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Las guías y jutsus del foro fueron elaborados por el staff del foro pasado y actual basándose en la Wiki de Naruto.
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|Historia del personaje; Ranpo Edogawa| Capítulo I

Mensaje por Ranpo Edogawa el Vie Ene 13, 2017 6:35 am

Capítulo I;
El comienzo, un terrible traspié.


—La verdad es que no esperaba que estuviesen libres para viajar, últimamente han aparecido bastantes misiones y siendo ustedes tan imprescindibles —decía Ranpo al encontrarse con sus compañeros en la entrada principal de la capital. —No te preocupes, amigo. Además, también nos viene bien un poco de entrenamiento para liberar tensión, ¿cierto, Carlton? —respondió Tobías. —No me vendría nada mal, te diré; invité a Alice, estuvo de misión hace poco, pero me dijo que le sentaría bien un descanso. —¡Así es! —dijo una voz muy animada de fondo, Alice. —Estoy lista, podemos partir ya entonces. Alice es la típica mujer alegre de psicología positivista incluso en los peores momentos, llega hasta generar una especie de incertidumbre entre quienes la rodean. Es un poco más baja que Ranpo y tienen el pelo del mismo color, ella un tanto más largo que él, casi llega hasta media espalda. Su vestimenta, exactamente igual que la de Tobías y Carlton. De hecho, el único que resalta en sí es Ranpo, porque lleva una túnica del mismo color de su poncho, con una capucha que no usa, para no arruinar la posición de su gorra plana. Este viaje realmente no estaba planificado en sus vidas, pero algunos de ellos creyeron al unísono que sería bueno escapar de la rutina. La vida como militancia bajo las órdenes del gobierno central puede ser estresante en ocasiones. El interés político por hacerse de una reputación estable y obtener favores es abrupto y poco sutil. El consejo está en constante estudio de sus líderes y eso provocaba una constante necesidad de mantener todo bajo control, evitando así una mala calificación y una pésima impresión de parte de los altos cargos. Al menos, así creía Ranpo se manejaba la política. La realidad era muy difícil de divisar desde muy abajo en la jerarquía, aunque tampoco había una querencia de averiguar, quizá sólo era buscar más problemas de los que ya habían.

—¿En qué piensas? Abrió los ojos. Todos lo miraban con el símbolo de interrogación en sus rostros. Habría estado caminando durante bastante tiempo con la mirada perdida y cerrando los ojos. La verdad es que Ranpo acostumbraba a andar con la mirada desviada, apartada de las atenciones que variadas actividades como caminar requerían. Constantemente su mente se perdía en un espacio en blanco donde sus deseos, sus más anheladas realidades eran nada más que eso, su realidad. Le gustaba cambiar el mundo a sus expectativas, que todo fuese como debería ser y que para nadie eso representara una discrepancia de la felicidad que por derecho tenía permitido acceder y disfrutar. Sentía muy en el fondo que él era capaz de representar una diferencia en el mundo que le rodeaba, sabía perfectamente que sí tenía el poder, pero sabía que había otra clase de habilidades que incluso no debían ser bélicas para superar las suyas. Estaba dispuesto a representar un cambio en su entorno, y estrictamente era necesario ser capaz de disparar las alarmas dentro de su mismo gobierno. No sabía si era lo correcto, pero tampoco era malo buscar el beneficio propio y el colectivo, cuando no era el interés de los principales políticos y militares con altos rangos que difícilmente participaban en las disputas internas entre la misma población que supuestamente ellos lideraban. El pelinegro empezaba a dudar para con quién estaba su lealtad, si con sus compañeros o con el gobierno que lo alimentaba a cambio de trabajos sucios. —La verdad es que mi mente está en blanco. Mintió. Su lealtad se desmoronaba. —Ya veo, igual que tu mirada. Te puedes tropezar y te dolerá —dijo muy maternalmente Alice con la misma sonrisa que siempre lleva en el rostro. La verdad es que es escalofriante la manera en que siempre sonríe.

No como cosa rara, había empezado a llover. Había sido un frío invierno, no lo suficiente para congelar, pero si para marcar una prolongada diferencia entre las estaciones. Además, el rocío en el aire también generaba una sensación incómoda de humedad. Ya a medio camino de la costa hubiesen preferido haber tomado una carreta que los llevase allá sin tanto inconveniente, pero ya no se podían echar para atrás. El camino estuvo bastante entretenido a pesar de las gotas de lluvia, las conversaciones asomaban. Carlton y Tobías tenían puntos de vistas muy diferentes sobre diversos temas y siempre terminaban discutiendo por cuál de los dos era éticamente correcto. Ambos eran grandes pensadores filosóficos y siempre trataban de dictar las acciones del grupo, aunque en las misiones no había cabida para la opinión personal, eso estaba claro. —Te digo, no estoy dispuesto a aceptar tus estupideces en este viaje, Tobías —dijo alzando la voz sin exclamar, Carlton— Yo tampoco aceptaré tus ignorancias, Carlton, ya es hora de que leas un libro.

» Un comodoro no tendría libertad de acción si no fuera porque mucho más arriba se estén lucrando de sus incoherentes legislaciones y fiscalizaciones sin sentido. El capital mueve el mundo, y la tierra es el bien mayor. Imagina que tienes un pedazo de tierra, el más grande, pero, llega alguien con la misma cantidad de dinero que tú y compra otro pedazo de tierra igual de grande. Además, invierte una suma de dinero considerable y consigue mano de obra calificada. Tú sólo tienes tus manos y tu buena disposición para hacer las cosas bien. La comida que puedas vender en el mercado jamás será la misma cantidad que venda el otro sujeto, y tampoco el mismo precio, quizá tampoco la misma calidad. Ahí radica la importancia de un cargo político de importancia. Si un comodoro puede incomodar lo suficiente a los grandes productores para que muevan su capital hacía otro nicho, los beneficiados podrían sacar provecho y monopolizar el mercado. Y ahí podría haber mucha gente interesada te lo puedo asegurar. Nadie está exento de ser corrupto y mucho menos alguien con poder.

Ranpo creía fielmente que estaba equivocado. Sus opiniones respecto a quienes formaban la cúpula de poder en el gobierno central no podían ser más que especulaciones, falsas acusaciones. ¿Cuáles eran las pruebas? Además, su nivel de vida era dignamente bueno y las misiones en que participaba rara vez eran bélicas. ¿Para qué sino tener el poder para hacer cosas malas? Ya todos hubiesen notado la incidencia si algo anduviera mal. —Te digo, Tobías, eres un confabulador. No digas esas cosas en la capital o podrían colgarte por sacrílego, hasta yo mismo me ofrecería —dijo llevando sus manos a su nuca para descansar el cuello— el mismo día en que vea un acto de corrupción tan palpable y tangible como tú lo describes, ese día generaré tensión en el sistema a tu lado. —Espero que así sea, amigo mío —respondió esperanzado y girando la mirada Tobías, como tratando de terminar la discusión. —¡Eh, chicos! Hemos llegado, vean —exclamó Alice que estaba al borde de un peñasco observando el mar. Lo que quedaban eran míseros seiscientos metros para llegar a su destino, incluso podían ver el barco que los llevaría hacía Tea. A lo lejos se apreciaba un barco pequeño, quizá de tripulantes privado, hecho completamente de madera. Tenía una habitación principal para el capitán justo en estribor, las otras habitaciones no eran más que espacios huecos donde lo único que había era paja y una sábana para cubrir la paja o para cubrirse del frío, pero no ambas; era fácil imaginar que tampoco había baño.

Sin esperar mucho siguieron caminando y apuraron el paso para llegar. La verdad es que todos estaban muy entusiasmados. Al llegar a la costa vieron a un grupo de hombres bastante numerosos trabajando, había incluso algunas mujeres haciendo labores pesadas como cargar cajas. Si era un barco tripulante, era mucho equipaje el que llevaba alguien. Sospechoso, pero Ranpo no incurrió en la idea y simplemente la desechó para no generar conflictos en el grupo. Los viajeros estaban reunidos cerca de la borda, conversaban de sus destinos y sus objetivos allá. Los muchachos no quisieron incluirse para no ser demasiado confianzudos, y por el hecho de que no estaban interesados en darse a conocer y menos en la costa. Los capitalinos eran populares no por ser bienvenidos en otras regiones. —¡Bienvenidos! Pensé que jamás llegarían —dijo una voz un tanto lúgubre, con un tono de voz misterioso— pasen por acá, por favor. Debido a que en las habitaciones no hay mucho espacio, les pido que dejen sus pertenencias por acá —señaló un hueco de un metro de profundidad, un cuadro de uno por uno. ¿Por qué abandonarían sus posesiones de esa manera? Los viajeros confiaron en sus palabras y las dejaron. Los muchachos siguieron el ejemplo, aunque Ranpo dudó unos segundos antes de hacerlo. Observaba con mucha precaución la rejilla que aseguraría sus pertenencias y le preocupaba no tener una llave o no tener la custodia de la llave de sus propiedades. —Me presento, soy Aku y este es mi barco, seré su capitán este viaje, espero que sea de su agrado —agachó su cuerpo en señal de una reverencia y siguió su camino. Este “Aku” era un sujeto bastante fornido, tenía el cabello completamente blanco y los colmillos más afilados de lo normal. Su piel parecía ser rojiza, quizá por el tiempo en altamar. Era un poco más alto que Ranpo, casi del tamaño de Tobías y Carlton. En la espalda llevaba dos fundas de espadas cortas. Los sujetos que estaban a su lado se veían increíblemente sospechosos, incluso Alice al igual que el pelinegro advirtió espadas largas en sus espaldas. Eran mandobles, pesados y muy peligrosos. Un corte podía dejar a uno fuera de combate siquiera sin haber empezado. ¿Qué hacían miembros de una tripulación con armas de ese calibre? Los marineros usualmente tienen armas pequeñas para que no se dificulte el combate. Los otros tripulantes trabajadores tenían, además, formas raras de dirigirse al capitán. Este en reprimenda les golpeaba con su látigo. ¿Qué clase de relación patrón-empleado era esa? Los marineros se daban a respetar incluso con su superior.

Estando lejos en alguna de sus labores, Ranpo se acerca a Tobías, la voz de la razón. —¿Estás seguro de que esta es buena idea? No me genera confianza este tipo —bajó la voz y alcanzó a decir. —Tranquilo, no creo que haya ningún inconveniente y, de haberlo, lo resolveremos como siempre lo hacemos. Necesitamos este viaje, Ranpo, no podemos darnos el lujo de claudicar antes de haber empezado. Era cierto, si rechazaban el viaje no tendrían otra oportunidad para ir a Tea, era el único barco que desembarcaba en sus muelles de paso. Ranpo, inseguro de la respuesta y con temor a recibir las mismas respuestas de Carlton y Alice quienes estaban discutiendo sobre quién tendría el espacio cerca de la cubeta, el pelinegro se separa del grupo sin que lo noten y va a echar un vistazo al barco. ¿Qué podía esconder un barco tan pequeño? Pensó cuando vio una especie de cobertizo que iba incluso más bajo aún. Cuando se percató, vio que tenía una especie de nudo con varios trozos de cuerda. ¿Qué nadie entre o que alguien salga? Rompió la cuerda y abrió sin dudar y con fuerza las puertas del cobertizo. Sólo se divisaba unos escalones y oscuridad al final. Con dudas en su cabeza, da los primeros pasos para adentrarse. No podía ver nada, pero así, escuchó la voz de una persona. —¿Quién anda ahí? Por favor, no le hagan nada a mi barco, es lo único que tengo para vivir. No dañen a mis hombres, son buenos hombres. La voz parecía alterada, muy preocupada y sincera. —¿Quién es? ¿Por qué está aquí abajo? —preguntó Ranpo inmediatamente y sin mediar antes. —Oh, muchacho, mi nombre es Cho y soy el capitán de esta nave. Esos… ¡esos miserables me encerraron aquí abajo ayer en la noche y desde entonces me mantienen secuestrado! Las acusaciones del hombrecillo eran graves, eso explicaba las espadas grandes y el maltrato hacía los marineros. Esos sujetos no eran marinos, eran ladrones y pensaban tomar el barco y las ganancias del viaje. Tanteó un poco el espacio y las barreras de madera que se interponían entre el capitán y él. Vio que no eran muy gruesas con lo que de una patada logró romper dos, lo suficiente para que Cho pudiera salir. —Muchas gracias, muchacho. Pero no podemos enfrentarnos a esos bandidos, están armados. —No se preocupe, nosotros también —le aseguró y con una inclinación de su cabeza, le hizo señales para que lo siguiera.

Una vez fuera del cobertizo, se toparon con Tobías. —¿Quién es ese sujeto? Ranpo no me digas que ahora liberas prisioneros… —Shhh, baja la voz —calló y luego explicó con calma— no es un prisionero, es el capitán. Este es su barco y esos sujetos... no me digas que no notaste la peculiaridad en sus espadas, ¿qué marino lleva mandobles a alta mar? Son muy pesados y poco prácticos para combates rápidos. —Sí, quizá tienes razón, pero eso no es motivo para creerle a un hombre que acabas de conocer, ten un poco de cordura. ¿Al menos le preguntaste su nombre? —a lo que el capitán interrumpió. —Mi nombre es Cho, este es mi barco y no tenemos tiempo que perder. Ese sujeto está maltratando a mi tripulación y puede matarlos si no hacemos nada, ellos no se quedarán callados por más tiempo y puede ocurrir una tragedia, ¡debemos darnos prisa!

Tobías, aun con la duda en su mente, avanzó con el plan de Ranpo, se lo contaron a Carlton y a Alice, que para su sorpresa también estaban dubitativos y pensaban si realmente había sido buena idea seguir con esto. Subieron sin que Aku notara su presencia, pero no sabían en que parte del barco… ¡SLAM! Como una guillotina el mandoble casi pica en dos a Carlton, que de no ser por Cho, estaría muerto. —¡Ustedes! ¿Cómo se atreven a liberar a nuestro prisionero? Los picaré en dos y luego los venderé en Tomodachi como carne de primera, ja ja —dijo el sujeto con una mirada amenazante en su rostro. Al levantar nuevamente su mandoble, fue a atinar un segundo tajo cuando Ranpo levantó su pierna y se asestó una patada en el costado izquierdo; esto detuvo en seco la fuerza que llevaba la espada con lo que bajo sin dañar a nadie, luego con otra patada esta vez en la cara, Carlton lo derribó y pudieron proseguir en su búsqueda. —No volveré a dudar de tu capacidad de detective, Ranpo. Orgullosos estaban de cómo había, por su cuenta, descubrir el crimen que se disputaba en ese momento. Al dar la vuelta y cruzar por detrás de la habitación del capitán en un pasillo algo estrecho, encontraron a Aku. Tenía dos espadas, una en cada mano e iba acompañado de su otro secuaz, este con su mandoble exactamente igual de grande que el de su compañero. —No debieron meterse donde no los llamaron, imbéciles, acabaré con ustedes. Acto seguido, y con una combinación bastante practicada empezó a atacarlos. Carlton quien estaba al frente esquivaba con no poca dificultad los cortes, pero en un pasillo tan estrecho, estos chocaban con las paredes y perdían velocidad. El tipo del mandoble se hartó del juego y se alzó en vuelo encima de su compañero, arrojándose con fuerza encima de los chicos. —¡Fūton: Reppūshō! —fue lo único que dijo antes de disparar una bocanada de lo más profundo de su ser, el impacto provocó que su caída se viera interrumpida, además de que el golpe lo aturdió lo suficiente para no cuidar el golpe final al caer. Eso también distrajo la atención de Aku, y esto lo aprovechó Carlton para golpearle en la cara, tumbarlo y así permitir el paso de los demás. Rápidamente despejaron el pasillo y se dirigieron a la proa del barco, así podrían reagruparse y pelear todos juntos. Lo mismo hicieron los contrarios, se reagruparon justo frente a ellos. Los gemelos ajustaron y apoyaron sus espadas en sus hombros. Su expresión sólo denotaba una necesidad de sangre que no perderían con un leve escarmiento. Carlton sacó su respectiva espada, Tobías y Alice sacaron un kunai cada uno mientras que Ranpo se mantuvo a la defensiva. Jamás pensaron que la situación se pondría complicada en esas circunstancias. Su habilidad con la espada en espacios abiertos era admirable, incluso mejor que la de Carlton. A este último le estaba costando un mundo en igualar su velocidad y técnica, mientras que Aku tan solo tenía que generar presión para desarmarlo. Alice y Tobías se enfrentaban a uno de los gemelos, a estos se le hacía un poco más fácil el trabajo, la pelinegro cumplía con distraer la atención del gigantón mientras que el rubio utilizaba sus técnicas médicas para desarmarlo poco a poco, en cuestión de segundos lo tenían inhabilitado y listos para prestar apoyo a Carlton.

Una, dos, tres estocadas. El mandoble se agitaba y cortaba el viento con precisión, sin nada que pudiera detenerla. Ranpo sólo esquivaba y retrocedía o buscaba su espalda para golpearlo, pero no daba mucho resultado, sólo conseguía mantenerlo a raya por leves períodos de tiempo. —Enanito, no podrás vencerme con tus estúpidos golpes —dijo antes de asestarle una patada que empujó al de traje al menos tres metros atrás. El impacto casi destruye el muro de contención que lo separa del mar. Estaba en problemas y sus compañeros enfocados en vencer a Aku, pero la tarea se les ponía más difícil con cada momento que pasaba. Estos sujetos no eran criminales comunes, su fuerza se había incrementado a medida que combatía. —¿Te sorprende? —alcanzó a decir Aku, luego de que con un solo golpe giratorio mandara metros atrás a sus compañeros— somos superiores a ustedes, nuestros cuerpos se adaptan al furor del combate y nos hacemos lo suficientemente fuertes para vencer a cualquier oponente, hasta ahora no había probado tal fuerza, ustedes están resultando ser una buena idea al final de todo. Eso fue todo lo que pudo decir antes de que Carlton le interrumpiera; “no es el final aún” y de repente una explosión. Antes de que los golpeara, había dejado caer un kunai con un sello explosivo atado, el kunai entró en el espacio donde estaban sus pertenencias y la de los otros viajeros, de ahí que nadie se hubiese percatado. No dio chance a que su oponente resolviera volver al combate, el golpe de la explosión lo había dejado aturdido. Enseguida se incorporó Carlton seguido de Tobías, el primero le encajó su espada en el pecho y el segundo cortó rápidamente los puntos de chakrá más importantes del cuerpo. Esto redujo su tamaño increíblemente, sus músculos descendieron a más del 60% e incluso, su edad aumentó al menos unos veinte años. ¿Qué clase de ser humano era este sujeto?

Los gemelos en un ataque de furia y rabia reprimida por el calor del momento, la desataron toda en un ataque devastador combinado, ambos mandobles iban y venían de izquierda a derecha esperando cortar en pequeños trozos todo lo que se interpusiera entre ellos y su camarada. Esta táctica los tomó desprevenidos por lo que tuvieron que retroceder, Ranpo tuvo la necesidad de sacar su Tanto y desviar levemente el impacto del mandoble para que este no le hiciera daño a Alice quien se encontraba justo a su mano derecha. —Rayos… —espetó casi sin equilibrio y con casi todo su cuerpo en el aire mientras el otro mandoble se acercaba verticalmente hacía él, con el fin de picarlo en dos partes en un solo corte. La espada de Carlton logró reducir la velocidad de la caída de la hoja, lo que le permitió al pelinegro tocar el suelo, empujar a Alice y con este mismo impulso escapar de la trayectoria del mandoble. Tobías al ver que estaban en problemas, se impulsó de una tabla para empujarlos a todos unos tres metros, otra vez al borde del barco. —No podemos seguir así, necesitamos una estrategia. Somos cuatro contra dos, deberíamos poder derrotarlos. Son increíblemente fuertes, pero somos más astutos —decía Tobías sin temor. —No sólo son más fuertes, son más rápidos —respondió Carlton. Sus tres mentes estaban enfocadas en descubrir un punto débil, Alice, por otro lado, sólo sonreía y veía con determinación a sus oponentes. Sin mediar palabras con sus compañeros, arrancó en carrera muy rápidamente hacía sus oponentes. El primer gemelo lanzó su espada verticalmente para golpearla, pero ella simplemente hizo un ligero movimiento hacía la izquierda y esquivó con gran facilidad. El segundo ataque provino horizontalmente, pero otra vez no fue problema, ya que levantó sus piernas lo suficiente para esquivar la hoja y con sus pies empujarla hacía el suelo, despojando de la misma al gigante. Enfurecido la tomó con ambas manos y la levantó, como si fuera tan solo un juguete. Apretó y Alice alcanzó a soltar un chillido, más significativo que cualquier otra expresión que haya hecho en su vida. Los tres se lanzaron en su auxilio apenas vieron que su plan no había dado resultado, pero el segundo hermano no se lo iba a poner fácil. Sin embargo, no estaba en los planes de Ranpo detenerse, —¡Fūton: Reppūshō! —disparó de su boca una gran cantidad de aire, lo que empujó al sujeto lo suficiente para tirarlo al agua. Tobías con una increíble precisión generó pequeñas pero peligrosas incisiones en la pierna izquierda del sujeto, lo que hizo que perdiera levemente el equilibrio. Bajó un poco el cuerpo, y Carlton aprovechó que no tuvo la resistencia para mantener a Alice en el aire, vio la abertura y golpeó su rostro con una increíble fuerza, logró incluso moverlo de su posición y sentarlo de posteriores. Ya en el piso, Ranpo con una extraña rabia, dirigió el Tanto que había guardado momentos atrás, otra vez fuera hacía el corazón del grandulón. —Vaya, tú precisión es increíblemente buena. Deberías ser tú el médico —esbozó Tobías una vez ya se habían calmado un poco los aires. Todos se asomaron por la borda, incluso Cho, y vieron que el sujeto restante había nadado y llegado a tierra otra vez, quizá no eran sus compañeros tan importantes para él como habían empezado a ser para Ranpo los suyos.

Una vez recuperado el control de su propio barco, Cho logró tranquilizar a sus camaradas con un breve, pero efectivo discurso. Todos estaban listos para reajustar sus vidas y continuar con el viaje como dictaba su brújula. —No sé cómo agradecerles chicos, les juro que no tendrán que pagar nada por venir con nosotros. Lamento que hayan perdido sus bienes tratando de proteger mi barco, les prometo que todo lo que necesiten estará cubierto mientras viajen conmigo. —Gracias, Cho, solamente hicimos lo que creímos correcto, nada más. Ranpo era muy sincero cuando tenía la oportunidad, además, aunque no había dicho nada, sabía que el barco tenía un secreto. Había más espacio de lo necesario para ser tan sólo de tripulación. ¿Qué se supone que carga y por qué no han hecho mención de ello? ¿Por qué unos criminales tomarían un barco de tripulación?

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