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Este foro de rol está basado en el mundo del manga y anime del mangaka Masashi Kishimoto, es decir, Naruto y Naruto Shippuden. La trama y ambientación del foro, si bien se basan en el mundo del mencionado autor, fueron pensadas por Emiya Ichiro y Seijuro Akagami.
Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
Las imágenes y gráficos del foro fueron editados por Dragón, que usó las imágenes que se encuentran en las diversas páginas web como Deviantart y Zerochan.
El skin y las tablillas fueron elaborados por Astrid que ha recurrido al Foro de Asistencia y a los tutoriales de Source Code, The Captain Know Best, Glintz y Serenditipy.



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La fuga — Misión.

Mensaje por Kensuke el Lun Ene 09, 2017 5:34 am

La prisión le recordaba a Kumogakure, pero no en el sentido más estricto de la palabra, más bien en su arquitectura. Al igual que la aldea, la prisión estaba construida alrededor de las tantas montañas que habían dentro del País del Rayo. Las defensas naturales tenían como finalidad aislar a los reos del resto de la sociedad, al mismo tiempo que impedían —o mejor dicho, dificultaban— que estos pudieran escapar de sus condenas y vagaran por ahí para volver delinquir. Sin embargo, todo sistema tiene sus fallas, y la cárcel en donde estaba Kensuke actualmente tenía las suyas también. Según el pergamino que leyó, donde estaba escrita si siguiente misión, dos presos lograron lo imposible para los carceleros, escapar.

—Dices que solamente eran dos —dijo Kensuke observando a uno de los guardias, un muchacho con unos pocos años más que él, y un ridículo bigote que le estaba creciendo— ¿verdad?
—Hicimos el recuento cuando logramos controlar todo, y solo faltaban dos reclusos. —Contestó el guardia muy seguro de sus palabras—. El recuento apenas se hizo hace una hora.
—Comprendo. —Volvió a mirar la información de la misión y preguntó—: ¿Y están seguros de que no se conocían de antes?
—Lo estamos —contestó una vez más— Uno es un desertor de la aldea, el otro proviene de una aldea menor.

Le entregó el pergamino al guardia para que hiciera lo que quisiese con el, guardarlo, quemarlo, destruirlo, daba lo mismo, ya no lo necesitaba más. Salió de la cárcel para seguir la dirección que los fugitivos tomaron en su escape, por lo visto decidieron refugiarse en las montañas, buena decisión si conocían los caminos indicados para no perderse en ellas. Las montañas del Rayo no eran amigables ni siquiera con los propios hijos de aquel país, era frías, duras y crueles con cualquiera, sin distinción alguna.

Las nubes que cubrían el cielo poco a poco fueron tomando un tinte cálido. Todavía quedaban un par de horas de luz, no obstante, Kensuke no se encontraba seguro si le bastarían para que pudiera alcanzarlos. El tiempo una vez más le jugaba en contra, pero debía tomárselo con calma, pues ambos objetivos no representaban un peligro para sus habilidades según la información del pergamino. No obstante, seguía estando en desventaja numérica, decidió que era mejor idea prevenir que lamentar. Creó un clon de su elemento igual a él en todos los aspectos, el mismo cabello castaño, los mismos rasgos finos en el rostro y los mismos ojos verdes. El clon iría por delante, de esa forma tendría el factor sorpresa de su lado.

Encontró las huellas de los criminales y las siguió durante un par de horas. El firmamento se oscureció por completo, y las únicas luces que guiaban el camino del shinobi eran las constelaciones que no eran tapadas por las nubes. Conocía varias de ellas, viajar por la noche guiado por las estrellas era un método tan viejo como efectivo, y alguien que se dedicaba a la vida de servidumbre como él debía saber esos trucos. Apuró la marcha siguiendo los pasos del clon a una distancia prudente.  

A lo lejos distinguió una luz mortecina, era amarillenta y con tintes rojos, bailaba sin ritmo, moviéndose como deseaba. Comprendió que era una fogatada, o mejor dicho, una trampa. Encender un fuego para calentarse por la noche no era la mejor de las ideas si lo que querías era escapar de tus rastreadores. Anduvo con cuidado el resto del trecho, no se fiaba nada de esa luz. Al acercarse más, el clon fue capaz de vislumbrar dos siluetas sentadas, los dos criminales que escaparon. Con el sigilo de un gato que busca pasar desapercibido, se aproximó con un kunai empuñado en la mano derecha. Asechó a sus presas desde la oscuridad, dejando que el original observara todo con mayor facilidad. Y se abalanzó, cayó encima de uno de los presos antes de lanzarle el arma al otro. La punta filosa se clavó en el cuello de uno, al tiempo que la copia trataba de tomar por sorpresa al otro. Uno de ellos desapareció en una nube de polvo, el otro, en electricidad que no alcanzó a tocarlo.

—Lo sabía. —Murmuró por lo bajo al ver la escena desde lejos.

Uno de los dos criminales se lanzó encima del clon, sujetando sus brazos en un abrazo constrictor.

—Pedazo de mierda, ¿pensabas que sería tan fácil darnos caza? —Preguntó el otro fugitivo al dejarse ver, pero la copia no contestó—. Me causa gracia que manden niños para hacer el trabajo de hombres.

Arqueó los labios mostrando una sonrisa sombría, con los dientes amarillentos y podridos. Con un movimiento de cabeza pareció darle una indicación a su compañera, y del cuerpo de este salieron unas protuberancias óseas que atravesaron al clon como si fuera papel. El rostro se Kensuke se sobresaltó, pues era la primera vez que observaba algo así. El clon se destruyó, pero dejó una descarga eléctrica que aturdió a los dos. El shinobi se apresuró y concentró energía elemental en el kunai que sostenía, y lo lanzó con la precisión que lo caracterizaba.

El kunai se adentró en el ojo izquierdo del captor del clon, un grito agudo se escuchó a lo largo de las montañas, extendiéndose en un tétrico eco que no parecía terminar. Cayó de rodillas e intentó contener la sangre que manaba con ambas manos. Su compañero mostró su verdadera naturaleza, pues lo dejó a su suerte. Kensuke sacó otro kunai e insistió una vez más con la misma acción, pero esa vez el arma le atravesó la garganta al monstruoso criminal. Continuó moviéndose y aplicó el mismo movimiento, apuntando al pie derecho del fugitivo. No se asombró cuando este mostro un salto ágil para esquivarlo.

—Me das asco, ¿cómo queda gente que todavía no abre los ojos? —Cuestionó en un tono que mostraba la furia que contenía en el interior—. ¡Estúpidos! ¡Estúpidos todos que condenaron nuestra aldea!
—Puedes gritar, puedes quejarte, puedes insultar e incluso llorar, no me importa. —Fue su respuesta, con total calma—. Lo único que me importa es completar la misión. Te queda dos opciones, tu compañero ya tomó la suya.

Enfrentados uno contra uno. Nadie se movía, nadie escapaba. Cruzaron sus miradas, uno cegado por la rabia, y el otro intentando contener la suya propia. Ambos armados con kunias, de la misma aldea, probablemente tuvieran las mismas técnicas. En aquellas montañas se escuchó el ruido del metal chocando contra el metal una y otra vez. La pelea había empezado y solamente uno de los dos saldría victorioso.

Kensuke tenía más experiencia que su rival, podía verlo en los movimientos que efectuaba. Encontró una abertura y la aprovechó. Con su mano libre sujetó la muñeca con la que el criminal sostenía el arma, y en ese momento incrustó el arma que el mismo cargaba en los arcos costales anteriores. Gritó de dolor al tiempo que se le escurría el arma de la mano.

—Idiota, ¿no ves que nos condenan a todos?
—Ya te lo dije. —Respondió Kensuke, impulsando su cabeza hacia atrás para luego golpear la nariz del rival—. Ahora mismo solamente me importa una cosa.

Dejó que cayera inconsciente al suelo, los dos criminales volverían a la cárcel, pero solo uno de ellos viviría otro día. Kensuke tomó el pesado cuerpo y caminó, caminó un tiempo largo hasta que encontró a otros shinobis de la Nube. Les entregó el cuerpo y les indicó donde podrían encontrar el que faltaba, la misión estaba cumplida, ya no necesitaban su presencia.

Acciones:
Raiton: Kage Bushin {Elemento Rayo: Clon Sombra}
Raiton: Buki no Kaminari (Elemento Trueno: Arma de Relampago)
Kunais

Misión:
• Misión: La fuga.
• Descripción: Hubo una especie de motín en la cárcel de tu aldea. Se dice que fue liderada por dos tipos que ni se conocían en el pasado, pero después de tanto convivir encerrados planearon controlar a todos con simples palabras y así poder escapar. Los guardias al ser superados ampliamente en número fueron derrotados, pero por el cierre de puertas solo los dos líderes lograron escapar. Las habilidades de estos dos no son muy buenas, aunque si te confías te patearán el trasero y acabarán con tu vida sin siquiera dudarlo, pero si te empeñas podrás acabarlos. Debes perseguirlos y encontrarlos primero.
• Rango: C.

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Chünin
Kumogakure

Raiton


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