particular olor- el orégano, romero y tomillo, indistinguibles junto al pronto sabor del ajo. Apetitoso al paladar, acompañado con vino además -de la misma clase que antes- el mismo Emiya no tardaría en probar.

- Touka es entonces – más calmado el ambiente, no falto de la festividad sin embargo, hallando su sitio al costado de un tienda, sobre el cuerpo de un madero, el pelinegro alcanzaría a mencionar con la bota de vino en una mano – Uchiha además – añadió con su mirada en la distancia, como si fuese algo de lo que estar orgulloso ¿u al contrario? observando cercana a la fogata las siluetas bailando al ritmo de un repentino cambio en la tonada. Alguien había tomado un instrumento por lo visto, le pareció por demás curioso – Me es un placer. Mi nombres es Emiya Ichiro… - señaló mientras ocupaba el cubierto, en desuso desde hacía momentos, para extender lineas sobre la tierra – … con los Kanji de “Proteger” y “Primero”... - explicó, tomándose su tiempo para en efecto dibujar los caracteres en el suelo -  … del clan Senju del Bosque – supo añadir sin obviar el hecho, como exponiendo la ironía, Uchiha y Senju eternamente rivales conviviendo sin embargo ahora como iguales - ¿Y bien? - inquirió de repente - ¿Que tal sabe? - refiriéndose a la comida.



• . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • . • .


Narrador Onmisciente Habla EmiyaHabla 'El'
Touka <3:


Award 2017 "El Misterio":



avatar
Jönin
Sunagakure

Doton


Mensajes :
811

Fecha de inscripción :
01/02/2016

Edad :
20

Localización :
Growing deep in the sand.

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t1961-id-segador-negro-emiya

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Touka el Mar Abr 25, 2017 2:52 am

Las llamas enseguida comenzarían a consumir la madera. Estaban cumpliendo su función que era la de proveerlos de calor y luz en esa noche oscura y fresca en la costa del País del Viento. Touka había aportado lo suyo, el fuego, para lograr aquella fogata. Simultáneamente las palabras iban y venían en la interacción entre estas dos personas que si bien se habían visto en el pasado, en esta ocasión estaban desarrollando una charla más directa y de índole personal al dar a conocer sucesos de sus vidas que habían motivado los distintos pasos dados. Al escucharlo hablar, Touka conservaría aquel rostro inmaculado y serio al ver que una pregunta suya había sido contestada a pesar de que no lo había esperado. Y sin quererlo lo entendía así como él la entendía a ella. Sentada en aquel banco que le permitía ver el campamento observaría aquellas llamas mientras procesaba lo que le era comentado. A continuación volvería su vista hacia los ojos del pelinegro en cuanto él pronunciara aquella reflexión. Pero algo le llamaría la atención a la oriunda de Iseki y era el objeto que aquel dejaba de caer de su mano. Touka miraría aquella figura de madera, la cual tenía forma de lobo. La joven la tomaría y la miraría con curiosidad, ella no entendía mucho sobre figuras talladas pero le parecía muy bonita. Pero antes de decir cualquier palabra, ambos comenzarían a andar dejando atrás la casa, la fogata y los bancos pues la cena ya estaba lista.

Touka seguiría al pelinegro entre la muchedumbre que iba de un lado a otro aunque parecía ser que todos se concentrarían en cierto punto del campamento pues a medida que avanzaban hasta le resultaba difícil seguirle el paso a su anfitrión de esa noche. Mientras tanto, la joven escuchaba hablar al pelinegro, el cual le contestaba las preguntas hechas con anterioridad. Touka pudo llegar a molestarse al darse cuenta que aquel no le estaba respondiendo a lo que ella le había preguntado pero al notar cierto cambio desde que se habían visto hasta en eso instantes, se sintió tal vez un poco desconcertada al no saber bien cómo reaccionar ya que se alguna manera se había llegado a identificar con aquel joven. Más bien se encontraba pensativa con respecto a esto y había dejado de lado aquella curiosidad que le había llevado a recibir aquellas “vagas” respuestas. Se sorprendería cuando aquél la tomaría del brazo. Pero bueno, cada vez era más gente la que encontraban en el camino y el paso se hacía dificultoso si querían avanzar juntos. Eso no evitaría que sintiera cierta calidez aunque al mismo tiempo se encontraba desconcertada. Simultáneamente, lo seguiría escuchando a medida que pasaban entre la marea de gente. La muchacha observaba con admiración como esa gente parecía conocerse y llevarse bien. Ella no entendía del todo pero según los rumores, todos luchaban por un objetivo en común. La de cabella morada llegaría a sentir cierta admiración aunque no diría nada al respecto, sino que se limitaría a observar el ambiente y a escuchar hablar al pelinegro.

En esos momentos, la oriunda de Iseki había recibido un plato de comida. Debía ser algo delicioso debido al aroma pero un paladar que había probado tan poca comida en los últimas semanas y un estómago que había recibido mucha menos comida de la necesaria no notaban esas diferencias. Es decir, cualquier comida le vendría bien a esta jovencita. Había contado con cierta fortuna ya que ni había esperado encontrarse con tanta hospitalidad en cualquier lugar, más aun luego de la experiencia que hacía poco había tenido en el País del Hierro. De alguna manera tampoco se sentía incómoda y su rostro, que por lo general se encontraba inexpresivo, mostraba una ligera sonrisa.

Pese a que sentía un impulso por comer inmediatamente, Touka, esperó a que su “guía” regresara luego de su discurso. Eso sí, no se pudo negar a un sorbo de su vino. Era delicioso, se daba cuenta en esos momentos. Quizá al estar como recién llegada a un nuevo sitio no le había dejado disfrutarlo. En cuanto escucharía que aquel pronunciaba su nombre, la joven, voltearía su cálida mirada inmediatamente hacia él. Lo siguió escuchando recordando las historias que le contaba su madre. Ella siempre le había restado importancia pero sabía que sus ojos eran la herencia genética del clan de su madre. Y ese clan tenía una historia de rivalidad con otro clan de ninjas. Ese joven pertenecía a este último. —Oh, es un gusto, Emiya. —Y volvería a sus pensamientos.

La joven tardaría unos segundos en darse cuenta que Emiya se refería al plato de comida. La había sacado de sus pensamientos. —Ah… ¡Cierto! Todavía no lo he probado. —Diría sorprendida y probaría el primer bocado. Había tenido hambre anteriormente pero no había notado qué tanto hasta que tragó el primer bocado. —Está muy delicioso el cordero. Es muy… tierna la carne. —Y era la verdad aunque era bien cierto que hubiese estado conforme hasta con una pobre sopa. Luego probaría una de las patatas que bien eran horneadas o asadas. —Riquísima la comida. —Diría finalmente con total sinceridad mientras seguía probando cada bocado.

—Entonces… Emiya… Es muy bella la figura. Un lobo… —Diría sacando la figura y observándola al mismo tiempo. —¿Es algo que puedes hacer como miembro del Clan Senju? —Consultaría curiosa dando otro bocado a su comida.

avatar
Jönin
Sunagakure

Katon


Mensajes :
740

Fecha de inscripción :
31/01/2016

Ver perfil de usuario http://narutorises.foro-gratuito.es/t784-touka-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Un pequeño paraíso en la costa del desierto {Priv. Emiya}

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.